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La amistad leída en clave aristocrática

Josué Castillo
Una alianza es más sólida si los aliados, mas bien que conocerse mutuamente, creen los unos
en los otros: por ello, entre enamorados, la alianza es más sólida antes que después de la unión
matrimonial.
Nietzsche.
Hay que dejar de ser bocado en el momento en que se alcanza el pleno sabor; esto lo saben
todos los que desean ser amados durante largo tiempo.
Nietzsche.

Es como si la vida se detuviera y en ese mismo momento tomar una decisión. Vamos por la
vida -- algunos caminan, pero yo prefiero correr-- sin preocuparse por otra cosa que no sea
simplemente vivir. En algún momento volteamos a los lados, vemos arriba-abajo, giramos,
damos vueltas. Esta inquietud viene disparada desde 'adentro' de nosotros: es un
sentimiento de incompletitud.

Pero de este sentir no estamos conscientes, al menos no hasta que nos encontramos con el
Otro. El Otro puede ser hombre o mujer (el género, as usual, es indistinto) y ese 'algo' que
nos impulsa desde 'dentro hacia afuera' nos dice: '¡Ah! Pero el mundo no es tan malo, hay
más gente allá afuera que es como tú, que puede ser como tú o que fue como tú'. Este
momento es definitivo. Es también uno lleno de incertidumbre; ese momento me tiene aquí
escribiendo para ustedes. Ese momento es en el que uno decide hacer un puente hacía
alguien más; entonces nace la amistad.

Nos acercamos a los demás para ayudarnos a nosotros mismos; ayudar(nos), mas que nada,
a definirnos. Definir nuestra subjetividad y definir nuestro(s) espacio(s) (Si nuestro espacio
termina allí en donde empieza el Otro es imperante saber del Otro). No sólo contemplarlo.
Es esencial la interacción para descubrir el lugar de lo social (nuestra pertenencia y
pertinencia al lugar mismo1) para saciar y saciarnos. Pero en ésta relación hay confusión:
olvidamos quienes somos, esa emoción nos sobrepasas y a veces nos perdemos en el Otro,

1
Cfr. Fichte, Johann Gottlieb. Fundamento del derecho natural. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales,
1994.
en el que ponemos nuestra confianza y secretos: ponemos nuestra cabeza en bandeja de
plata al desnudarnos ante aquellos en los que confiamos, y esperamos lo mismo a cambio
(siempre, SIEMPRE esperamos esa retroalimentación).

Hay básicamente dos posibilidades respecto a esa petición – no siempre consciente – de


retroalimentación: que pase o no. Pero si somos más atentos encontraremos que hay una
tercera; ciertamente peligrosa y tétrica, ¿Qué tal si aquel a quien hemos decidido
entregarnos se le ocurre que jugará con la confianza adorada como una carta más en su
juego de poder y traición?

Lo que sí es cierto es que nunca podemos estar seguros de a quién le entregamos la


confianza, a la vez que no hay forma de escapar al juego social de la hipocresía, el engaño y
la traición. Sólo nos bastará revisar un poco la historia de nuestro siempre ilustre país y nos
daremos cuenta de la verdad: La Revolución Mexicana de la que tanto están orgullosos
muchos no es otra cosa que una serie de traiciones sistemáticas, de arrebatos, berrinches y
lucha por el protagonismo. La macrofísica de la sociedad (el plano de las instituciones y las
personas morales) se conforma por/funciona para/se mantiene gracias a la fuerza, violencia
y traición. La microfísica (el plano de las personas físicas) no está exenta de esto, no es
excepción al caos, mas bien es manifestación vívida, el nivel esencial y fundamental de ese
caos macrofísico. Es en la microfísica en donde se aplican directamente esas tres potencias
(Hipocresía, engaño y traición). Esto nos pone en un dilema terrible con dos posibles salidas:
Entregarnos ciegamente2 o encerrarnos en una burbuja y aislarnos del mundo para no salir
lastimados. ¿Qué podemos hacer?

De las dos opciones/salidas.

Definitivamente las dos salidas propuestas con anterioridad son, en sus efectos, la misma
opción; es decir, las dos caras opuestas de una misma moneda. Ambas conllevan un
sacrificio, no, más bien un suicidio. Ir por ahí regalando nuestra vida, es vivir por los
demás. Siempre buscaremos alguien más en el cuál vaciarnos y perder nuestra identidad,

2
Ciegamente, la entrega siempre es ciega en tanto que es imposible tener un conocimiento adecuado y
“científico” sobre la Voluntad del Otro.
nos fundimos en mil y un personas y nos olvidamos de lo más importante: de nosotros
mismos (esto implica vivir en la oscuridad de la ignorancia sobre sí mismo, que habría de
ser nuestra principal preocupación). Nos preocupamos de estar rodeados de tanta gente
como sea posible y olvidamos de ese sabio epimeleia heautou3. También podemos hacer lo
radicalmente opuesto y tener un resultado igual de desastroso. El aislamiento -- aunque
puede ser bueno en ciertas circunstancias -- cuando éste se extiende más de lo necesario (es
difícil saber cuándo es suficiente) podemos sumergirnos en una aparente seguridad, incluso
en una aparente autenticidad, pero el riesgo es el de perder el contacto con la realidad,
porque necesitamos del Otro para aprender, aprehender y discursar.4 ¿Qué posibilidades
hay de encontrar una salida no-trágica a este problema?
Hay una tercera opción.

El hecho de que sea imposible salir del entramado social no es algo que nos haya de
deprimir; recordemos que doquiera donde encontremos una limitación se abre una
posibilidad. Dirán “pero si tú mismo estás diciendo que no hay posibilidad de salir del
entramado social, ¿No es esto una contradicción?” Bueno, desde ese punto de vista puede
ser que tengan razón y yo haya sido pwneado5; más yo digo que la posibilidad no está en
salir del entramado social, sino entrar en él y ser feliz a pesar de la tragedia que implica (el
ser traicionados, usados y violentados). Me explico; esas dos opciones de apariencia
paradójica pero de naturaleza común son las condiciones de posibilidad para un tercer
discurso; que es el discurso de consciencia y acción que sólo es posible enfrentando esta
paradoja con una actitud crítica.

Éste discurso no busca apartarse del entramado social (sabemos la imposibilidad6 de esto)
ni entregarnos de lleno al juego; este tercer discurso, esta tercera opción busca una especie

3
Conócete a ti mismo.
4
El discurso es siempre discurso-para-el-otro y discurso-desde-el-otro.
5
Jerga del internet: A corruption of the word "Owned." This originated in an online game called Warcraft,
where a map designer misspelled "owned." When the computer beat a player, it was supposed to say, so-
and-so "has been owned." Instead, it said, so-and-so "has been pwned." It basically means "to own" or to be
dominated by an opponent or situation, especially by some god-like or computer-like force. ( Urban
dictionary, consultado el 19 de noviembre. http://bit.ly/ysqb)
6
Nuestra subjetividad es auturreferencia formada por una episteme autorreferencial también. Salir de las
categorías elementales de la episteme en la que nuestra subjetividad se desarrolla es la muestra de que no
de libertad y resistencia en la forma de ceder. Es decir: ir por el mundo experimentando un
terreno tras otro, con muy poca confianza, entregándonos poco a poco para así planear en
dónde establecer un puente firme y resistente, temporal y distante para con el Otro y a pesar
del Otro.

Un juego estratégico. Lo que se propone es un enfoque lúdico de las relaciones sociales.


Aceptar que es imposible la renuncia al poder ni sus implicaciones7 (persecución del poder
por el poder mismo8). No buscar una salida, por el contrario entrar en el problema, su
campo. Si no se puede salir del orden del discurso, del orden social entonces la solución
estará en comprender la complejidad del sistema, entender su autorreferencialidad, jugar
con ella y, a partir de ello, buscar una forma hacer emerger formas discursivas que escapen
a paradojas y contradicciones.

Hay una condición de posibilidad para la emergencia de este discurso-otro: Saber mantener
una cierta distancia-tiempo con el Otro. Por mucho que nos duela, aunque por dentro nos
queme la pasión y la necesidad de estar cerca de aquellos que se merecen nuestro respeto y
admiración, hay que saber partir, saber dejar partir y saber guardar esos pocos minutos de
interacción como los más preciosos a lo largo de toda la vida. Aquí el arte es el de la
suficiencia. Saber qué tanta distancia y tiempo guardar con el Otro es un arte. Un arte que
nos refiere a otro necesariamente. Este otro le da sentido, es algo más allá de la suficiente y
consiste en una verdadera tekné de las relaciones sociales: La amistad como forma de vida,
ontología del socius.

La amistad como forma de vida es un juego estratégico, un agenciamiento. Si bien no ha de


estar sustentada en la pura irracionalidad (extremo ingenuo de la paradoja) tampoco lo
estará en la pura racionalidad (esto es, el utilitarismo, el extremo frío de la paradoja). De lo

es tan fácil la salida de ella, por lo mismo de lo social. Aunque mediante la actitud crítica y la crítica histórica
parece que la posibilidad puede abrirse.
7
¡Tómala Habermas!
8
Spinoza, el príncipe de los filósofos, ya nos lo dijo: lo esencial del hombre es persistir en su Ser y buscar
aquello que le es útil para persistir en él. Es decir, lo esencial del hombre es persistir en su conatus que
siempre es expansión. La búsqueda de expansión de nuestra voluntad es característica ontológica del
hombre (esta hipótesis puede seguirse desde Spinoza hasta Nietzsche, y de Nietzsche a los nietzscheanos).
que se trata es de buscar al otro a partir de nuestra necesidad de persistir en nuestro Ser. De
lo que se trata es de formar colectividades enunciadoras y pasionales. Encontrar sujetos con
finalidades y pasiones similares que exalten la vida, buscar contacto con aquel Otro que no
es una carga, que es, más bien, un puente. Mantener un juego de distancia y pasión mediado
por la actitud crítica. Un encuentro adecuado entre de dos hombres de misma fuerza hace
emerger a un mismo hombre formado por los dos anteriores y con el doble de potencia, es
decir, un Sujeto Superior.

La amistad como estrategia pone en primer plano la sinceridad: aceptar las finalidades
mediatas e inmediatas. En segundo procura el desarrollo de la potencia de los sujetos que,
sumados, conforman a un Sujeto Superior, el desarrollo de los sujetos concreto potencializa
la potentia (perdónese la necesaria cacofonía) y procura una mayor perfección del Sujeto
Superior. Tercero: Este Sujeto Superior nunca tendrá como consecuencia un solipsismo ni
un elitismo burgués, en tanto que entidad abstracta que tiende a mayores grados de
perfección – es decir, en tanto que persiste en su Ser --, esta formación tenderá a buscar
aquello que le es más propios, o sea aquello que le sea más útil. Y en tanto que aumenta su
grado de perfección procurará que lo bueno, lo que quiere y le ayuda en persistir en su ser,
buscará que la misma perfección sea accesible para otros sujetos concretos y sujetos
abstractos. En esto consiste el aristocratismo: procurar agenciamientos colectivos con
tendencias constructivas y con posibilidad de incidir en los flujos de poder.

¿Pero qué clase de locura es esta? Sí, suena a locura, lo que uno más quiere es mantenerse
cerca de los amados, pasar con ellos el resto de nuestras vidas, pero eso implica un gasto en
los afectos que, tarde o temprano, desemboca en una monotonía. “Uno que busca la amistad
lo hace desinteresadamente, de lo contrario se cae en un pragmatismo egoísta” podrá decir
el lector. A Saber, este texto pretende partir en busca de una ética y una estética de la
amistad. Una estética del saberse dar a/en la distancia y a través de la temporalidad, pero
sobre todo una etho-estética de la amistad que no se sustente en un imaginario humanismo,
en una falsa humildad ni en una patética visión trascendentalista del mundo. Hay que
asumir, tal como lo hace Spinoza, el egoísmo como parte propia del ser del hombre, aceptar
al hombre en su situación actual y no una ideal.
Guardemos las líneas anteriores como un mapa a seguir para futuras expediciones.
A tal punto que nuestro discurso depende de Otro, sin el Otro no habría discurso ni poder…
nada. En este caso particular mi discurso existe porque existen lectores; específicamente a
quienes va destinado el mismo; a mes amis. Si es que queda alguno.