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LE BERRE, Maryvonne, territoires, en: BAILLY A., FERRAS R., PUMAIN D. (coord.

),
Encyclopédie de la Géographie, París, Economica, 1992, p. 617-638. (Traducido por la
profesora Gloria Zamorano).

APROPIACIONES TERRITORIALES

El territorio es desde ahora un término vapuleado en todas las ciencias sociales.


Todo es pretexto para hablar de territorio, todo tiene un territorio: el invierno, el historiador,
los cafés, las playas, Belfort, Hong-Kong (los nuevos territorios), los indígenas (los del
tiempo de la conquista del Oeste norteamericano), los juegos, los deportes. Había incluso
“territorios sin lugares”! (Roux, 1980). En las revistas científicas, el término sirve para hablar
tan pronto de la administración comunal como de las morfometría, de los grandes carnívoros
como de geopolítica, de la Torah como de las finanzas públicas... Esta abundancia es signo
de vitalidad, ciertamente, pero también de mucha imprecisión: esto arruina indiscutiblemente
toda utilización científica, tanto en geografía como en otros dominios.
Lo menos que se podría decir es que no se trata de un término propio del vocabulario
de la geografía; sin embargo, en algunos años, se ha convertido en una de las palabras
claves. Como para todos los términos relativos al espacio, que, en cierto modo, hacen a la
especificidad de la disciplina, es deseable que su sentido sea el más unívoco posible:
solamente a este precio será un verdadero concepto geográfico operativo.

1. DE TRANSFERENCIA EN TRANSFERENCIA: HISTORIA DE LOS TERRITORIOS

1.1 Terra, territorium y derivados

Esta exposición contemporánea no debe hacernos olvidar de la rareza de su empleo


en la lengua francesa antes del siglo XVII. El término proviene del latín territorium, éste
mismo derivado de terra, la tierra (tierra-globo terrestre, tierra-materia, tierra-suelo, tierra-
continente, tierra-comarca). Territorium, así como el adjetivo derivado territorialis,
mencionado por Cicerón y Plinio, figura en buen lugar en los tratados de agrimensura:
significa porción de tierra apropiada. En la lengua francesa ha dado nacimiento tanto a la
palabra terruño como a la de territorio. Esta última sólo se impuso en la época moderna con
la creación de los estados poderosos: un reinado es un rey asociado estrechamente a un
territorio. Éste es considerado como la “prolongación del cuerpo del príncipe”, es sobre lo
que este último reina, reuniendo bajo su autoridad a los hombres y la tierra el terruño-
territorio, comprendidos allí sus habitantes. La palabra territorio posee entonces en la
época moderna un sentido jurídico muy fuerte, al cual se pueden asociar las tres ideas
siguientes:
- La de dominación ligada al poder del príncipe, vinculada con el centro del territorio;
- La de un área dominada por ese control territorial;
- La de límites materializados en sus fronteras.

En suma, tres porciones familiares para el geógrafo. Precisamente de este sentido


deriva la utilización geográfica de la expresión, tomada de la administración: ordenamiento
del territorio. Ella pertenece al dominio de la práctica, de la geografía activa, más que al de
la teoría.
Pero durante mucho tiempo el uso del vocabulario territorio fue raro en geografía. Tiene
sólo un sentido jurídico y político. Las definiciones de los diccionarios de geografía antiguos
muestran que el término es de un uso demasiado específico para ser considerado como una
palabra-clave de la disciplina (ficha1). Las tesis, los artículos científicos, no lo emplean casi
hasta una fecha reciente: la verdadera explosión data solamente del fin de los años 1970.
Este surgimiento se une a la marcha compleja del concepto, del dominio jurídico al de la
etología, y luego su retorno a las ciencias sociales.

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FICHA 1

Al filo del tiempo: el territorio en los diccionarios de geografía

Desoby y Bachelet (1883)


1. “Nuevas provincias de los Estados-Unidos adquiridas por su compra, cesión o conquista
que pueden solicitar ser erigidas en estado cuando su población alcance 60.000 habitantes.”
2. “Territorios indígenas destinados a servir de refugio a las tribus expulsadas de todos los
estados y territorios de la Unión.”

Demangeon (1907) menciona sólo la definición 2 precedente.

Pierre George (1970)


El término aparece sólo bajo las rúbricas:
1. Ordenamiento: “término incorporado recientemente en el vocabulario geográfico por
intermedio de la acción concertada de organización del territorio”.
2. Organización del espacio: “cuando la sociedad actúa voluntariamente sobre su espacio,
ella organiza, ella reestructura éste: se reservará a esta acción el término de ordenamiento
del espacio (del territorio).

Léxico de geografía humana y económica


1. “Porción finita del espacio terrestre, privilegiada por un sistema social para su vida y su
supervivencia; el territorio depende de una administración.”
2. “En los Estados Unidos, en el Oeste de los Apalaches, las comarcas progresivamente
pobladas se tornaban territorios antes de erigirse en estados.”
Una larga rúbrica está consagrada por otra parte al ordenamiento del territorio. Una doble
presentación se hace al respecto:
1. “Expresado por las políticas de intervención, el ordenamiento tiende en general a
obtener una mejor repartición de los hombres y de las actividades sobre el territorio.”
2. “Conjunto de las políticas de intervención, concentradas y planificadas, puestas en
marcha por el poder público para cumplir con objetivos económicos y sociales de la
colectividad.

1.2 Una vuelta por las sociedades animales o el itinerario de un concepto

A partir de los años 1920, los etólogos comienzan a estudiar los animales en su
medio natural y nunca más sólo en sus condiciones artificiales de un laboratorio. Ellos pasan
del estudio de los individuos aislados al de las sociedades de animales, transfiriendo el
término de territorio del dominio político-administrativo al de la etología, para darle es
estatus de concepto científico al cual están siempre asociadas las ideas de dominación, de
área de extensión, de límites. Ellos utilizan también el concepto de territorialidad definido
como la conducta de un organismo para tomar posesión de su territorio y defenderlo contra
los miembros de su propia especie. La territorialidad, de siempre cualidad jurídica, se
vuelve también sistema de comportamiento. Varias preguntas, bien interesantes para quien
se interesa por el espacio, se plantean: ¿qué es el espaciamiento entre los individuos? ¿qué
distancia o espacio de seguridad separa a los sujetos? ¿Cuáles son los procesos de
dominación, ligados a la noción de distancia crítica entre individuos, que rigen sus
relaciones? ¿Cómo se traduce la jerarquía social entre los individuos, que rigen sus
relaciones? ¿Cómo se traduce la jerarquía social entre los individuos?...
Estos conceptos han sido transferidos a su turno de la etología a las ciencias
sociales y humanas: la antropología, por los estudios sobre el hombre-animal y el pasaje del
proto-hombre al hombre; luego la psicología, por el estudio de los comportamientos de los
seres humanos “fuera de las normas”, y la sociología, por el estudio de los grupos más o

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menos marginales. Todas esas disciplinan plantean que la territorialidad existe tanto en el
dominio del hombre como en el dominio animal: tanto en el dominio de uno como en el del
otro, los comportamientos sólo pueden ser comprendidos en su entorno global y por su
inserción en un territorio propio. Finalmente, la transferencia ganó el estudio sociológico de
los grupos “normados” y los trabajos geográficos: se presupone allí, como en etiología, que
no existen comportamientos sociales sin territorio.
Estas múltiples transferencias han dado lugar a enriquecimientos importantes en las
disciplinas involucradas, pero también a muchas vaguedades.

1. La vaguedad en el territorio

El uso del término territorio en geografía revela una doble filiación (figura 1): la que
proviene directamente del dominio jurídico, que se encuentra en la expresión ordenamiento
del territorio; la extraída de la marcha de la etología, la antropología, la psicología y la
sociología, de inspiración más nueva.
Como en las otras ciencias sociales, la palabra territorio está teñida de mucha
confusión y, como lo son muchos términos geográficos relativos al espacio, es ampliamente
polisémica. Se encuentra bajo las acepciones siguientes:
- Dominio más o menos vago, no necesariamente espacial, atribuido a cualquier objeto de
estudio geográfico; la derivación de este sentido contribuye ampliamente a mantener la
vaguedad señalada precedentemente;
- Poción de la superficie terrestre que representa una simple área de extensión de un
fenómeno y sus límites; dotada de un sentido geométrico y morfológico, está asociada a
las ideas de trama y delimitación espacial, cualquiera sea la escala del estudio; está
empleada como sinónimo de los términos área, región, ver comarca;
- Porción de la superficie terrestre sobre la cual se ejercen conflictos entre los grupos
sociales en vista de asegurar su dominación y que dan lugar a mutaciones en el uso del
suelo; el territorio sólo está entonces tratado en relación con las posturas sociales que
allí se desarrollan (empleo más raro);
- Porción de la superficie terrestre delimitada que se reserva una colectividad humana, la
cual ordena en función de sus necesidades; contiene por una parte la idea de autoridad
que se ejerce sobre una superficie cuyos límites son reconocidos, por otra parte la de
utilización y de ordenamiento por un grupo social. Desde el punto de vista de la
expresión geográfica, es el sentido más rico y el que más se aproxima a la vez a la
antigua acepción político-jurídica y a la utilización como concepto científico por la
etología.

Esta polisemia geográfica merece clasificación. Ésta solo puede ser intentada
teniendo en cuenta las dos consideraciones siguientes:
- Es un concepto utilizado por otras disciplinas: la geografía debe interrogarse sobre la
validez de su transferencia y de su uso con fines geográficos (esto también se extiende
evidentemente para los términos asociados de territorialidad, territorialización, territorial);
- Porque se trata de un término que pertenece al vocabulario espacial, debe ser definido
en relación con el objeto de la geografía y confrontado con otros términos que le son
más o menos próximos.

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Transferencia 2 a

Sociedades humanas Transferencia 1 Sociedades animales

Transferencia 2 b Sociedades humanas


primitivas

Transferencia 2 b´ Grupos humanos


fuera de normas

Figura 1. El territorio o transferencia de un concepto

2. EL TERRITORIO EN UNA GEOGRAFÍA, CIENCIA SOCIAL

La geografía puede ser considerada como una ciencia que estudia toda porción de la
superficie terrestre, dotada de una cierta identidad, estructurada, organizada por las
sociedades humanas (Chamussy et al., 1977). Tal definición hace de la geografía una de las
ciencias sociales (ficha 2). Como su nombre lo indica, estas últimas se interesan por las
sociedades más que por los individuos. Una sociedad no es más solamente una suma de
individuos. Las relaciones de un individuo con un lugar o un conjunto de lugares no son
entonces consideradas aquí como del dominio de la geografía. En la práctica, esta distinción
no es siempre simple, puesto que un ser humano, en el sentido biológico del término,
pertenece necesariamente a uno o varios grupos sociales (una familia, una asociación, una
empresa, un estado...), ya sea que él se valga a sí mismo o que otros lo hagan por él.

FICHA 2

¿La geografía en la ciencia social?

Esta posición no es la de la geografía clásica; ella tampoco es actualmente compartida


por el conjunto de la comunidad geográfica. Algunos piensan por ejemplo que la geografía
debe fundirse en una metadisciplina, una gran ciencia social, que tendría por objeto el
estudio de las relaciones sociales. Esto conduce a una concepción de la comprensión de los
territorios totalmente diferente de la que está presentada aquí. El territorio es en la mejor
hipótesis un soporte, un simple lugar sobre el cual se ejercen las relaciones sociales. Se da
entonces la tendencia a minimizar u ocultar los efectos de los fenómenos naturales y de las
configuraciones territoriales, bajo el pretexto de que ciertas sociedades son capaces de
dominarlos.

2.2. Dos palabras, una identidad: una sociedad-su territorio

Todo grupo social (en el sentido más amplio que sea, comprendido aquí un grupo
económico o político) tiene objeto general asegurar su repreducción en el curso del tiempo:
debe alimentarse, habitar, vestirse, distraerse producir... Para hacer esto, él se apropia y da
forma a una porción más o menos extendida de la superficie terrestre.
El territorio puede ser definido como la porción de la superficie terrestre apropiada
por un grupo social para asegurar su reproducción y la satisfacción de sus necesidades
vitales. Es una entidad espacial, el lugar de vida del grupo, indisociable de este último. Se
tiene la costumbre de decir que no hay sociedades sin uso del espacio, digamos más bien
aquí, sin uso de un territorio. De esta definición se desprenden varias observaciones.

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- Todo territorio es un pedazo más o menos extendido de un planeta del sistema solar, la
tierra, y posee por el hecho de su localización particular sobre la tierra, características
naturales que le confieren un primer tipo de especificidades: las que están ligadas a su
posición en latitud y longitud, al clima, a la repartición de las tierras y de los mares, al
relieve, al suelo, a la distancia que lo separa de otros lugares... Razonar en términos de
ciencia social no debe de ningún modo significar pasar por alto las componentes
naturales de la explicación de los territorios, tan esenciales como los otros, económicos,
sociales, culturales... En términos de territorio, Francia no es Chile, suecia no es Níger,
las siete Islas no son Kerguelen (¡para la administración francesa, un territorio de
Ultramar!).

- Todo territorio resulta de un proceso de apropiación de una porción de la extensión


terrestre por un grupo social. Está generalmente marcado por los conflictos más o
menos largos, más o menos violentos con otros grupos que reivindican eventualmente la
misma porción de la superficie terrestre. De este modo se hicieron los Estados Unidos
de América: poco a poco, los territorios, reivindicados como una propiedad de la Unión,
poblados por indígenas y algunos “colonos”, adquirieron el estatus de estado conforme a
su poblamiento; este cambio de status jurídico estuvo acompañado por la designación
de un nombre, tal vez bien irrisorio: por ejemplo Utah con referencia a los indios Utes y a
su “territorio”, pero que no tienen más derecho a una línea en el Petit Robert! Dar un
nombre al territorio constituye una de las primeras formas de apropiación, la que permite
poner en conocimiento de este hecho a los otros. De esta apropiación resulta la
especificación de un área de extensión y de límites territoriales en el interior de los
cuales el grupo ejerce su poder (sea cual sea). Se puede notar que estas nociones de
área de extensión y de límites están contenidas en los usos político-administrativo y
etológico del término.

- Todo grupo, para mantenerse sobre su territorio y asegurar la satisfacción de sus


necesidades decide acerca de un cierto número de intervenciones, cuya naturaleza está
ligada a sus opciones éticas, políticas, a su nivel tecnológico... Él ordena y administra
esta extensión de tierra que posee entonces una unidad de funcionamiento, la que el
grupo le asigna. El ordenamiento puede definirse como el conjunto de acciones
emprendidas por el grupo social con el objeto preciso de asegurar su mantenimiento y su
reproducción. El resultado de esto es la producción de un territorio dotado en el tiempo
de una cierta estabilidad. El término ordenamiento está utilizado aquí en su sentido más
amplio; sin embargo se lo reservará más particularmente para designar las acciones del
grupo que conducen a loa creación de equipamientos (de fábricas, de redes de
transporte, de viviendas...: la materialidad física del territorio en cierto modo), mientras
que el término gestión estará más bien asociado a la producción de bienes, al
mantenimiento de equipamientos, a la salvaguardad del patrimonio...

- En cada generación, las sociedades heredan un territorio específico con sus


reparticiones espaciales y con el cual ellas deben contar en sus prácticas territoriales. En
un momento dado, en función de sus preocupaciones, la sociedad percibe sus
características, sea como ventajas, sea como tensiones, en vista de los objetivos que
ella se ha fijado. Por ejemplo, a partir de la primera revolución industrial se desarrolló,
en relación con la sociedad industrial, la región industrial del Norte. La base de su
actividad económica reposaba sobre la explotación del yacimiento de carbón
considerado como un éxito. Fenómenos acumulativos, debidos a la imagen económica
favorable que tenia la sociedad, se produjeron allí. En otro tiempo, otras costumbres: el
último pozo de mina cerró, pero la cuenca minera, los ordenamientos, las
concentraciones de población a las cuales él ha dado lugar están siempre allí; todo
nuevo ordenamiento regional, toda reconversión de la actividad económica pasa

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necesariamente por la toma en cuenta de esas especificidades territoriales desarrolladas
en otro contexto económico.

- Área de extensión de un territorio y área de extensión de un poblamiento no deben


confundirse. Una porción de la superficie terrestre puede ser socializada por un grupo sin
que él haga de ella el lugar de su hábitat. La decisión reciente, común a la escala
planetaria, hacer un Antártico una reserva para proteger, un elemento del patrimonio de
la humanidad toda entera, es un buen ejemplo: el continente antártico pertenece al
territorio de la humanidad, por la misma razón que otros lugares prestigiosos, tales como
Mont-Saint-Michel o Venecia, con la diferencia de que aquel casi no es poblado. Se
puede aún citar la zona de atracción terrestre, en adelante “apropiada” por ciertos
estados o grupos de estados capaces de lanzar satélites, de establecer allí estaciones
orbitales donde serán sin duda pronto realizadas las operaciones difíciles de conducir
sobre la tierra, nuevas aleaciones, soldaduras especiales... La tierra socializada, luego
apropiada pero no necesariamente habitada, de este modo se ha “agrandado”.
Señalemos que los límites entre lo habitado se borran un poco: que se sueñe que, sobre
la mar del norte, hay permanentemente más personas (¡pero no siempre son las
mismas!), que al norte de Escocia o que en Noruega: marinos de comercio, pescadores,
turistas, personas embarcadas a bordo de los ferries, personal de exploración y de
explotación de los yacimientos de hidrocarburos off-shore... el mar, como la atmósfera,
es objeto de apropiación.

- Toda sociedad tiene relaciones con su territorio: se puede llamar prácticas territoriales
(de vida, de gestión, de ordenamiento) al conjunto de acciones que el grupo emprende
para asegurar su vida y su mantenimiento sobre su territorio. Ellas tienen como resultado
poner en relación los lugares que constituyen su territorio.

2.2. Territorio, espacio geográfico, sistema espacial

Comprender un territorio significa de entrada poner en evidencia las interacciones


entre un grupo social y su territorio. Pero esto significa también ubicar este conjunto grupo
social/territorio y sus interacciones en un conjunto más vasto; un territorio, un grupo social
no están aislados: mantienen intercambios con el exterior que es necesario tener en cuenta
para describir y comprender la morfología y la dinámica territoriales. Se puede considerar
que esta entidad constituida por el conjunto de las interacciones que un grupo mantiene en
el tiempo con su territorio, en relación con el mundo exterior, es un espacio geográfico.
El estudio de tal objeto es particularmente complejo, puesto que hay que tener en
cuenta simultáneamente un gran número de fenómenos en interacción. Uno de los métodos
eficaces para llegar al conocimiento de este objeto complejo consiste en recurrir a la
aproximación sistémica y al concepto de sistema espacial (figura 2). Este puede ser
definido como una entidad organizada que evoluciona en un entorno en función de las
interacciones entre un grupo social y su territorio. En términos sistémicos, el entorno designa
el medio en el cual el sistema evoluciona y con el cual mantiene intercambios. Al realizar
esto, uno se dota de una grilla cómoda de inteligibilidad de los objetos geográficos (Le
Berre, 1987).

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Ordenamiento gestión
naturaleza

Tensiones
GRUPO
otro(s) SOCIAL TERRITORIO
grupo(s) naturales
so ciale(s) Tensiones territoriales

Figura 2. Sistema espacial y territorio

Luego no hay que confundir:


- El ordenamiento, el territorio, que responde a prácticas espaciales de un grupo social
sobre su territorio;
- La organización del espacio, el espacio organizado, que resulta de la explicación
geográfica consistentes en elaborar un conjunto coherente de representaciones
científicas (modelos) sobre lo que se ha convenido en llamar el espacio geográfico;
- El sistema espacial, que surge de una toma de posición metodológica: se plantea que el
objeto de estudio “espacio geográfico” puede ser considerado como un sistema cuyo
territorio es uno de sus componentes.

3. UN TERRITORIO, TRES FACETAS

De la exposición precedente que se puede analizar un territorio de tres puntos de


vista diferentes: existencial, físico, organizacional (Schwarz, 1991). El primero puede ser
considerado como un punto de partida del análisis: el territorio está en este caso
considerado como una entidad dotada de una identidad propia. El segundo procede de la
observación de la materialidad del territorio; de un interés fundamental para la geografía, en
este marco se describen las configuraciones territoriales. El tercero analiza los componentes
territoriales de los actores sociales (figura 3).

Entidad territorial
Materialidad física
Organización social

Figura3. Un territorio, tres facetas.

3.1. Faceta existencial: entidad e identidad territoriales

El territorio es una entidad identificable y no fraccionable, un organismo en cierto


modo. La marca más simple de la identidad territorial es su nombre propio, en otros
términos, su código de identificación. Es necesario guardar el espíritu que se tuvo en la toma
de posesión de la tierra, identificando los lugares y nombrándolos. Dar un nombre es crear
la primera relación de dependencia entre un lugar y su interventor, es localizarlo, señalarlo,
transmitir su existencia a otros que podrán encontrarlo; es también hacer referencia a una
porción de la superficie terrestre precisa y luego permitir su localización; es finalmente
mostrar a los otros su marca de apropiación sobre un pedazo más o menos extendido de
tierra y eventualmente, su presencia a ese lugar apropiado.
Cuando falta al nombre, la identificación es más difícil. Por ejemplo, una firma
multinacional es un grupo social que, como tal, hace uso de su territorio. El grupo,
compuesto por diferentes personas, es fácilmente identificable: él lleva un nombre, el de la
firma; la identificación de su territorio es menos inmediata: si la ubicación de los lugares
donde se ejerce la actividad de una firma se hace fácilmente (esos lugares se designan con

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un nombre), en cambio, no es forzosamente simple concebir el conjunto de esos lugares
como una entidad territorial: ésta no se nombra (y, por añadidura, ella es discontinua).
Esta faceta existencial del territorio es evidentemente forjada por el grupo que le da
en el exterior una visión unitaria, global, a la vez por sus reivindicaciones territoriales, por la
afirmación de un sentimiento de pertenencia y por la unidad de funcionamiento que él le
confiere. La existencia del territorio finaliza, en cierto modo, por perpetuar al grupo. Para
convencerse es suficiente pensar en ciertas cartas de los atlas escolares donde se indican
sólo algunas referencias físicas (riberas, ríos, montañas), ciertos límites administrativos y un
nombre: esta marca de la apropiación de las tierras desarrolla y mantienen muy temprano
en la escuela, esta idea de apropiación y, por lo mismo, una cierta forma de nacionalismo.
La territorialidad expresa entonces, además de un contenido jurídico, un sentimiento de
pertenencia a un pedazo de tierra y un modo de comportamiento en el seno de esta entidad,
cualquiera sea la extensión, cualquiera sea la irradiación del grupo que lo administra.

3.2. Faceta física del territorio: configuraciones territoriales

Todo territorio está constituido por un conjunto de lugares que poseen propiedades
físicas específicas, en las cuales algunas, pero no todas, son observables en el paisaje, ya
se trate de las propiedades naturales o de las propiedades materiales que resultan de las
acciones de ordenamiento.

3.2.1 Las propiedades naturales

Ellas ligadas a los efectos de la localización de un territorio en un lugar preciso del


planeta tierra: todo análisis del territorio debe tenerlo en cuenta. Pero es necesario notar que
los fenómenos naturales no se extraen del estudio geográfico si ellos no están integrados al
objeto de la disciplina. Es también tan aberrante asignar a la geografía el estudio de la lógica
de los elementos naturales (determinar por ejemplo la edad de los estratos de hielo de un
inlandsis: otras ciencias lo hacen muy bien, no le corresponde a la geografía física
sustituirlo) como ocultar sus efectos sobre la organización territorial (no hablar de pendiente,
de exposición, de duración del manto níveo, para estudiar el turismo invernal en las
montañas templadas: es lo que hace sin razón un cierta geografía humana). Por esto deben
distinguir:

- Los elementos naturales que ocurren sobre la tierra, pero que están socializados sólo
por los trabajos científicos a los que dan lugar.

- Las potencialidades naturales, elementos naturales de cuya importancia para sus


prácticas territoriales la sociedad ha tomado conciencia, pero que no son utilizados. Una
potencialidad natural es un elemento natural fuertemente socializado, luego apropiado.

- Cuando el elemento natural está integrado a las prácticas territoriales de una sociedad,
ejerce una o mas tensiones naturales, fuerzas dotadas de una cierta intensidad y
percibidas por la sociedad por los efectos que ellas engendran (Marchand, 1980). Ellas
son tanto beneficiosas (una tensión puede tener un valor positivo) como de servicios
(valor negativo de la tensión) para las prácticas territoriales. La potencialidad natural está
entonces territorializada.

Tomemos el ejemplo del petróleo de Alaska. La existencia de este elemento natural


estuvo desde el principio supuesta: con el aumento de las necesidades desde el fin de los
años 1950, se investigaron los yacimientos de petróleo en todos los lugares donde las
configuraciones geológicas parecían prestarse a ello. Los geólogos lo encontraron en Alaska
(y en otras partes) en los años 1960, pero su explotación no fue decidida inmediatamente:

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los costos de extracción y de transporte se consideraron demasiado elevados; el yacimiento,
elemento natural ligado a la historia geológica del planeta, se tornaba para los Estados
Unidos en una potencialidad natural, susceptible de ser utilizado algún día, lo que fue hecho
un decenio más tarde: el yacimiento apropiado y explotado ejerce entonces sobre la
sociedad tensiones naturales que ella toma en cuenta en sus prácticas territoriales (tensión
positiva en tanto que fuente de energía, negativa en tanto que contaminación ¡cuando la
Exxon Valdes naufragó!).
Otro ejemplo, el de las temperaturas invernales (elemento natural) en alta montaña.
En las sociedades tradicionales montañesas, el frío (noción diferente de la temperatura) es
percibido como fenómeno que bloquea: la vida se concentra en los sectores más clementes;
las dificultades de circulación ligadas a la concentración de nieve tanto como el frío mismo
son un obstáculo negativo par ala vida en alta montaña. En cuanto a la intensidad del frío,
ella no cuenta: que hagan -20º o -40º no tiene importancia, puesto que la alta montaña no es
frecuentada. En cambio, cuando ésta se vuelve turística, la intensidad del frío es un
elemento esencial del fenómeno turístico y la sociedad lo percibe como tal: es entonces
explotado como un obstáculo positivo para la práctica del esquí, pues permite el
mantenimiento del manto níveo; pero es también percibido como un obstáculo negativo,
porque se traduce por costos elevados: material adaptado, tasa de expensas por el
mantenimiento de los sitios, el socorro en montaña, la calefacción, la vestimenta...

3.2.2. Las propiedades materiales

Ellas están ligadas a los diferentes tipos de uso que la sociedad atribuye a su suelo,
teniendo en cuenta las tensiones naturales precedentes citadas: edificado (viviendas,
fábricas, construcciones agrícolas, culturales, deportivas...), tierras agrícolas (campos,
praderas), bosque, red de transporte (rutas y caminos, telecomunicaciones, derivación de
agua, red hídrica...) Estos usos múltiples resultan de la variedad de necesidades del grupo
(habitar, producir, consumir, distraerse...) para satisfacerlas, él ejerce una selección sobre
los lugares que, al fin de cuentas, da al territorio su fisonomía hecha de diversidad (figura 4).
Esta última es ciertamente por naturaleza heterogénea (ordenamiento diferencial de los
lugares).
El territorio es, para el geógrafo, la entidad privilegiada para poner en evidencia las
localizaciones: su repartición espacial tiene una forma general, conjunto de puntos, red o
tramado según que su materialidad corresponda a fenómenos puntuales (las ciudades
asimiladas a puntos), fenómenos lineales (rutas, canalizaciones, cables) o superficies
(campos cultivados). La carta constituye el útil tradicional re representación de las
localizaciones que conviene bien para dar estas últimas una visión global y adecuada.
Dos nociones particularmente importantes para estudiar las localizaciones.

- La de distancia entre dos puntos de un conjunto, de una red o de una trama. Esta
medida del largo entre dos puntos se efectúa generalmente en el marco teórico de la
métrica euclidiana, dando lugar a representaciones en el plano cartesiano. Este último es
una referencia a la vez abstracta, porque reposa sobre una teoría matemática, y trivial en
nuestra civilización occidental. Pero no hay que perder de vista que existen tantas otras
formas de proceder y que la distancia euclidiana no es la que se aproxima más de
nuestro modo intuitivo de percibir el espacio.

- La de estructura que expresa la forma en que los elementos que componen un territorio
se disponen en el espacio y en el tiempo, los arreglos territoriales en cierto modo; ésta
puede ser abordada de dos modos diferentes pero complementarios.

- Desde un punto de vista geométrico (ficha3).


Los fenómenos puntuales, repartidos sobre la superficie del territorio, se representan
bajo forma de conjuntos de puntos en el cual se examina la mayor o menor densidad, en el
cual se determinan el centro... Se pueden oponer las estructuras en gradiente (por ejemplo,

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el decrecimiento del número de habitantes de las comunas de una aglomeración en función
de la distancia al centro de la ciudad) y las jerarquías (por ejemplo, un armazón urbano).
Las redes aseguran el servicio territorial de transporte y su recorrido por los flujos.
Estos últimos pueden dar lugar, ya sea a una estructura de gradiente (flujos de pasajeros de
un tren de suburbio desde el centro de la ciudad hasta la estación terminal), ya sea una
jerarquía (red de servicio de una aglomeración en agua potable, con conducciones cuyo
tamaño es elegido en función del caudal).
Las tramas territoriales son superficies que representan el área de extensión de uno
o varios fenómenos. Como para los conjuntos de puntos o las redes, se pueden poner allí en
evidencia ya sea los gradientes (decrecimiento del precio del terreno en función de la
distancia al centro de la ciudad), ya sea las jerarquías (superficies encajadas de las
unidades administrativas). Pero ellas dan lugar a otros tipos de estudios por el mismo hacho
de su cobertura espacial: en particular, los límites son lugares de ruptura, de discontinuidad
en la homogeneidad de la extensión territorial.

- Desde un punto de vista topológico se estudia entonces la posición relativa de los


lugares.

3.3. Faceta organizacional: el papel de los agentes sociales

Todo territorio se inscribe también en una lógica organizacional (figura 5).


Comprender las configuraciones territoriales no si8gnifica solamente describirlas desde
un punto de vista morfológico: esto volvería a observar los efectos de causas que pasarían
en silencio. La lógica organizacional supone la búsqueda de estas causas, luego la
determinación de los agentes o actores que contribuyen con sus comportamientos a la
organización territorial; ella se traduce por flujos de información y de decisiones que
engendran a su turno flujos de productos, de dinero, de hombres, de energía, entre los
lugares estructurados por las redes que cruzan el territorio.
Se ha visto que, en el mundo de la naturaleza, no todo es de incumbencia de la
geografía; lo mismo ocurre en la sociedad: no toda relación social es pertinente para el
estudio geográfico. No se trata entonces de identificar todos los comportamientos posibles
de todos los grupos sociales, pero si de seleccionar los que son activos en materia de
prácticas territoriales.

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FICHA 3
Algunas palabras-claves para el estudio de las reparticiones territoriales
1. Vocabulario geométrico
Fenómeno puntual Red Trama areal
Conjunto Arborescencia Cuadricula
Forma Trama Malla Trama triangular
Circuito Trama hexagonal
Nudo de una red Trama poligonal
Área de extensión
Superficie
Periferia y centro
Límite Perímetro
(discontinuidad) Frontera
Zona discontinuidad
Aureola (id)
Densidad Dispersión Densidad Centro
(distancia) Concentración Conexión
Centro
Gradiente Gradiente Gradiente Zona (continuidad)
(continuidad) Aureola (continua)
Sup. de tenencia
Jerarquía Jerarquía Armazón Encaje de superficies
Relación Lugares Autocorrelación espacial

2. Vocabulario topológico
Localización Localización Localización
Posición relativa Posición relativa Posición relativa
Situación Situación Situación
Proximidad Proximidad Proximidad
Alejamiento Alejamiento Alejamiento
Contigüidad Contigüidad Contigüidad

Todo grupo social, persiguiendo su objetivo general de mantenimiento y de


reproducción sobre su territorio, posee un cierto grado de cohesión: él está dotado en efecto
de reglas de funcionamiento más o menos libremente aceptadas por el mayor número. Pero
el grupo se organiza también en subgrupos que no tienen, frente a este objetivo, las mismas
funciones específicas que vuelven a cada categoría de actores en la gestión y el
ordenamiento del territorio; por otra parte, los intercambios de información y los procesos
decisorios a los cuales dan lugar. Esto lleva a plantear las preguntas: ¿Quién hace qué?
¿Dónde lo hace? ¿Cuales son los procesos que concluyen en estas acciones localizadas?
Razonar en términos de organización significa razonar en términos de interacción.

E D

A B G

F C

Figura 5. Aspecto organizacional: intercambios de información entre subgrupos


sociales a A a F: productores, distribuidores, consumidores...

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El ordenamiento y la gestión del territorio crean entonces a la vez la homogeneidad y
la heterogeneidad territorial: homogeneidad de funcionamiento ligada al objetivo global de
mantenimiento sobre el territorio y sostenida por la cohesión social; heterogeneidad ligada a
las acciones diferenciadas que se ejercen sobre los lugares especificados. Esta doble
propiedad del territorio corresponde a dos formas diferentes de considerar la organización
territorial: una, globalizante, prioriza el funcionamiento general; la otra, las acciones
sectoriales y la selección cobre los lugares.

4. DINÁMICAS TERRITORIALES

Comprender la dinámica territorial es responder a una primera serie de


interrogantes:
- ¿Por qué una cosa está allí y no en otra parte?
- ¿Cal es su duración de vida?
- ¿Cómo se transforman las configuraciones espaciales?

Esto indica volver a interesarse por los procesos de puesta en lugar de las
configuraciones espaciales, en su evolución, y luego a plantearse los interrogantes
siguientes:
- ¿Cómo funcionan los sistemas espaciales?
- ¿Cuáles son los actores y los procesos que engendran nuevos sistemas?
- ¿Cuál es el papel desempeñado por las configuraciones territoriales heredadas sobre los
objetivos del grupo social, dicho de otro modo, cuál es el efecto inducido por una
localización existente sobre las decisiones de una grupo?

Esta comprensión pasa necesariamente por la integración de los tres niveles de


análisis precedentemente mencionados; más precisamente, deben ser tenidos en cuenta el
conjunto de las interacciones entre le proyecto del grupo sobre su territorio (nivel existencia),
las configuraciones territoriales (nivel físico) y el funcionamiento del grupo social (nivel
organizacional). En lo que sigue, se hablará esencialmente de las interacciones entre los
dos últimos niveles: se puede en efecto considerar simplemente que la conciencia que una
sociedad posee de su identidad constituye una condición indispensable para la existencia de
interacciones entre los otros niveles.

4.1. La interacción configuración-funcionamiento: la autopoiesis

A partir de su origen etimológico, autopoiesis, expresión salida del vocabulario


sistémico, significa autoproducción. Un sistema es autopoiético cuando es capaz, por el
hecho de las interacciones que existen entre sus componentes, de funcionar en su entorno
manteniendo su estructura: ésta le asegura su funcionamiento; el funcionamiento le
mantiene la estructura. La figura 6 proporciona una aplicación de la noción de autopoiesis
en los sistemas espaciales. Su concepción reposa sobre la idea de que no hay grupo social
sin uso del espacio, de que toda acción de un grupo pasa por la mediación de la
materialidad territorial: el grupo social, actor del sistema espacial, produce el territorio, se
mantiene allí y se reproduce; el territorio, lugar de vida del grupo, le proporciona las
condiciones de este mantenimiento y de esta reproducción: es entonces también un actor
del sistema espacial.

FIGURA 6

La dinámica territorial puede luego analizarse en términos de autopoiesis, la


autopoiesis en términos de interacciones en una curva de causalidades (causalidad circular).
Estas interacciones son engendradas por tres tipos de actores.

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- El grupo actúa, comprende acciones sobre su territorio (y el territorio recibe). El término
de acción es tomado en su sentido más amplio: puede designar tanto a prácticas
espaciales ligadas a la vida cotidiana como a grandes operaciones de ordenamiento que
cambian la fisonomía de un lugar o de un conjunto de lugares. Generalmente, la
geografía, otras ciencias sociales, pero también los profesionales del ordenamiento,
proponen análisis de estas prácticas territoriales.

- El territorio actúa, el grupo social recibe (“acciones” del territorio sobre el grupo). Esta
expresión sirve para designar el conjunto de tensiones, positivas o negativas, que el
territorio, munido de sus configuraciones territoriales, ejerce sobre los comportamientos
del grupo en materia de prácticas territoriales. El territorio no es simple soporte de vida
del grupo social, sino un verdadero actor del sistema espacial. Estas tensiones son
entonces definidas como tantas otras fuerzas que se manifiestan con un cierto grado de
intensidad provocando ciertos efectos.

- Las tensiones naturales, ya evocadas precedentemente, localizadas y creadoras de


diversidad espacial, se desarrollan en escalas de tiempo muy variables (tiempos
geológicos largos para la repartición de las tierras y de los mares; tiempos muy cortos,
del orden del segundo, para un seísmo); algunas de ellas están sometidas a
fluctuaciones. La sociedad no las percibe siempre en todos sus componentes: por
ejemplo, se ha asistido en Francia al final de los años 1960, por una parte en función de
una fuerte demanda de la clientela, por otra parte a continuación de algunos inviernos
fuertemente azotados por la nieve, a la creación o al desarrollo de estaciones de media
montaña, pero sin estudio suficiente de la variabilidad interanual de la duración del
manto níveo. Esto ocurre a menudo sólo luego de un disfuncionamiento: que los efectos
de estas tensiones son realmente percibidos por la sociedad, que debe asumir la
herencia (estas mismas estaciones en dificultad algunos años más tarde, como
consecuencia de una acumulación insuficiente de nieve, pero sin embargo fácilmente
previsible).

- Las tensiones engendradas por las configuraciones territoriales heredadas de


ordenamientos pasados. Ellas constituyen los que se puede llamar la inercia territorial o
incluso la rigidez del territorio ordenado. Cuando se crean una vía férrea, un aeropuerto
internacional, una ciudad nueva, por el mismo hecho de su existencia, ellos constituyen
una tensión, cuyos efectos se hacen sentir sobre toda decisión en materia de nuevo
proyecto o, más simplemente, sobre las prácticas territoriales en lo cotidiano; el término
de rigidez es bien conocido por los organismos especializados en este tipo de gestión,
red de transporte en común, terreno para viviendas, por ejemplo. Esta inercia territorial
es también la memoria del territorio que proviene de un pasado más o menos lejano, la
herencia que toda sociedad recibe, que ella asume, valoriza, o de la cual se desprende,
a merced de sus elecciones.
A diferencia de las acciones mencionadas en el párrafo precedente, estas últimas no han
sido suficientemente estudiadas desde el punto de vista teórico.

- Todo sistema funciona sólo porque mantiene con el exterior un cierto número de
intercambios que conviene también identificar: intercambios con otros grupos sociales
(relaciones de dominante a dominado, de complementariedad, de reciprocidad);
tensiones de la posición relativa de un territorio (tensión de distancia, de contigüidad, por
ejemplo). Es lo que en sistémica se designa con el término de entorno del sistema.

4.2. Escalas territoriales

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Tratados en el medio de la grilla propuesta aquí, las interacciones entre sociedad,
territorio y “entorno” pueden aplicarse a cualquier territorio, a cualquier grupo social. De la
diversidad de los grupos sociales resulta la de los territorios: dimensión, configuraciones
espaciales, modos de funcionamiento; todo puede cambiar. Así como los sociólogos
distinguen grupos sociales diferentes por su nombre, sus objetivos, sus comportamientos,
del mismo modo los geógrafos son llevados a distinguir territorios diferentes que funcionan a
escalas espaciales deferentes según mecanismos diferentes: es uno de los principios
fundadores de la geografía clásica el de afirmar la existencia de organismos espaciales
diferentes engendrados por procesos diferentes. Se han distinguido a menudo el dominio, el
estado o grupos de estados, la región, la comarca, el barrio rural o urbano y más
particularmente tratados el estado, la región y la comarca.
En función de la afirmación de que la geografía es una ciencia social, los geógrafos
hablan hoy de una sistema mundo en el cual la tierra es el territorio y la humanidad el grupo
social: se puede analizar de este modo en términos de autopoiesis el territorio-tierra, dirigido
y practicado por una humanidad consciente de pertenecer a una misma entidad y de tener
objetivos comunes. De la misma manera, se puede estudiar, en el otro extremo de la escala
espacial, el territorio de una comunidad indígena, constituido por una porción del valle
andino relativamente aislada de sus vecinos, o incluso el de una sociedad petrolera, no
continua, cuyas áreas están constituidas por las concesiones acordadas por diferentes
estados para la investigación, o la explotación de yacimientos. En estos tres casos, los
grupos sociales son diferentes, los espacios de vida y las prácticas territoriales igualmente:
de ello resulta una gran heterogeneidad de las configuraciones territoriales. Pero la grilla de
estudio puede ser la misma: ella consiste en identificar los tres niveles de comprensión de
los territorios (existencia, física, organizacional) y sus interacciones.
Finalmente, es necesario señalar que, desde un punto de vista teórico, una misma
porción de espacio puede pertenecer a varios grupos sociales. Sea un lugar ocupado por un
establecimiento industrial: a la escala del estado, se considerará su localización en la
política general de ordenamiento del territorio, a la escala microregional, se considerará que
ella constituye el mantenimiento del empleo y se estudiarán las migraciones cotidianas
alternantes; en fin, si uno se interesa por el territorio de la firma cuyo establecimiento revela,
este último se torna un elemento del potencial productivo, dirigido en función de una
estrategia espacial (a la escala mundial), características específicas de su localización y de
su funcionamiento. La imbricación de los territorios corresponde luego a la imbricación de
los grupos sociales y a la multiplicidad de sus objetivos en materia de comportamientos
espaciales.

Palabras-claves: configuración espacial, dinámica territorial, espacio geográfico,


funcionamiento territorial, localización, ordenamiento, ordenamiento del territorio, sistema
espacial, tensión territorial, territorio, territorialidad.

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