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Citar: Lexis Nº 1010/006850

DERECHOS Y GARANTÍAS / 07.− Libertad de expresión / b) Libertad de prensa


− Kemelmajer de Carlucci, Aída (dir.) − Bueres, Alberto J. (dir.) LexisNexis − Abeledo−Perrot
RESPONSABILIDAD POR DAÑOS EN EL TERCER MILENIO
1997
(HOMENAJE A ATILIO A. ALTERINI)

ÉTICA Y PERIODISMO

ANÍBAL FILIPPINI

I. LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Su vital importancia para la democracia no admite dudas ni titubeos: Jefferson prefería "la prensa libre sin
gobierno" al "gobierno sin prensa libre", y Mirabeau dijo en la Asamblea Constituyente Francesa que la
libertad de prensa es una libertad "sin la cual jamás podrán conseguirse las otras". Entre nosotros, Sarmiento
llegó a decir que "las publicaciones periódicas son [...] como la respiración diaria", y Alberdi escribió que
abdicar de la prensa "es renunciar al rango de país libre" (1137) .

La libertad de expresión es, así, un "valor preeminente de nuestro orden democrático" (1138) que, en la
constelación de derechos y garantías de nuestra Carta Magna, cotiza sobre la par (1139) .

II. LA ÉTICA Y LA VERDAD

La ética, en cuanto ciencia ocupada en el comportamiento humano, es una vasta comarca que,
inevitablemente, trasciende los propósitos de este trabajo. Hay sí una franja de la deontología que parece
ineludible captar cuando se alude al periodismo. Me refiero a lo atinente a la verdad.

Aristóteles, en su Ética Nicomacoquea (1140) , adjudicó a la virtud una estrecha relación con los hábitos de
"un hombre prudente" (Libro II, apartado VI). Enseguida, llamó "veraz al que ocupa el término medio, y la
veracidad a dicho término" (Libro II, apartado VII), descalificando la exageración y la disimulación. Para la
verdad, enseñó, se precisan "cinco" de las "virtudes": "arte, ciencia, prudencia, sabiduría, intuición",
advirtiendo inmediatamente que "por la conjetura y la opinión, en cambio, es posible incurrir en error" (Libro
VI, apartado III).

La religión ha postulado, por siglos, un verdadero mandato de verdad. Así, en Éxodo (XX, versículos 1 a 17)
y en Deuteronomio (V, versículos 6 a 21), el cristianismo (Antiguo Testamento) y el judaísmo (Tanakh) han
compartido la directiva de no testificar en falso contra el prójimo (no mentirás, o no prestarás falso
testimonio, 9º Mandamiento, según el Decálogo consagrado en las "dos tablas"). El Corán, en sentido
concordante (XVII, 23−29), prohíbe "engañar y defraudar".

III. EL PERIODISMO COMO INFLUENCIA

A lo largo de la historia del hombre, la "comunicación siempre ha significado poder" (1141) . En la


actualidad, se reconoce a los medios un gran ascendiente en los comportamientos sociales: "de día en día
influyen más" en las "actitudes" y la "vida" de los hombres (1142) . Más aún, hoy se concibe a la información
como un método de construcción de la realidad (1143) .

IV. EL PERIODISMO COMO PROFESIÓN

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Para el derecho privado, el concepto de profesional, en un sentido lato, incluye al periodista (1144) . Aun
cuando para un punto de vista estricto faltan en el periodista algunas de las notas típicas del profesional, sea
por "el influjo de las ideologías jurídicas que en la actualidad propician ensanchar cada vez más las
posibilidades de obtener un resarcimiento" (1145) , sea por la incidencia del concepto de consumidor (ver
infra, Cap. VIII), cabe hoy concluir que el periodista, en cuanto "suministrador de bienes o servicios", es un
profesional (1146) y su responsabilidad, por lo mismo, se considera agravada (1147) , mediante la estrictez
en la apreciación de la culpa (art. 909 , Cód. Civ.), la aplicación de presunciones de causalidad, y la tendencia
a equilibrar la carga de la prueba.

V. EL PERIODISMO COMO NEGOCIO

Modernamente se sostiene que el periodismo es "una profesión injertada en un negocio" (1148) en el que, a
diferencia de la mayoría de los negocios, las utilidades no son obtenidas directamente del consumidor o del
público, "sino indirectamente por medio de los anuncios, los cuales representan del 60 al 100% de sus
entradas". El consumidor periodístico paga con sus compras. Por otra parte, está muy claro que el negocio
periodístico de gran escala se encuentra "a la cabeza en materia de utilidades" (1149) .

Entre nosotros, aunque embrionariamente, esta última cuestión parece haber sido advertida por los tribunales:
"los diarios, empresas editoriales, estaciones y cadenas de radio y televisión [...] se han convertido en
colosales empresas comerciales frente al individuo" y, por tanto, "si grande es la libertad, grande también
debe ser la responsabilidad" (1150) .

VI. LA ÉTICA EN EL PERIODISMO

Habitualmente se acude a las palabras del Papa León XIII: "que nadie se atreva a afirmar lo falso ni a
contradecir lo verdadero", pues "es necesario que toda comunicación se ajuste a la ley primordial de la
sinceridad, de la honradez y de la verdad" (1151) : "los informadores deben esforzarse en ser fieles a la verdad
al difundir las noticias" (1152) .

a) Códigos de ética

En los Estados Unidos se conocen diferentes códigos de ética, algunos de ellos, provenientes de
organizaciones profesionales periodísticas (SPJ−SDX, Sociedad Profesional de Periodismo, Sigma Delta Chi;
RTNDA, Asociación de Directores de Noticieros de Diario y Televisión; ASNE, Sociedad Americana de
Editores de Periódicos, etc.), y otros, dictados por las propias empresas del sector: los departamentos de
noticias de las cadenas ABC, NBC y CBS o bien, en la prensa gráfica, los diarios Washington Post, o el
Philadelphia Inquirer (1153) . También desde el hemisferio norte nos llegan las pautas éticas del Código de
Honor de Periodistas de la ONU, de 1952, el Código Moral del Periodista Europeo, de 1967, o las estrictas
reglas del manual deontológico y de estilo del diario El País, de España (1154) ; también sabemos de la
existencia de otras formas de autocontrol, incluyendo el ombudsman (1155) . En nuestro país algunos
periodistas supieron recomendar "no escribas como periodista lo que no puedas decir como caballero" (1156) ,
o afirmar que "el periodismo es una militancia [...] que impone duros sacrificios [...] que no admite ni tolera
deserciones [...] que se sujeta voluntariamente a rigurosos códigos de ética y honor profesional" (1157) , o
señalar que "cuando se tergiversan los hechos con el fin de probar errores que no existen, la decadencia de
esas ideas insanas se impone", y ello prueba de modo irrefutable que el periódico, en lugar de atender "los
intereses del pueblo" está dedicado a "atacar una fracción política, o a un competidor económico" (1158) .

b) Precisión

La exactitud y la imparcialidad, se dice, son los standards más importantes de la profesión de informar (1159)
. El periodista debe "ser confiable tanto al recabar la noticia como al presentarla, no mintiendo" (1160) . Más

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aún, nuestros tribunales exigen que los hechos sean narrados con "la debida objetividad" (1161) .

c) Equilibrio

El equilibrio precisa tanto de una "oportunidad igual para la refutación", como de que no se cometa "el pecado
de omisión" (1162) . Se reconoce que "una de las tareas más difíciles en la obtención de la noticia consiste en
promover el juego limpio para las personas que desagradan" y que, por lo mismo, el periodista "debe ser
doblemente cuidadoso" en concederles "el derecho a expresar sus argumentos" (1163) .

VII. MORAL Y DERECHO

Siguiendo al Dr. Atilio Aníbal Alterini (1164) , cuadra tener en cuenta:

1) Que "Moral y Derecho pertenecen al campo de la ética".

2) Que, sin embargo, "presentan señaladas diferencias: [...] la Moral toma en cuenta la conciencia, el Derecho
la coexistencia [...]; la Moral se refiere a la totalidad de la vida, el Derecho rige en cuanto a lo social; aquélla
es autónoma, éste es heterónomo; la Moral consagra deberes, el Derecho deudas; la Moral es incoercible, el
Derecho coercible; aquélla considera fundamentalmente la intención, éste −primordialmente− la
exteriorización".

3) Que Derecho y Moral (esto es, la ética en sentido estricto) son "órbitas distintas pero interdependientes, con
subordinación de lo jurídico a lo moral".

Entre la ética y el Derecho, tampoco hay superposición, sino convivencia: en 1947, en los Estados Unidos, la
Comisión de la Libertad de Prensa −Comisión Hutchins− declaró que "la libertad de prensa [...] sólo puede
continuar como una libertad responsable. Su derecho moral será condicionado a su responsabilidad. Su
derecho legal se mantendrá intocable condicionado a su actuación moral" (1165) . La ética cobija
"mandatos" que "pueden ser o no acatados" (1166) y, en este último caso, habrá faltas éticas que no llegarán a
la ilicitud, o no trascenderán al Derecho de ningún otro modo (por el contrario, no habrá faltas jurídicas que
pudieran no serlo en la ética, pues "el derecho no puede ser inmoral" (1167) ). Así, los pasaportes que dan
lugar al pasaje de la ética al Derecho son muy diversos: la ilicitud en general, y el daño en especial (mediante
lesiones a la intimidad, al honor, a la imagen o reputación), etcétera.

Derecho

En efecto, el Derecho capta, ya en su costado penal, ya en el civil, algunas de las conductas que la ética
reprueba. El quid de la responsabilidad civil de los medios ocupa hoy un lugar espectable en los repertorios de
jurisprudencia, en los que ciertos criterios pueden ser hallados:

a) El principio alterum non laedere tiene raíz constitucional (1168) .

b) La libertad de expresión no tiene la extensión de consagrar la impunidad de la prensa (1169) , ni se ve


afectada por "la exigencia de que su desenvolvimiento resulte veraz, prudente y compatible con el resguardo
de la dignidad individual de los ciudadanos, impidiendo la propalación de imputaciones falsas que puedan
dañarla injustificadamente" (1170) .

c) El derecho a la intimidad, al honor y a la imagen, gozan de protección constitucional (1171) .

d) La prensa es civilmente responsable cuando profiere información inexacta o agraviante (1172) o que afecta
la intimidad de las personas, cuando concurren los presupuestos de la responsabilidad civil (1173) .

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Tales principios son hoy de recibo uniforme en la jurisprudencia (1174) y en la doctrina (1175) : "los órganos
de prensa son responsables de la veracidad de la noticia que propalan en base a información recibida" (1176) ,
pues "aun cuando no medie intención de dañar los legítimos derechos de una persona o entidad, la publicación
de una noticia que objetivamente lesiona a alguien, por no haberse tomado los recaudos necesarios, hace
incurrir en responsabilidad a quien la propala, en razón de su ignorancia o error inexcusable, que dan lugar al
debido resarcimiento que asegura la ley" (1177) , sobre todo porque la ingenuidad del obrar "es inadmisible en
quien tiene a su cargo la gravísima tarea de difundir información a la opinión pública" (1178) .

En todo ello, ha sido infrecuente la invocación por la Justicia de las normas deontológicas del periodismo
(1179) , contrariamente a lo sucedido para otras profesiones (1180) . A veces la Justicia ha querido referirse a
cuestiones sólo éticas, por ejemplo, al repudiar el "sensacionalismo" por entenderlo "alejado de lo que debe
ser la alta misión que le cabe al periodismo" (1181) , mientras que en otras oportunidades ha tomado
distancia: "lo que los tribunales deben establecer no son normas para el ejercicio del periodismo, sino resolver
el caso concreto determinando si las noticias difundidas producen responsabilidad para la editora accionada"
(1182) .

En la casuística del derecho de daños, se han recorrido situaciones muy variadas, referidas a información
errónea sobre la muerte de una persona (1183) , o bien errores en la atribución a personas de estar
involucradas en causas penales (1184) , o de participar en actividades delictivas (1185) , o haber incurrido en
tenencia de estupefacientes (1186) , o en tráfico de drogas (1187) , o en el vaciamiento de una empresa (1188)
. En otros casos se ha tratado de información sobre la detención de una persona que ya había sido dejada en
libertad por falta de mérito (1189) , o bien de la presentación de un sujeto como involucrado en un delito
inexistente (1190) , o de delitos de los que el particular mencionado resultara sobreseído (1191) , o de un
romance con personas del espectáculo (1192) , o de la publicación de una fotografía de un importante
dirigente político postrado en la sala de terapia intensiva (1193) , o de una equívoca interpretación sobre
relaciones de familia (1194) , o sobre cuestiones de filiación (1195) , o del empleo de fotografías tomadas a
menores de edad contratados como modelos por una revista, cuyo epígrafe y textos referían a ellos como
integrantes de un grupo de jóvenes con problemas de conducta (1196) .

VIII. EL DERECHO DEL CONSUMIDOR

Parece ser una tarea pendiente el esclarecimiento sobre si los medios de información están o no alcanzados
por la Ley de Defensa del Consumidor (ley 24240 ). A primera vista, y teniendo en cuenta la clave
interpretativa que provee la misma ley (art. 3º ) podría decirse que los medios sí proveen servicios, en forma
profesional (art. 2º , ley cit.), y que sus lectores, oyentes o televidentes, son consumidores (1197) , pues pagan
por ello (art. 1º , ley cit.), directa o indirectamente (supra, Cap. V). Si la ley, en consonancia con el principio
de la buena fe (1198) , exige el suministro de "información veraz, detallada, eficaz y suficiente" sobre las
características esenciales del servicio (art. 4º ), cuando se trata de servicios informativos o comunicacionales
(1199) , ¿tienen los consumidores derecho a ser informados sobre la información?, por ejemplo, si se ha
pagado o no por un reportaje, si la información aparentemente neutra refiere a un anunciante habitual del
programa o del medio en que él se emite o de su competidor, si un debate televisivo es espontáneo o ha sido
preparado, si una llamada telefónica que irrumpe en el programa ha sido hecha por la producción o por el
protagonista, si el comunicador ha recibido o no sugerencias gubernamentales o empresarias sobre la
convocatoria de ciertos personajes, quién ha costeado y cómo se han realizado las encuestas que se propalan,
etcétera.

IX. A MODO DE CONCLUSIÓN

Así como el mundo de la ética y el mundo jurídico tienen puntos o franjas de conexión, en el específico
renglón de lo mediático, en el que la libertad de expresión está llamada a tener una particular soberanía, la
ética y el Derecho exigen, de su lado y en forma convergente, un esfuerzo superior en la búsqueda de la

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verdad, sin daño para terceros.

Nuestro más Alto Tribunal ha recordado "la absoluta vigencia" del pensamiento de Hamilton: "la libertad de
prensa tutela el derecho de publicar impunemente con veracidad, buenos motivos y fines justificables aunque
lo publicado afecte al gobierno, la magistratura o los individuos" (1200) .

Y en esa búsqueda difícil, en la que la verdad se presenta esquiva, los parámetros éticos están llamados a ser,
para el periodista y para el tribunal, un inmejorable lazarillo pues, se sabe, el cumplimiento de las normas de
deontología profesional es "el mejor antídoto para evitar cualquier posible pleito por responsabilidad", como
que "la moral, para el profesional −al igual que para el Derecho− no es sólo un faro que ilumina las conductas,
sino un muro que elimina las contiendas" (1201) .

La cuestión no es menor. Tal resulta de dos de las tantísimas enseñanzas que, como colaborador suyo, he
tenido la fortuna de recibir de manos del doctor Atilio Aníbal Alterini:

a) El ejercicio de la libertad de expresión exige una ecuación de la que no resulta dable sustraerse: un máximo
de libertad, con un máximo de ética.

b) Pues si bien es compartible la idea de que "en un Estado verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra
deben ser libres" (Suetonio, en Vida de Tiberio), también debe ser tenido en cuenta que "los mayores
enemigos de la libertad no son quienes la oprimen, sino quienes la deshonran" (Gioberti, en Pensiero).

(1137) BADENI, G., Libertad de Prensa, Abeledo−Perrot, Buenos Aires, 1991, pág. 38, nota 32.

(1138) C.S.J.N., Fallos, 248:291 , 591 y 664.

(1139) SAGÈÉS, N. P., "Derecho constitucional y libertad de prensa: nuevas perspectivas", en las Segundas
Jornadas Empresarias de Medios de Comunicación Independientes, CEMCI, Actas, págs. 164 y 165.

(1140) Trad. Antonio Gómez Robledo, México, 1969.

(1141) VALLS, J. F., La Jungla Comunicativa, Barcelona, 1986, pág. 98.

(1142) Conf. Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Instrucción Pastoral "Communio et
Progressio", preparada por mandato especial del Concilio Vaticano II, y aprobada en 1971 por S. S. Pablo VI;
ver LIPOVETSKY, G., El Crepúsculo del Deber, Barcelona, 1994, pág. 235.

(1143) GROSSI, G., "Informazione e legitimazione...", en Problemi dell´ Informazione, IX/3, 1984, pág. 379.

(1144) ALTERINI, A. A. − LÓPEZ CABANA, R. M., La Responsabilidad Profesional en el Derecho


Argentino, Lima, 1980, ap. 4.b., y sus citas en nota 15: editorial de La Nación, del 7−VI−1988; Simposio
sobre responsabilidades profesionales, Universidad Nacional de Cuyo, Asociación de Magistrados, Colegio de
Abogados y Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Mendoza, 2 y 4 de octubre de 1985; Seminario
sobre responsabilidad civil de los profesionales, Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, 11 de
setiembre al 10 de octubre, 1987.

(1145) ALTERINI, A. A., Contornos Actuales de la Responsabilidad Civil, Abeledo−Perrot, Buenos Aires,
1987, nro. 14.

(1146) ALTERINI, A. A. − LÓPEZ CABANA, R. M., op. cit., en nota 8, ap. 15.

5
(1147) ALTERINI, A. A. − LÓPEZ CABANA, R. M., "La responsabilidad civil por daños al consumidor",
L.L., 1987−A−1040; y en Cuestiones Modernas de Responsabilidad Civil, Buenos Aires, 1988, pág. 247.

(1148) GOODWIN, H. E., A la Búsqueda de una Ética en el Periodismo, Buenos Aires, 1990, pág. 43.

(1149) GOODWIN, H. E., op. cit., pág. 45.

(1150) C.S.J.N., E.64.XXIII, "Ekmekdjian, M.A. c/Sofovich, G. y otros", del 7−VII−1992 .

(1151) Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Instrucción Pastoral "Communio et
Progressio", primera parte, nro. 17.

(1152) Idem, nro. 39.

(1153) DE FONTCUBERTA, M., La Noticia, Barcelona, 1993, págs. 112 y 113.

(1154) El País, Libro de Estilo, Madrid, 1990.

(1155) PIZARRO, R. D., Responsabilidad Civil de los Medios Masivos de Comunicación, Hammurabi,
Buenos Aires, 1991, págs. 369 y sigs.

(1156) PAZ, E., cit. por HARDOY, E., en el Primer Congreso Panamericano de Periodistas, ver ADIRA,
Noticiario de la Prensa Argentina, nro. 1108.

(1157) NOBLE, R., Clarín, 28−VIII−1960, su mensaje con motivo del 15º aniversario del diario Clarín.

(1158) CABRAL, J. A., Nueva Era. Bodas de Oro, Tandil, 1969, pág. 249.

(1159) RIVERS, W. L. − SCHRAMM, W., Responsabilidad y Comunicación de Masas, Buenos Aires, 1973,
pág. 156.

(1160) GOODWIN, H. E., op. cit., pág. 23.

(1161) Del fallo de 1ª Instancia, ver CNCiv., Sala G, E.D., 137−514.

(1162) RIVERS, W. L. − SCHRAMM, op. cit., pág 186; ver también ASNE, Cap. VI.

(1163) RIVERS, W. L. − SCHRAMM, op. cit., pág. 190.

(1164) En Responsabilidad Civil, 3ª ed., Buenos Aires, 1987, pág. 18.

(1165) Conf. GOODWIN, H. E., op. cit., pág. 32.

(1166) ALTERINI, A. A., Derecho Privado, T. I, 3ª ed., pág. 16.

(1167) Conf. NINO, C. S., El Concepto de Sistema Jurídico y la Validez Moral del Derecho, Buenos Aires,
1974, pág. 109.

(1168) C.S.J.N., caso "Gunter", del 2−VIII−1986; caso "Santa Coloma", RdH, S−115, del 5−VIII−1986,
E.D., 120−651 y L.L., 1987−A−442 .

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(1169) C.S.J.N., caso "Campillay", consid. 5º, L.L., 1986−C−411; idem, caso "Pérez Arriaga, A. c/La
Prensa", P.525.XXIII, del 2−VII−1993, L.L., 1994−A−239 , y caso "Pérez Arriaga, A. c/Arte Gráfica Editorial
Argentina S.A.", P.36.XXIV, del 7−II−1993; CNCiv., Sala A, E.D., 126−465.

(1170) C.S.J.N., caso "Costa", consid. 9º, L.L., 1987−B−269; ver también caso "Abad", A.163.XXIII, del
7−IV−1992 .

(1171) Para la intimidad, art. 19, 1ª parte, Constitución Nacional, C.S.J.N., caso "Ponzetti de Balbín", L.L.,
1985−B−120; para el honor, arts. 937 , 1071 bis , 1075 , 1078 , 1089 , 1099 , 1858 −inc. 2º−, 3747 , 3843
−incs. 2º y 3º−, todos del Cód. Civ., C.S.J.N., caso "Campillay", consid. 5º, L.L., 1986−C−411. Además, las
Convenciones Internacionales con jerarquía constitucional (art. 75 , inc. 22, Const. Nac.): Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. IV ; Declaración Universal de Derechos Humanos, art.
12 ; Convención Americana sobre Derechos Humanos, arts. 5.1 y 13.2. ; Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, art. 17 . En España: arts. 15 y 18.1. de su Constitución, ver O. CALLAGHAN, X.,
Libertad de Expresión y sus Límites: Honor, Intimidad e Imagen, Madrid, 1992, pág. 168;
HERRERO−TEJEDOR, F., Honor, Intimidad y Propia Imagen, 2ª ed., Madrid, 1994; ver también, CNCiv.,
Sala D, E.D., 123−115.

(1172) Para la Convención Americana sobre Derechos Humanos, se trataría de dos categorías independientes
y generadoras de responsabilidad (art. 14 , inc. 1º). Las noticias inexactas, a su vez, pueden ser falsas o
erróneas, "siendo aplicables en ambos casos un factor de atribución subjetivo: el dolo para la información
falsa, y la culpa para la errónea", conf. LÓPEZ CABANA, R. M., "Responsabilidad civil de los medios de
comunicación social por la difusión de noticias", en Bueres, A. J., (dir.), Responsabilidad por Daños,
Homenaje a Jorge Bustamante Alsina, T. II, Buenos Aires, 1990, pág. 27, con un desenlace unívoco, la
responsabilidad civil del medio de información (pág. 39, nro. VIII).

(1173) ALTERINI, A. A. − AMEAL, O. J. − LÓPEZ CABANA, R. M., Derecho de Obligaciones, Buenos


Aires, 1995, pág. 818.

(1174) Ver C.S.J.N., caso "Triacca", E.D., 145−814 ; idem, caso "Granada", L.L., 1994−A−239; idem, caso
"Gutheim", J.A., 1993−III−531 ; CNCiv., Sala C, L.L., 1986−D−381; idem, Sala D, E.D., 39−380; idem, Sala
F, L.L., 1987−B−90.

(1175) ALTERINI, A. A. − FILIPPINI, A., "Responsabilidad civil derivada de la difusión de noticias


inexactas: acto ilícito o acto abusivo", L.L., 1986−C−406); BARRANCOS y VEDIA, F., "Acerca del caso
Campillay", L.L., 1986−D−978; BUSTAMANTE ALSINA, J., "Los efectos civiles de las informaciones
inexactas o agraviantes", L.L., 1989−D−885; "Responsabilidad civil de los órganos de prensa por
informaciones inexactas", L.L., 1989−B−287; CIFUENTES, S., "El honor y la libertad de expresión. La
responsabilidad civil", L.L., 1993−D−1161; VÁZQUEZ FERREYRA, R. A., "Responsabilidad por difusión
de noticias falsas o inexactas", en Alterini, A. A. − López Cabana, R. M. (dirs.) La Responsabilidad,
Homenaje al Profesor Dr. Isidoro H. Goldenberg, Buenos Aires, 1995 ; ZAFFORE, J., La Comunicación
Masiva, Buenos Aires, 1990.

(1176) CNCiv., Sala A, E.D., 116−301/303; idem, id., E.D., 130−478; idem, Sala E, E.D., 109−313; idem,
Sala D, E.D., 99−332.

(1177) 1ª Inst. Civil, Juzg. nro. 25, Capital, firme, L.L., 1982−A−328; BUSTAMANTE ALSINA, J.,
"Responsabilidad de los órganos de prensa por informaciones inexactas", L.L., 1989−B−287; LÓPEZ
CABANA, R. M., op. cit., pág. 41; contra, ver voto de la minoría en C.S.J.N., caso "Vago", J.A., 1992−I−559
.

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(1178) CNCiv., Sala B, L.L., 1981−C−555.

(1179) Se las ha citado como antecedente del derecho de respuesta, por ej., en C.S.J.N., E.D., 148−338, en el
que se invocan el proyecto de Código de Honor de las Naciones Unidas, el Código de Ética del Círculo de
Antioquía de 1970; la Carta del Periodista de Francia de 1965; la Carta de Chile de 1969.

(1180) "Médicos": CCiv. y Com., San Martín, Sala I, E.D., 87−337; "Escribanos": CNCom., Sala B, E.D.,
27−705.

(1181) CNCiv., Sala F, E.D., 116−359.

(1182) CNCiv., Sala G, E.D., 125−109.

(1183) CNCiv., Sala A, E.D., 130−478.

(1184) CNCiv., Sala E, E.D., 128−361.

(1185) CNCiv., Sala C, E.D., 100−277.

(1186) CNCiv., Sala F, L.L., 1987−B−90.

(1187) CNCiv., Sala A, L.L., 1986−D−381.

(1188) CNCiv., Sala G, E.D., 99−328.

(1189) CNCiv., Sala C, E.D., 98−305.

(1190) C.S.J.N., caso "Costa", L.L., 1987−B−269.

(1191) C.S.J.N., caso "Campillay", L.L., 1986−C−406; E.D., 118−305.

(1192) CNCiv., Sala G, L.L., 1986−D−77.

(1193) C.S.J.N., caso "Ponzetti de Balbín", L.L., 1985−B−120.

(1194) CNCiv., Sala D, E.D., 72−218.

(1195) CNCiv., Sala H, E.D., 145−413.

(1196) CNCiv., Sala A, E.D., 135−692.

(1197) PIZARRO, R. D., op. cit., pág. 70.

(1198) ALTERINI, A. A., "Control de la publicidad y comercialización," en Stiglitz, G. (dir.), Derecho del
Consumidor, Rosario, 1994, pág. 25.

(1199) Sobre la naturaleza jurídica del servicio comunicacional, v. ZAFFORE, J., La Comunicación Masiva,
Buenos Aires, 1990, pág. 81.

(1200) C.S.J.N., caso "Costa", L.L., 1987−B−269, consid. 10.

8
(1201) RICO PÉREZ, F., La Responsabilidad Civil del Farmacéutico, Madrid, 1984, pág. 354, texto a nota
44.