You are on page 1of 20

Mapa 1.2.

Departamento del Cuzco


Mapa 1.3. Provincia de Paruro
Mapa 1.5. La zona de prospección
Mapa 1.6. Sitio de excavación
CERAMICA COLCHA

Jorge Muelle dirigió una expedición a la provincia de Paruro al poco tiempo que Rowe lograse identificar
formalmente el estilo killke. Allí, cerca de la hacienda de Ayusbamba, en el distrito de Parariqtambo, logró
identificar tres sitios con una cerámica similar a los materiales killke hallados por Rowe en el valle del Cuzco
(Muelle 1945). Este hallazgo, realizado fuera de los límites inmediatos de este valle, sugería que dicho
estilo estaba distribuido por todo el espacio cuzqueño. No obstante, a pesar de este descubrimiento y de su
inmediata aceptación académica como el estilo inca temprano del Cuzco, pasarían otros veinte años antes
de que se efectuase un estudio extenso de este estilo alfarero.

Entre 1966 y 1968 Edward Dywer excavó en tres lugares de la región del Cuzco: Minas Pata, en la cuenca
de Lucre; Pucará Pantillijlla, cerca de Písac, y Sacsahuamán. La finalidad de estas excavaciones fue
desarrollar aún más la serie killke, tal y como la definiese Rowe. De los tres sitios elegidos para excavar,
Sacsahuamán nuevamente proporcionó la muestra más grande de cerámica de dicho estilo y la muestra de
carbón extraída de un fogón en un contexto killke dio un fechado radiocarbónico de 770 ± 140 A.P. ([GAK
2958] 1180 ± 140 d.C). Con esta fecha Dwyer (1971: 140) situó el inicio de la producción de cerámica
killke ligeramente antes que Rowe, afirmando que esta cultura "probablemente dominó el valle del Cuzco
desde alrededor de 1100 d.C. y hasta el establecimiento del imperio incaico".

Desde el trabajo inicial de Rowe (1944) y el detallado estudio que Dwyer (1971) hiciera de la cerámica
killke, otros investigadores han señalado la presencia de esta alfarería y estilos afines en la zona del Cuzco.
Rivera Dorado (1971a, 1971b, 1972, 1973).

Cerámica colcha

Mientras realizábamos una prospección arqueológica en la provincia de Paruro se hizo evidente que
además de killke había otro estilo estrechamente emparentado con el anterior. La densidad de lugares con
este nuevo estilo se fue incrementando a medida que se exploraba el distrito de Colcha, por lo cual se le
bautizó con el mismo nombre.

Descripción

El nuevo estilo cerámico está definido como uno emparentado con killke pues comparte muchas similitudes
estilísticas con éste. Sin embargo, se lo puede distinguir de él por (1) una composición más tosca de la
pasta; (2) el uso amplio de un engobe muy blanco y yesoso y, en menor medida, (3) el uso de motivos de
diseño que no han sido identificados como parte de la cerámica killke. Las diferencias y similitudes entre
ambos estilos serán esbozadas ahora.

- Pasta
La cerámica killke fue descrita señalando que estaba compuesta por una textura medianamente tosca con
inclusiones no plásticas, cuyo tamaño varía entre 0.01 mm y 0.25 mm. La cerámica colcha tiene una pasta
completamente distinta, con una textura tosca y una gran cantidad de inclusiones no plásticas. Las más
frecuentes son las inclusiones graníticas, que pueden variar bastante en tamaño de 0.01 mm a 2.0 mm. La
pasta de la cerámica colcha es de moderada dureza y contiene granos dispersos y solos de mica blanca y
negra, además de cuarzo, feldespato y biotita libres. Muchos moldes han sido alterados y unas bolitas de
arcilla están presentes (Lunt, com. pers., 1989). La superficie de la vasija frecuentemente fue cocida hasta
alcanzar un color rojo o anaranjado.

- Elementos del diseño, color y tratamiento de la superficie


En la cerámica colcha predominan los diseños geométricos. De estos los más comunes incluyen líneas rectas y
onduladas, bandas más gruesas, triángulos, rombos y reticulados. Estos elementos del diseño parecen
ser casi idénticos a los que se encontraron en la cerámica killke, pero la colcha también muestra un uso
frecuente de puntos, un diseño rara vez visto en el repertorio killke.

Si bien las cerámicas killke y colcha comparten un inventario común de elementos de diseño geométricos
básicos, existen diferencias en la forma en la cual estos y sus motivos de diseños compuestos son aplicados
a la superficie de la vasija cerámica. Tanto Rowe (1944: 60) como Dwyer (1971: 104) señalan que los
diseños killke generalmente fueron aplicados a superficies cerámicas no pigmentadas y
frecuentemente pulidas. La excepción a esta regla es el uso ocasional de un engobe blanco. En contraste
con la superficie generalmente sin pigmento de killke, en la cerámica colcha la presencia de un engobe
blanco como fondo es un elemento dominante. Debido a esto, su superficie rara vez es pulida, a diferencia
de killke. El uso de este engobe blanco y de pigmentos más gruesos en la alfarería colcha produce contrastes
tonales más fuertes de los que se encuentran en la cerámica killke. Además, el engobe (que da una superficie
muy yesosa a los cerámicos colcha) sella la superficie porosa de las vasijas e impide la absorción de los diseños
decorativos y la pérdida de nitidez de los bordes, frecuentemente observadas en la alfarería killke.

Ambos estilos cerámicos también difieren en su uso selectivo de los colores. En la cerámica killke son
comunes las angostas líneas negras dispuestas en diseños geométricos y aplicadas directamente a una
superficie cerámica de color pardo o rosado. En la colcha, el negro es usado sólo ocasionalmente. Sin
embargo, en ésta es mucho más común el uso de líneas marrones mediana o totalmente oscuras, pintadas
sobre el engobe blanco. Nuestra muestra asimismo indicó que las anchas bandas rojas delineadas por
líneas negras angostas, una señal clásica de la tradición killke, no aparecen en la cerámica colcha. En ésta,
cuando se usa el rojo, es simplemente en líneas angostas, rectas u onduladas.

- Formas de las vasijas


No se halló ninguna vasija colcha completa en los trabajos realizados al sur del Cuzco. En consecuencia,
la reconstrucción de sus formas es una tarea difícil y altamente especulativa. Sin embargo, a partir de los
fragmentos recuperados parecería que varias de las formas de vasijas colchas se parecen a las killke.

Tazones de paredes rectas y curvas


Los fragmentos de tazones colchas de paredes rectas y curvas son comunes en las colecciones de Paruro.
Los bordes de dichas vasijas por lo general están decorados con una línea marrón y ocasionalmente roja. Su
interior exhibe diversos motivos. A menudo se usa una o dos líneas curvas que corren paralelamente al
borde (dibujo 2-18). Otro motivo común del borde es una gruesa línea marrón ubicada entre 1 y 2 cm debajo
del borde pintado de la vasija, que corre paralelamente a éste. El espacio entre ambos puede estar
rellenado con reticulado (dibujo 2-19A y C-F), triángulos colgantes (dibujos 2-19B), una línea roja
ondulada (dibujo 2-20) o triángulos concéntricos (dibujos 2-21A y C). Este espacio también puede tener
grupos de delgadas líneas que corren perpendicularmente al borde (dibujos 2-21D y 2-22). Los tazones
colchas, al igual que los de killke, también pueden tener llamas estilizadas debajo de estas decoraciones del
borde (dibujo 2-21). Las fotografías 2-9, 2-10 y 2-11 muestran algunas combinaciones de estos elementos.

Uno de los diseños observados con mayor frecuencia en los tazones colcha es parecido, aunque por lo general
no tan bien ejecutado, como uno que encontramos en los tazones killke. Éste incluye a cuatro grandes
triángulos colgantes que están dispuestos uniformemente en torno al interior de la vasija. Los lados colgantes
de los triángulos están formados con líneas relativamente gruesas y su interior puede tener una serie de
delgadas líneas secundarias que corren paralelamente a sus lados y se intersecan en el ápice (dibujo 2-23).
Ocasionalmente se pintan líneas onduladas dentro o entre estos triángulos. Cuando éstas se dan en parejas
están, por lo general, ejecutadas en rojo y marrón (dibujos 2-24 A-C y 2-25). Los grandes motivos de
triángulos de los tazones pueden estar rellenos con reticulados (dibujo 2-24E-F).

Otra decoración frecuentemente hallada en los tazones colchas, pero que no está muy difundida entre los
ejemplos publicados de su contraparte killke, consiste en un borde pintado seguido por una o dos líneas
ondulantes, a menudo pintadas en rojo y marrón. Debajo de ellas hay una delgada banda marrón que corre
paralelamente al borde. Debajo de la banda hay una serie de grandes rombos entrelazados. Sus lados están
hechos con líneas relativamente gruesas, en tanto que su interior está adornado con un reticulado delgado.
Una segunda y delgada banda marrón, que corre en paralelo, parece haber sido dibujada debajo de los
rombos entrelazados (dibujo 2-26). En otros tazones puede encontrarse un diseño similar de banda y
rombos entrelazados, pero en lugar de correr paralelamente al borde de la vasija, aquí cruzan de un borde al
otro a través del centro del tazón.

Los puntos, un elemento de diseño rara vez encontrado en la cerámica killke, son un componente
importante del repertorio de diseños colchas. Una única hilera de puntos ~> o, con mayor frecuencia, líneas
dobles de puntos aparecen corriendo paralelamente al borde pintado de ciertos tazones (fotografía 2-12,
dibujo 2-21 A, E-F). También se puede ver líneas dobles que descienden hacia el centro del tazón (dibujo
2-27B y 2-28) o usadas como relleno (dibujo 2-27C-D).

Tazones de paredes convergentes


En las colecciones realizadas en Colcha no se halló ningún fragmento de este tipo.

Jarras grandes
En el transcurso de las investigaciones en la provincia de Paruro se recuperaron varios bordes de jarrones
colchas. Al igual que en los kilke, los bordes internos de las vasijas colchas frecuentemente lucen una gruesa
línea oscura o una serie de pequeños triángulos colgantes. El borde externo de las vasijas está usualmente
pintado con una gruesa línea oscura y los cuellos están cubiertos con diversos diseños geométricos,
incluyendo rombos reticulados, triángulos rellenos de líneas rojas y negras alternantes, óvalos con puntos en el
centro y otros diseños (dibujo 2-29).
Jarrones de una sola asa
En las colecciones de Colcha no hay uno solo de estos jarrones. Su ausencia podría deberse a los pocos
fragmentos recogidos antes que a la falta de esta forma en su inventario cerámico. Para aclarar este punto
se requiere de más investigaciones. Ello, no obstante, es importante señalar que ningún fragmento colcha
registrado semeja las jarras cuello-cara killke. Dado que este subtipo de jarrones de una sola asa es
fácilmente identificable en las colecciones killke, es probable que no exista ningún paralelo dentro del
conjunto colcha.

Vasos de paredes rectas


Entre los tiestos colchas se identificaron varios fragmentos de vasos de paredes rectas. El motivo más
común en estas vasijas está conformado por bandas horizontales de rombos entrelazados y reticulados.
Encima y debajo de ellos hay gruesas líneas marrones (dibujo 2-30). í

Fechado

Actualmente contamos con dos fechas para la cerámica colcha. Una muestra proviene del sitio de Ccorpina,
cerca de la confluencia de los ríos Apurímac y Velille. Las excavaciones efectuadas en una estructura
doméstica recuperaron carbón de un nivel de piso que contenía cerámica colcha y que dio una fecha de
640 ± 50 AP ([AA 35005] 1310 ± 50 d.C). La cerámica colcha también ha sido hallada mezclada con
ceramios killke en el sitio de Tejawasi, en un contexto fechado en 1040 ± 140 d.C.

La relación entre la cerámica killke y la colcha

Las relaciones temporales y espaciales existentes entre ambos estilos deben ser examinadas para
establecer si ambos conforman una secuencia evolutiva o si son dos estilos alfareros producidos durante
el mismo periodo. Cualquiera de estas dos relaciones posibles puede tener importantes implicaciones para
las investigaciones arqueológicas en la zona del Cuzco. De encontrarse que la cerámica colcha precede a la
killke, podrían presentarse nuevas evidencias para una secuencia del desarrollo cerámico de este estilo. A su
vez, el descubrimiento al sur del Cuzco de un precedente de la alfarería killke podría respaldar las lecturas
literales de las crónicas que sostienen que los antepasados de los incas migraron al valle del Cuzco desde la
provincia de Paruro (Brundage 1963: 15-18). También es posible que la cerámica colcha se haya
desarrollado después de la killke y que constituya una tradición alfarera relativamente tardía de la prehistoria de
la región del Cuzco, que tal vez coincidió con la producción de la cerámica incaica.

Una explicación alternativa sería que ambos estilos no conforman una secuencia evolutiva, sino más bien
son contemporáneos. Durante largo tiempo la cerámica killke ha estado asociada con el valle del Cuzco y
se ha asumido que fue producida allí. Es posible que la cerámica colcha represente una tradición alfarera
sureña, producida en la provincia de Paruro al mismo tiempo que la killke. La identificación de un segundo
centro productor de cerámica en la región del Cuzco en el periodo Killke, pero fuera del valle, permitiría
entender mejor la producción y distribución de los estilos alfareros regionales en este periodo y podría ser
usada para responder a preguntas vinculadas a la relación entre los incas y otros grupos étnicos regionales,
durante el periodo de formación del Estado.

Resultados de los cáteos

En 1987 se realizaron excavaciones de prueba en distintos lugares de la provincia de Paruro, a fin de


desarrollar aún más la secuencia alfarera de la región del Cuzco. Un tema de particular importancia para este
estudio fue la relación cronológica existente entre la cerámica killke y la recientemente descubierta alfarería
colcha. Se hicieron excavaciones de prueba limitadas en sitios multicomponentes de-las zonas de
Yaurisque, Paruro, Pacariqtambo y Colcha. Desafortunadamente encontramos, al igual que otros
investigadores que trabajan en la región cuzqueña, que la mayoría de estos sitios estaban malamente
perturbados (Kendall 1974). Las actividades constructivas incaicas, el arado de los sitios durante el
transcurso de los siglos por parte de la población local y una extensa erosión, habían reducido el contenido de
los niveles superiores del suelo a mezclas indiferenciadas que contenían cerámica inca, killke y colcha. La
naturaleza perturbada de estos y otros sitios en la región hace suponer que la interpretación de la secuencia
alfarera de la tardía prehistoria seguirá siendo difícil.

La evidencia más concluyente acerca de la relación entre las cerámicas killke y colcha fue encontrada
durante los cáteos hechos en Tejahuasi. Este lugar es propiedad del ayllu de Cucuchiray que tiene su centro en
Paruro y se encuentra a una altura de 3 200 msnm, en una cadena montañosa larga y angosta,
inmediatamente al este del pueblo de Paruro. Si bien en la superficie no hay restos estructurales visibles,
sus laderas están cubiertas con densas concentraciones de cerámica.

Una serie de cáteos, cada uno de los cuales medía 2 por 4 m, fue realizada a lo largo del lado occidental del
lugar. Las excavaciones pasaron por una zona de arado de 20 cm de profundidad y entraron luego a un
depósito de tierra compacta, de aproximadamente 30 cm de profundidad. En una de las unidades de
prueba se encontraron los restos de una pared de piedra y arcilla de baja altura, a una profundidad de 56 cm. En
el lado norte de los cimientos de la pared se identificó un piso de tierra compacta, pequeños guijarros y piedras
planas. Debajo de éste y encima del subsuelo natural de la cadena se halló un depósito de tierra compacta de
color marrón oscuro, de 30 cm de profundidad, que contenía cerámica killke y colcha. Una muestra de
carbón de esta capa de suelo compacto marrón oscuro dio un fechado radiocarbónico de 940 A.P. o 1010 ±
140 d.C, una fecha similar a la que Dwyer obtuvo durante su excavación de materiales killke en
Sacsahuamán, cerca del Cuzco.

La secuencia estratigráfica de Tejahuasi proporciona información importante para establecer fechas


provisionales para la producción de la cerámica killke y colcha. El muro de arcilla y piedra y el piso
adyacente representan la última fase de ocupación del lugar, que data del periodo Inca. Sin embargo, para el
análisis resulta de mayor
importancia la ausencia de materiales incaicos debajo de la estructura y la clausura, con la construcción de
un piso de piedra y tierra compacta, de un depósito de suelo al parecer preincaico que contenía cerámica
killke y colcha. Debe señalarse que estas observaciones provienen de cáteos, los que no siempre brindan
resultados definitivos debido a su limitada cobertura. Además, la única fecha radiocarbónica del lugar
tiene una gran desviación estándar. No obstante, la presencia de cerámica killke y colcha en un contexto
situado debajo de un piso, indica que estos dos estilos alfareros emparentados pueden haber sido
producidos y usados durante el periodo Killke4.

Evidencias de superficie procedentes de la prospección

Durante las prospecciones realizadas en la provincia de Paruro se encontraron 102 lugares con cerámica
killke o colcha. De ellos 56 contenían cerámica killke y 79 cerámica colcha. Ambos estilos fueron hallados
en 33 de los 102 sitios. Dado que un gran número de asentamientos killke y colchas fueron encontrados
durante la prospección, es posible realizar análisis estadísticos de ambos estilos.

Los datos procedentes de las excavaciones preliminares de Tejahuasi indican que las cerámicas killke y
colcha tal vez constituyen dos estilos contemporáneos. Dado este hallazgo provisional, podemos ahora
preguntarnos si ambos estilos son el producto de un único centro de producción alfarera o de dos centros
distintos. Si ambos fueron producidos en dos centros bastante distantes entre sí (por ejemplo, uno en el valle
del Cuzco y el otro en la provincia de Paruro), entonces es probable que sus patrones de distribución al sur
de este valle no sean iguales. Si de otro lado, los dos estilos fueron producidos por un único centro, sus
patrones de distribución podrían aparecer iguales en el registro arqueológico.
Para comparar los patrones de distribución de ambos estilos en la provincia de Paruro, se calculó la distancia
entre cada sitio con cerámica colcha o killke y el Cuzco (figuras 2-1 y 2-2)5. Las observaciones número
del sitio-distancia para killke y colcha fueron entonces comparadas matemáticamente con la prueba
Kolmogorov-Smirnov, para determinar si en la provincia de Paruro estos estilos presentan patrones de
distribución similares o no. Los resultados descartaron la hipótesis nula (esto es que no hay una diferencia
significativa entre ambas muestras) con un nivel de confianza de 0.05. En otras palabras, esta prueba
encontró una diferencia significativa entre los patrones de distribución de ambos estilos. Este hallazgo
respalda la sugerencia de que estos estilos son el producto de dos centros distintos de producción alfarera.

4 Esta conclusión queda respaldada por la fecha de 1310 ± 50 d.C. para la cerámica colcha recuperada en el sitio de Ccorpina.
La sugerencia de que la cerámica killke y la cerámica colcha se originaron en centros separados puede ser
explorada aún más comparando la densidad, en la zona de estudio, de los sitios que contienen ambas.
Varios investigadores han examinado la distribución de diversos estilos alfareros desde sus centros de
distribución o producción, y varios estudios indican que la incidencia espacial de los estilos cerámicos
frecuentemente caerá en función de la distancia de la fuente (Hodder 1974; Hodder y Orton 1976; Renfrew
1975; Orton 1980; Arnold 1980; Rice 1987: 198-199).

La relación matemática entre la densidad de los lugares que contienen cerámica killke y colcha, y su
distancia del Cuzco, fue examinada en una serie de análisis de regresión. Si la producción de ambos estilos
tenía lugar en el valle del Cuzco, entonces la densidad de los sitios con ellos será mayor en la parte norte de la
zona estudiada y decrecerá a medida que uno vaya más hacia el sur y la distancia del Cuzco se
incremente. El análisis de la cerámica killke indica que la región de Yaurisque tiene la mayor densidad de
sitios con esta cerámica (figura 2-3). Esta es la parte del área estudiada más cercana al Cuzco. La densidad
de los sitios killke cae constantemente a medida que crece la distancia del Cuzco 6. Desde que Rowe
descubriese, a comienzos de los años cuarenta, esta cerámica cerca al Cuzco se ha asumido que ella fue
producida en algún lugar del valle. La relación inversa que parece existir entre la densidad de los sitios
con dicha cerámica y su distancia del Cuzco implica que aquel valle puede realmente haber sido su centro
de producción y distribución.

Figura 2.1. Distancia del Cuzco de sitios con cerámica killke


Figura 2.2. Distancia del Cuzco de sitios con cerámica colcha

5 Dado que varios de los sitios del periodo killke de la provincia de Paruro son pequeños y rindieron
colecciones limitadas de tiestos de superficie, decidí usar aquí una medida de ambos tipos cerámicos en
términos de su "presencia/ausencia", en lugar de discutir los montos relativos (o los atributos específicos)
de estos tipos en cada sitio. Por lo tanto, estos resultados deben ser considerados como provisionales
mientras no se emprendan investigaciones adicionales en la región, que incluyan un programa de
excavaciones a gran escala en varios sitios distintos y un programa expandido de recolección de superficie.
6 El coeficiente de correlación (R) de esta muestra es de 0.4.
Figura 2.3. Densidad de los sitios con cerámica kíllke y su distancia del Cuzco

Sin embargo, la cerámica colcha presenta un patrón de distribución bastante distinto del de killke. Si bien se
puede encontrar sitios con ella en las partes más al norte de la zona estudiada, cerca del pueblo de Yaurisque
así como en los límites sureños del pueblo de Aecha, la densidad de los sitios que la tienen es mayor cerca de la
comunidad de Araypallpa. Si la producción de esta cerámica tuvo lugar en o cerca de esta aldea, la
densidad de los sitios que la contenían debería decrecer en función a la distancia del centro productor
sugerido. Para probar esta hipótesis se calculó la distancia de Araypallpa a los sitios con cerámica colcha y
se la sometió a un análisis de regresión (figura 2-4). Los resultados sugieren que la densidad de sitios con
esta cerámica cae rápidamente a medida que la distancia de Araypallpa crece7. Estos hallazgos respaldan la
hipótesis de que esta zona constituyó el centro de la producción y distribución de la cerámica colcha durante
el periodo killke. Como se discutirá luego, las evidencias etnográficas e históricas respaldan dicha
conclusión.

7 El coeficiente de correlación (R) de esta muestra es de 0.7.


Figura 2.4. Densidad de los sitios con cerámica colcha y su distancia del Araypallpa

Información etnográfica e histórica de la producción de cerámica en la provincia de


Paruro

Los datos etnográficos preliminares de la provincia de Paruro indican que la comunidad de Araypallpa, ubicada
justo al sur del río Apurímac, es la única aldea de la región que ha conservado una tradición de producción
alfarera. Actualmente sus pobladores son mejor conocidos por sus grandes jarras, no decoradas, para
fermentar chicha, que tienen aproximadamente un metro de altura. Estos artículos, al igual que otros
producidos en Araypallpa, son frecuentemente denominados "chillque"8. En cada comunidad de la región
estudiada se observó vasijas de chicha de este tipo. Los aldeanos de comunidades tan distantes como
Mollebamba y Yaurisque las siguen describiendo como los recipientes preferidos para guardar chicha y
varios informantes señalaron que sus vasijas tenían más de tres generaciones de antigüedad. Además, los
informantes más viejos frecuentemente recordaban los arduos viajes de dos o tres días que
emprendieron cuando jóvenes para transportar las vasijas desde Araypallpa hasta su comunidad. Esta
información etnográfica, que indica que esa

8 Durante sus estudios etnográficos en Paruro y Colcha, Poole descubrió otra vasija producida en el pueblo de Araypallpa, que sigue
siendo ampliamente usada en las fiestas en la zona de Paruro. La describe como un "tazón de cerámica redondo y sin pintar, con un asa
sumamente pequeña, que solamente es fabricado en la comunidad de Araypallpa y se usa nada más en agosto y en carnavales" (1984:
293). Al preguntar por qué se la llamaba "chillque" (o "ch'ellqe") se le dijo que "porque fue hecha en Araypallpa" (1984: 468).
aldea fue un centro regional productor de cerámica ampliamente reconocido hasta mediados del siglo XX,
respalda la sugerencia de que también puede haber sido un importante centro productor de alfarería en un
pasado más distante.

En documentos coloniales se conservan aún más evidencias que respaldan la proposición de que los
aldeanos de Araypallpa fueron alfareros importantes antes y durante la conquista española. El nombre de
"chillque" fue aplicado al grupo de incas de privilegio que ocupaban la zona al sur del río Apurímac
durante las fases tardías de la prehistoria y la temprana historia. El centro de este grupo étnico fue la
comunidad de Araypallpa (Poole 1984:468). Actualmente se aplica la denominación de "chillque" a las
vasijas fabricadas en esta misma aldea. Pareciera así existir un vínculo identificable entre la producción
de cerámica en esta zona al sur del río Apurímac y los incas de privilegio chillques que vivieron en dicha
región. Este vínculo fue explicitado por el cronista indio Guarnan Poma de Ayala, en una descripción de la
naturaleza de los diversos incas de privilegio en la región cuzqueña:

En la ley de los Yngas se ordenaua para ser rrey, Capac Apo Yuga. Ynga no quiere dezir
dezir [sic] rrey sino que ynga ay gente uaja como Chilque ynga ollero; Acos ynga enbustero,
Uarocynga Hulla Uaroc mentiroso [...] (Guarnan Poma de Ayala 1980 [1615: 117-118]: 96).

En suma, sobre la base de los resultados preliminares del estudio de la distribución de la cerámica en la
provincia de Paruro y a la luz de datos etnográficos e históricos que complementan los hallazgos de la
prospección arqueológica, parecieran existir fuertes evidencias para sugerir que Araypallpa fue el centro
productor de la cerámica colcha durante el periodo Killke.

Resumen y discusión

Las investigaciones arqueológicas en la provincia de Paruro han documentado la difundida presencia de la


cerámica killke y de un nuevo estilo alfarero denominado "colcha". Ambos son estilísticamente similares y
comparten un repertorio común de elementos de diseño geométrico y formas de vasijas. Difieren, sin
embargo, en la composición de la pasta, así como en algunos motivos de diseño, en los colores y en las
técnicas de aplicación.

En la zona en donde se llevó a cabo la prospección se hicieron cáteos para establecer la relación cronológica
existente entre ambos estilos. Las excavaciones efectuadas en Tejahuasi encontraron a ambos en un
contexto sellado que databa de 1010 ± 140 d.C. La recuperación de ambos estilos dentro de un único
contexto no perturbado brinda una evidencia adicional que sugiere que ambos fueron usados al mismo tiempo9.

Los sitios con cerámica killke están concentrados en los confines norteños de la zona estudiada cerca al
Cuzco y su número disminuye a medida que uno pasa hacia el sur. No obstante, se ha encontrado cerámica
killke en territorio chillque, cerca de la comunidad de Araypallpa, así como en los límites sureños de la zona
estudiada, en la zona de Aecha. También se ha observado que la presencia de la cerámica colcha disminuye
al crecer la distancia de la aldea de Araypallpa. Con todo, se identificaron muestras de dicho estilo en varias
colecciones de superficie de lugares tan al norte como el valle del río Yaurisque y en los confines sureños
del área estudiada, en la comunidad de Aecha10. Así, a partir de los datos procedentes de la prospección
arqueológica presentados en este capítulo, es posible concluir que la cerámica killke puede haber sido
producida en el valle del Cuzco y basándose en datos arqueológicos, etnográficos e históricos, parece
probable que la colcha fuese fabricada por los miembros del grupo étnico chillque, en la región de
Araypallpa. Sin embargo, los mecanismos sociales mediante los cuales la cerámica y/o los alfareros
mismos eran trocados o intercambiados quedan por ser investigados, una vez que nTásí
investigaciones arqueológicas e históricas hayan sido completadas en la región.

■ « B

9 Para información adicional sobre la cerámica killke y los grupos étnicos regionales, así como el
surgimiento del Estado inca, véase a Bauer (1992a, 1996).
10 Luis Barreda Murillo (com. pers., 1990) recuperó dos vasijas colchas casi completas durante las
excavaciones en Wimpillay, en las afueras de la ciudad del Cuzco.
Estilos cerámicos del periodo Killke y los grupos étnicos regionales

Las evidencias históricas sugieren que el valle del Cuzco y la región inmediatamente al sur estuvieron
poblados por cuatro grupos étnicos distintos, cuando menos. Los incas controlaban el extremo norte del
valle del Cuzco, mientras que los chillques vivían en la región al sur del río Apurímac, cerca de las
actuales comunidades de Araypallpa y Colcha, y tal vez controlaron partes de Paruro y Ccochirhuay. Los
mascas y tambos estuvieron ubicados en las zonas de Yaurisque y Pacariqtambo, entre los chillques al sur y
los incas por el norte. Los primeros estuvieron concentrados alrededor de Yaurisque y tal vez dominaron
áreas tan al sur de Paruro y al oeste como Huanoquite, mientras que los tambos parecen haber tenido su
centro en y alrededor de la zona de Pacariqtambo (Bauer 1992a, 1996). Los chillques, mascas y tambos
simplemente eran tres de los muchos grupos que rodeaban a la capital incaica, a los cuales se puede dar el
nombre colectivo de incas de privilegio.

La identificación de dos estilos alfareros contemporáneos, producidos en la región durante el periodo


Killke en la zona inmediatamente al sur del Cuzco, plantea una importante pregunta: ¿es posible identificar
los límites exactos de los grupos étnicos de la región a través de la distribución de dichos estilos
álfarero$?-Si-ies4ímites territoriales de incas, chillques, mascas y tambos fueron factores importantes para
la distribución de la cerámica killke y colcha, entonces podría esperarse que las curvas de densidad de ambos
tipos alfareros muestren una serie de "mesetas y ondulaciones" que reflejen el intercambio de vasijas de
cerámica en y a través de los territorios étnicos (Hodder 1980: 152). De otro lado, si las diversas fronteras
étnicas de la región no afectaron la distribución de los materiales cerámicos killkes y/o colchas, entonces
la densidad de los sitios con estos tipos cerámicos simplemente caerá a medida que se incremente la
distancia de sus fuentes de producción. El análisis de los datos preliminares procedentes de la prospección
arqueológica de la provincia de Paruro indica que la densidad de los sitios con dichos estilos muestra curvas
de caída relativamente constantes e ininterrumpidas a partir de sus centros de producción propuestos. Estos
hallazgos sugieren que los incas del valle del Cuzco y los chillques de Araypallpa usaron cerámica producida
en su propio territorio, principal aunque no exclusivamente. La prospección arqueológica ha registrado que
ambos estilos alfareros estuvieron distribuidos a lo largo de los territorios de mascas y tambos y que cada
uno de ellos parece haber ingresado en la zona productiva opuesta en menor medida. El hallazgo de ambos
estilos en los territorios de los cuatro grupos étnicos que vivieron en el Cuzco e inmediatamente al sur, implica
que las fronteras de dichos grupos no fueron características decisivas para su distribución; en términos
arqueológicos, los estilos alfareros de la región del Cuzco no parecen reflejar elementos a partir de los
cuales podría inferirse una identidad étnica.

Los estilos alfareros del periodo Killke y el surgimiento del Estado incaico

Si bien la distribución al sur del Cuzco de los estilos cerámicos killke y afines no puede ser usada para
identificar las fronteras de los distintos grupos de incas de privilegio, sus patrones de distribución y
métodos de fabricación pueden proporcionar importantes percepciones de la cronología y el modo en que
apareció el Estado en la región del Cuzco. El uso de elementos de diseño y motivos casi idénticos en la
cerámica killke y afines, como la colcha, sugiere que un fuerte contacto social existió entre los diversos
centros productores de cerámica. Además, la superposición de las redes de distribución de ambos tipos de
cerámica implica que durante el periodo Killke un alto nivel de comercio e intercambio existió entre los
diversos grupos de incas de privilegio. A partir de estos patrones superpuestos de distribución alfarera y sus
líneas de comunicación asociadas, puede proponerse tentativamente que en la región del Cuzco el periodo
Killke estuvo tipificado por la armonía y el intercambio regional. Esta imagen de armonía regional se
contrapone a la generalmente aceptada de un periodo preincaico o Killke signado por los conflictos y la
competencia regional y requiere de mayores investigaciones.

Si bien la cerámica killke y la colcha parecen ser estilísticamente similares y comparten redes de distribución
superpuestas, los rangos de distribución de ambos estilos a partir de sus centros de producción son
marcadamente distintos. El radio de distribución de la cerámica colcha parece ser de aproximadamente 25 km
aéreos desde su zona de producción (figura 2-2). Esto resulta sumamente limitado en comparación con el
rango de distribución de la cerámica killke, que se extiende sobre más de 60 km aéreos desde el valle del
Cuzco (figura 2-1). El radio de distribución más grande de este último estilo, en comparación con el de
colcha, podría ser de cierta importancia. A partir de estas observaciones es posible sugerir que durante el
periodo Killke las relaciones de intercambio regionales ya habían comenzado a desarrollar un eje Cuzco-
céntrico y que, durante este mismo periodo, el valle del Cuzco podría haber estado surgiendo como un
centro de producción regional.

En los atributos tecnológicos de la producción de la cerámica killke pueden observarse aún más indicios de la
autoridad regional centralizada que estaba desarrollándose en el valle del Cuzco. Por ejemplo, esta cerámica
es ligeramente más sofisticada en la complejidad de las decoraciones y de la pasta que cualquier otro
estilo regional cuzqueño. Además, su amplia distribución sugiere que era producida en mayor cantidad
que cualquier otro estilo afín suyo. La aparición en el valle del Cuzco de lo que parece ser una producción
artesanal a gran escala tal vez refleje el desarrollo, en el periodo Killke, de personal especializado en la
producción de cerámica a tiempo completo. Si bien la mayor calidad y cantidad producida no necesariamente
indican que hubo un alto grado de organización sociopolítica en el valle del Cuzco, cuando estas evidencias
se combinan con la información relacionada con la distribución de la cerámica killke ellas sugieren que,
para ese entonces, el valle del Cuzco era ya un centro regional de intercambio y tal vez también de
autoridad.

Los patrones de distribución cerámica al sur del Cuzco durante el periodo Killke muestran tal vez aún más
evidencias de relaciones de intercambio regionales que indicarían la unificación de la región bajo una única
autoridad política, con base en el Cuzco. Las prospecciones regionales sistemáticas efectuadas en Aecha, a 52
km por vía aérea del Cuzco, revelaron una ligera presencia de la cerámica killke. Cuatro días de trabajo de
prospección en la zona más sureña de Omacha, a aproximadamente 70 km por vía aérea del Cuzco, no
encontraron ninguna evidencia de ella, lo que sugiere que el espacio entre ambas localidades marca la frontera de
la distribución de la cerámica killke al sur del Cuzco. Las crónicas sugieren que esta misma región también
constituyó el límite extremo de los incas de privilegio. La aparente correlación entre la distribución de la
cerámica killke y la distribución de los grupos asimilados al imperio incaico como incas de privilegio indica que
tal vez durante la fase de desarrollo del Estado unas redes distributivas Cuzco-céntricas unieron a este lugar
con los grupos étnicos circunvecinos.
Si el Cuzco surgió como un poder dominante en la región durante el periodo Killke, con un nivel de
organización política y social no superado por otros grupos étnicos de la zona, es entonces posible que su alto
estatus se reflejara en los distintos diseños alfareros que los incas produjeron. Hay evidencias
provisionales que sugieren que esto podría haberse dado. En la tradición cerámica killke, una figura altamente
estilizada es frecuentemente retratada en las jarras de una sola asa (fotografía 2-8, dibujo 2-13). Ella puede
ser identificada por una serie de motivos estandarizados, que comprenden: (1) un tocado (chullo)
representado a través de una serie de bandas anchas dispuestas a distancias iguales, delineadas a cada
lado por dos o tres líneas angostas, que se encuentra en el borde de la vasija y en la parte del borde
superior; (2) un motivo de vincha que aparece con mayor frecuencia como una hilera de triángulos
concéntricos y (3) una serie de rombos o triángulos entrelazados en las mejillas de la figura. La condición
humana de ésta contrasta con el panteón de figuras mítico-religiosas retratadas en las tradiciones alfareras
más tempranas que se han encontrado en el Cuzco, como wari (McEwan 1987). El tocado estandarizado,
la vincha compleja y las mejillas pintadas sugieren emblemas de poder y autoridad. La aparición de esta
figura estilizada durante el periodo Killke y la conspicua ausencia de otras figuras en las vasijas de dicho
estilo sugieren que tal vez sea una representación simbólica de un gobernante o grupo de élite
institucionalizado. Su aparición en la cerámica que se piensa fue manufacturada dentro del valle del Cuzco,
insinúa la posibilidad de que la institución del "Inca" como gobernante supremo o una clase social
dominante hubiese comenzado a cristalizar ya para esté periodo. Si bien es cierto que resulta
extremadamente especulativo sugerir que ciertos diseños alfareros pueden de algún modo reflejar el orden
sociopolítico que los produjo, la aparición en la cerámica killke de esta figura que pareciera ser un rey,
durante el periodo de la temprana formación estatal, sí coincide con otras conclusiones preliminares
extraídas de los datos de distribución cerámica.

En el modelo tradicional de la formación del Estado en la región del Cuzco, que las crónicas españolas
presentan y varios etnohistoriadores y arqueólogos aceptan, el periodo Killke queda caracterizado como
uno de feroces conflictos regionales, un mundo volátil de incursiones, formaciones políticas competidoras
y fragmentación política. Este modelo tradicional sugiere que en esta región lá unidad política y
económica fue alcanzada sólo después de la victoria de Pachacuti Inca Yupanqui en la mito-histórica guerra
con los chancas. Sin embargo, las evidencias arqueológicas presentadas en este capítulo, relacionadas a la
producción de cerámica en la provincia de Paruro en dicho periodo, no coinciden con nuestras expectativas
de un paisaje social fragmentado y competitivo. En lugar de ello se sugiere que, en vez de ser una época de
conflictos regionales, este periodo estuvo caracterizado por un amplio intercambio regional. En lugar de
competir con otros grupos, los incas tal vez ya dominaban las organizaciones políticas y sociales locales de
la región. Además, ellos tal vez unificaron la zona del Cuzco, que para este mismo momento podría haber sido
ya el centro de una influencia económica y tal vez política. En otras palabras, es posible que la unificación
de la región no se haya dado simplemente durante el periodo Killke, sino que ella haya tenido lugar
específicamente bajo el dominio incaico. Es además posible que en este periodo estuviesen formándose, o
ya existiesen, las relaciones jerárquicas que los gobernantes del Cuzco mantendrían sobre los miembros de los
restantes grupos regionales en el momento de la conquista española.