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___PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA___

1.- Enunciado del problema. ECOAUDITORIAS.

1.1 Subproblemas.
- ¿Qué son?
- ¿Para que sirven?
- ¿Quién las hace?
- ¿Son eficaces?

__TRATAMIENTO Y REFORMULACIÓN__
________DEL PROBLEMA_______
Hipótesis explicativas

- Una herramienta administrativa para controlar la adecuación de los centros


frente a los problemas medioambientales que se presentan en la actualidad, tanto
a nivel material (medios), humano y curricular. En base a los datos obtenidos
permite hacer una reflexión sobre todo tipo de problemas medioambientales.

- Los objetivos que pretenden las ecoauditorías (en nuestra opinión) son:
a) Crear cierta sensibilización y concienciación hacia los problemas ambientales
tanto en alumnos como el personal encargado de tal función.
b) Promover conductas hacia la mejora de prácticas en los Centros relacionados
con el Medio Ambiente.
c) Incentivar a través de ayudas económicas o programas estas prácticas.

- Distintas administraciones educativas: MEC, Junta de Andalucía a través de la


Consejería de Educación apoyado y supervisado por el organismo oficial de
Medio Ambiente, llevadas a cabo por personal cualificado y preparado.

- Como no tenemos información sobre el tema pensamos que llevadas a cabo de


una forma organizada y supervisada no tendrían problema alguno en su
funcionamiento.

3.- Análisis previo detallado


+ Variables

- Falta de información sobre Ecocentros en sí.


- Falta de concienciación por parte de los profesionales para llevar a cabo estas
iniciativas.
- Falta de medios humanos y materiales.
- Falta de coordinación entre las distintas administraciones.
4.- Elaboración y síntesis de la información obtenida

Introducción
En muchos centros se realizan actividades medioambientales pero de una forma
esporádica y desconectada. Esto no está mal pero es insuficiente a todas luces. No
debemos contentarnos con cubrir el expediente y cumplimentar en los documentos
oficiales que hemos desarrollado esta materia transversal con la celebración del Día
Mundial del Medio Ambiente o con una excursión a un espacio protegido. Es urgente
tomar conciencia de que la escuela tiene una responsabilidad de primer orden en la
salvaguarda del planeta (Edwards et al., 2004) y que sólo con programas específicos
que impliquen a toda la Comunidad Educativa, podremos formar ciudadanos cada vez
más comprometidos con la eliminación de las desigualdades.

No hay que pensar que el esquema de Ecoescuelas es el único posible ya que hay
otras alternativas, pero sí hay que admitir que este proceso no puede ser algo exclusivo
del profesorado o del Equipo Directivo, sino que tendrá que considerar la creación de un
mínimo foro de discusión que agrupe todas las visiones y aglutine las posturas de los
colectivos que se dan cita en el terreno de la educación.

Por tanto, es imprescindible una reflexión conjunta que nos lleve a descubrir el
punto de partida de nuestro centro y determine las necesidades que tenemos, así como
las acciones a realizar.

¿Qué es una ecoauditoría?


Las auditorías ambientales o ecoauditorías son un instrumento que supone la
evaluación y mejora ambiental de los propios centros porque permite reflexionar sobre
el consumo de recursos naturales, la producción de residuos, la contaminación sobre el
medio, las relaciones con los seres vivos del entorno y la organización del espacio en el
centro escolar; detectando los posibles errores en la gestión, aplicando las medidas de
corrección y mejora para aumentar la calidad ambiental del centro educativo y de su
entorno más próximo. Sus objetivos son:

1. Promover la sensibilización, la implicación y el compromiso del profesorado, del


alumnado y de toda la comunidad educativa sobre la Educación Ambiental.

2. Mejorar la práctica ambiental del centro, mediante la reducción en el consumo de


recursos (papel, agua, energía, etc.) y en la producción de residuos.
3. Mejorar el clima educativo del centro docente en el ámbito de las relaciones
humanas, en el ámbito de los procesos de enseñanza-aprendizaje, y en ámbito de los
recursos didácticos.

El proceso de Ecoauditoria se deriva de las Agendas 21 locales propuestas como forma


de actuación en la Cumbre de Rio de Janeiro de 1992 (Naciones Unidas, 1992).
Básicamente habría que generar un ámbito de discusión y decisión compuesto por los
diferentes colectivos implicados que, aportando los intereses y sensibilidades diversos,
analizarían la realidad ambiental del entorno próximo para determinar qué objetivos
deben proponerse y qué camino debe seguirse para su consecución (Plan de Acción).

Este esquema de funcionamiento es el que presenta el proyecto de Ecoescuelas:

a. Formación de un Comité Ambiental compuesto por representantes de cada estamento:


profesorado, alumnado, padres-madres, PAS, Ayuntamiento y otras organizaciones
locales.
b. Realización de una Ecoauditoría del Centro, que incluya su entorno más cercano.

c. Determinación de objetivos a corto, medio y largo plazo.

d. Diseño de un Plan de Acción encaminado a lograr esos objetivos.

e. Diseño de un Código de Conducta que, con frases concisas y breves, establezca unas
normas generales de funcionamiento dentro del propio centro en aras de una mayor
implicación en los problemas de nuestro entorno humano y natural.

f. Evaluación externa del Plan de Acción por un jurado de la asociación responsable de


las Ecoescuelas en España, ADEAC (Asociación para la Defensa del Medio Ambiente y
el Consumidor.

Etapas presentes en una ecoauditoría.


1. Propuesta de inicio: creación de la Comisión

A partir de uno o varios profesores/as, de una clase, de un grupo de trabajo, por


iniciativa de un seminario, de la dirección o del claustro, a través de una propuesta
externa. En definitiva, debe existir un grupo inicial de personas que será el encargado de
dar los primeros pasos y proponer al resto del centro el inicio de una ecoauditoría
escolar.

El primer paso para una ecoauditoría en nuestro centro sería la constitución, de un


grupo de trabajo estable, el comité medioambiental, que será el encargado de dinamizar,
coordinar y llevar adelante la ecoauditoría. Esta comisión debería tener representantes
de la mayoría de colectivos del centro: alumnado, profesorado. dirección, personal no
docente. AMPAS. Uno de sus objetivos será definir una Declaración de intenciones que
enmarquen el objetivo a plantear. Lo que en algunos sitios denominan la CARTA
ESCOLAR DEL MEDIO AMBIENTE
2. Organización de equipos de trabajo:

La comisión promoverá la creación de grupos de trabajo que deberán tener asignadas


funciones específicas de cara al desarrollo de la ecoauditoría; por ejemplo en función de
temas (agua, residuos, energía, etc.} o de actividades (investigación en las aulas,
recogida de datos, etc.}. Puede resultar interesante la figura de un coordinador general
que supervise todo el proceso.

3. Ambientalización:

Que tiene como objetivo "crear un "buen clima" que facilite la actividad a realizar, así
como dar a conocer a todo el Centro y al entorno que algo está sucediendo.

4. Elaboración de instrumentos y metodología:

Cada grupo de trabajo deberá desarrollar las herramientas (fichas de investigación,


encuestas de opinión y de hábitos, fichas de observación. etc.}, buscar materiales ya
elaborados o, en su caso. promover actividades para que sean realizadas. También se
deberán definir los aspectos metodológicos de todo el proceso.

5. Diagnóstico:

Recogida de información y análisis y valoración de los datos. A partir de las actividades


realizadas por los grupos, se elaborará un diagnóstico y se valorarán los resultados
obtenidos.

6. Establecimiento de objetivos de mejora: EL PLAN DE ACCIÓN

A partir de este grupo de trabajo, se establecerán los objetivos de la ecoauditoría y los


diferentes apartados que se van a trabajar. Estas medidas deben ser preferentemente
cuantificables, de cara a valorar los resultados

7. Seguimiento y evaluación. Puesta en marcha de las propuestas de mejora

Fase imprescindible para calibrar la pertinencia de las medidas adoptadas y obtener


conclusiones.

8. Difusión de resultados

Toda la comunidad escolar debe ser consciente del fruto del esfuerzo realizado entre
todos y, por otro lado, pude definir otros objetivos de mejora o incidir de forma más
eficiente sobre los ya auditados, en el caso de que no se hubiesen sido lo
suficientemente eficaces las medidas tomadas. Como elemento fundamental del
programa deben promoverse actividades y acciones de comunicación que difundan entre
la población escolar, en el barrio, en la ciudad, los resultados de la ecoauditoría.
9. Continuidad del programa:

Resulta recomendable que la ecoauditoría no sea una actividad puntual, sino que tenga
una cierta continuidad en el tiempo y, de alguna forma, se configure como un programa
permanente de educación ambiental y de gestión de la calidad ambiental del centro.

Posibles temas de una auditoria ambiental.

El trabajo lo podemos estructurar de muchas formas pero no debemos olvidar


determinados aspectos que deben ser abordados obligatoriamente:

a. Estado de las instalaciones: grifos, puntos de luz, enchufes, aparatos


electrodomésticos, cuartos de baño, jardines, cocinas y comedores si los hubiere.

b. Medidas de ahorro y eficiencia energética: temporizadores, sistemas de ahorro de luz


y agua.

c. Estudio del gasto del centro en aspectos como la electricidad, el agua, el papel,
productos de limpieza y reprografía.

d. Compras del centro: tipo de papel usado, grado de agresividad de los productos de
reprografía y de limpieza y nivel de utilización de desechables.
e. Estudio de los sistemas de recogida selectiva del centro: evacuación del papel, del
aluminio, de los plásticos, de las pilas, de los cartuchos de tinta de y de impresora.

f. Medida del nivel de implicación de los grupos en el ahorro energético y de agua, así
como en la correcta evacuación de los residuos.

g. Compromiso del centro en la mejora de su entorno: municipio, comarca, estudiando


las relaciones con las demás instituciones implicadas: Ayuntamiento, organizaciones
sociales (ecologistas, conservacionistas), Delegaciones Provinciales de Medio Ambiente
de Educación.

¿Quién participa en una ecoauditoría?


Según los distintos tipos de experiencias de ecoauditorías, la participación se
prevé de una u otra forma. Los grupos que están presentes son: el alumnado, profesores,
madres y padres, personal de dirección, personal no docente, representantes del
ayuntamiento y asociaciones de distinto tipo.

La dirección o liderazgo de la auditoría a veces es llevada por una comisión


ambiental en la que están representados profesores, las madres y padres, personas del
equipo directivo, etc., es por tanto un grupo abierto que quiere recoger la participación
de un abanico amplio de sectores del centro. En otras ocasiones el liderazgo es llevado a
cabo por un grupo de profesores, o se crea un grupo ambiental del que forman parte
alumnos y profesores.
Como vemos existen muchas posibilidades, pero lo que es común a casi todas estas
experiencias es que el alumnado tiene un papel activo en la auditoría y en la puesta en
marcha del plan de acción. El peso organizativo y educativo es fundamentalmente
cuestión del profesorado.

Objetivos, contenidos y ventajas de las Ecoauditorias.


Objetivos de la ecoauditoria escolar.

Partimos de la base de que las ecoauditorías escolares son programas educativos


en los que resulta más relevante el proceso que el resultado, es decir, donde son más
importantes los aspectos pedagógicos, de investigación, de fomento de valores, de
modificación de conductas, de participación, etc., que los procesos de gestión ambiental
en sí mismos. Estamos pues hablando de un sistema para la implantación de la
educación ambiental en los centros de enseñanza que, entre otras cosas, nos permite:

· Favorecer procesos de participación y sistemas organizativos democráticos


de autogestión entre los diferentes estamentos y, especialmente, entre el
alumnado.

· Promover la sensibilización, implicación y compromiso del profesorado, el


alumnado y comunidad educativa en actividades de educación ambiental.

· Procurar una practica educativa que conjugue la adquisición de


conocimientos, la sensibilización medioambiental y la participación directa en
acciones de protección y mejora del medio ambiente.

· Mejorar la práctica ambiental del centro escolar adaptando el programa y el


proceso a las necesidades educativas y ambientales trabajando sobre aquellos
aspectos (hábitos de consumo, uso de espacios, responsabilidad, etc.) mediante
la reducción en el consumo de recursos (agua, energía, papel, etc.) y en la
producción de residuos, haciéndolo más sostenible.

· Desarrollar herramientas y pautas que permitan a los participantes actuar


ante los problemas ambientales para solucionarlos y que, además, permite
evaluar en gran medida los resultados de estas actuaciones.

Contenidos

CONCEPTUALES PROCEDIMENTALES ACTITUDINALES


· Organización de la vida · Toma de decisiones, · Interés y motivación.
colectiva
· Utilización de los canales · Prevención..
· Distribución de recursos. de participación
· Justicia social.
· Sostenibildad · Acción social en el centro
· Respeto al medio
· Infraestructuras, y el entorno ambiente y compromiso
urbanismo, transporte y de mínima perturbación
paisaje · Gestión y planificación. posible.

· Impactos ambientales · Elaboración e · Sentido de la


interpretación de planos. responsabilidad por la
· Contaminación por calidad del medio
acumulación de residuos y · Consulta de ambiente.
generación de electricidad y documentación para
calor. completar la información. · Consciencia de las
consecuencias de los
· Efectos nocivos visuales y · Análisis de facturas. actos individuales.
acústicos del centro y sus
alrededores · Observación orientada. · Compromiso de no
derrochar las materias
· Efecto en el medio de los · Análisis de impactos. primas.
comportamientos individuales
y colectivos. · Organización de datos e · Interés, admiración y
interpretación. respeto de la naturaleza y
· Efectos nocivos de las la vida.
pautas de consumo abusivos · Experimentación de
sobre flora, fauna y seres medidas de reducción de · Sentimiento de
humanos. efectos acústicos del centro solidaridad y cooperación
escolar y sus alrededores
· Producción limpia

· Ciclos eficientes.

· Metabolismo circular
(RRR)

Ventajas de la Ecoauditorias.

Después de conocer algunas experiencias de ecoauditorias en centros escolares,


podemos llegar a la conclusión que trabajar de esta manera, si funciona, tiene grandes
ventajas que vamos a enumerar

· Implica el protagonismo de los alumnos:

· Ejercita su capacidad para:

· Analizar situaciones reales

· Proponer soluciones

· Plantear estrategias de resolución de problemas


· Realizar mediciones cuantitativas

· Ser más autónomos en la obtención de datos.

Esto trae consigo:

· Una AutoMOTIVACIÓN ya que además de ser partícipes de todo el proceso


pueden ver el resultado de su propia acción y disfrutar de ella.

· Una relación afectiva con el entorno escolar y mejora la imagen del centro

· Una contextualización de problemas globales en el entorno inmediato

· Así como la posibilidad de trasladar la experiencia a otros entornos inmediatos


(casa, barrio,..)

· Por otro lado, ayuda a la formación en educación ambiental del profesorado.

Metodología a seguir
La ecoauditoría es sobre todo una herramienta para el desarrollo de la educación
ambiental en el aula, donde el proceso implica la educación en valores y en hábitos del
alumnado, el verdadero objetivo que, de llevarse a cabo correctamente, redundará en la
mejora de la gestión ambiental del centro que se convierte así en una consecuencia del
proceso formativo y, nunca, en la meta a alcanzar.

Esta idea nunca se debe perder de vista pues, con demasiada frecuencia, el
objetivo de ambientalizar el centro tiene una mayor aceptación entre el colectivo
docente, de manera que, suele ocurrir, que los objetivos educativos quedan relegados
sobre los estrictamente ambientalistas, de manera que el profesorado tiende a promover
acciones de mejora ambiental demasiado dirigidas sin atender a al proceso participativo
que requiere este tipo de metodología y que, indudablemente, es lo que hace de las
Ecoauditorías escolares un gran valor como proceso para promover hábitos y valores de
compromiso con el entorno próximo desde la responsabilidad individual y colectiva.

Resulta primordial tratar cuidadosamente los aspectos metodológicos para que


el desarrollo de las actividades propuestas, la investigación, la toma de decisiones, el
idear propuestas de cambio... sea llevado a cabo directamente por el alumnado, que sean
ellas y ellos mismos quienes alcancen sus propias conclusiones y quienes propongan
medidas para solucionar los problemas detectados porque, de esta forma, se sentirán
actores y protagonistas de la gestión del centro y la interiorización de valores será más
profunda.

El profesorado deberá tener durante todos el proceso un papel tutelar sobre las
actividades, proponiendo, apoyando, orientando y asesorando a sus alumnos y alumnas
pero no imponiendo sus propias conclusiones e ideas por muy acertadas que estas sean.
De nuevo se ha de insistir en esta idea. Es demasiado frecuente caer en la idea de
“proponer” a los alumnos y alumnas lo que es bueno desde un punto de vista ambiental,
sin dejar que sean ellos mismos los que lleguen a esa conclusión a partir de su propia
investigación y reflexión, con lo que el talante educativo de esta metodología queda
relegado por un fin exclusivamente ambientalista.

Por tanto para trabajar la Educación Ambiental lo más apropiado es una metodología:

Interdisciplinar, ya que está presente en todas las áreas educativas y forma parte de la
vida del centro.

Motivante, porque implica una posible resolución de problemas ambientales del centro,
contribuyendo a una mejora del mismo.

Activa y participativa. Es necesario plantear problemas ambientales cercanos al entorno,


permitiendo la implicación personal y en grupo del alumnado, profesorado, padres,
madres,…y propiciar la participación activa en la resolución de los mismos.

Funcionamiento de una ecoauditoria.


Antes de poner en marcha una ecoauditoría escolar en el centro, conviene cuidar
algunos aspectos organizativos. Antes de nada se debe tener claro nuestro objetivo.
Podría parecer que el principal objetivo al poner en marcha una ecoauditoría escolar es
la de mejorar los procesos ambientales de un centro para disminuir los impactos
ambientales que allí se producen, pero esto no es del todo correcto.

Nunca debemos perder de vista el lugar donde estamos - un centro educativo – y,


sobre todo, el tipo de producción que allí tenemos. estamos hablando de una “factoría”
donde el conocimiento y la formación en valores es lo que se “fabrica”, y donde, por
tanto, la ecoauditoría escolar se convierte en un recurso sobre todo educativo – para
afianzar valores ambientales, para mejorar comportamientos en el uso de recursos, para
sensibilizar sobre determinados problemas ambientales, para capacitar para la acción en
la resolución de estos problemas...- y en menor medida, en un proceso de mejora de los
procesos ambientales que allí ocurren.

PARTICIPACIÓN

El desarrollo de una ecoauditoría escolar ideal implica la participación de toda


la comunidad escolar (dirección, alumnado, profesorado, AMPAS y personal no
docente. Cada grupo tiene un papel relevante:

La dirección, apoyando y coordinando todo el proceso, y aplicando las medidas de


mejora que se propongan y que dependan de la gestión del centro, (utilizando recursos
mas sostenibles, facilitando la instalación de infraestructuras para el reciclado...)

Los AMPAS, apoyando y participando en el desarrollo de medidas de mejora ambiental


que pueda afectarles, (promoviendo sistemas de movilidad al centro más sostenibles,
apoyando las iniciativas del alumnado, participando en las actividades y propuestas...)

El personal no docente, participando en las mejoras de gestión ambiental del centro que
les afecten, (utilizando productos de limpieza ecológicos, controlando el uso de la
calefacción...)
El profesorado, tutelando y coordinando las diferentes actividades.

El alumnado, protagonizando todas las actuaciones.

Normalmente, la organización de una ecoauditoría escolar requiere de la formación de


un grupo de trabajo o comisión ambiental participada por todos estos colectivos en un
caso ideal, o al menos por profesorado y alumnado, y que tiene como función liderar y
organizar las actividades enmarcadas en el proceso de ecoauditoría escolar.

Este grupo, que se suele denominar Comisión Ambiental, debe ser un grupo estable que
se reúna en determinados momentos clave durante el desarrollo de la ecoauditoría con el
fin de hacer de las distintas propuestas realizadas desde las aulas una propuesta de
centro, de organizar y coordinar las acciones derivadas de la ecoauditoría y, de forma
general, de liderar todo el proceso dando un papel relevante a cada uno de los colectivos
implicados, especialmente al alumnado.

MATERIAL DE TRABAJO

Para poner en marcha una ecoauditoría escolar, previamante hay que tener los
materiales y herramientas precisos para llevar a cabo el diagnóstico del centro. Para
ello, hay que seleccionar un tema que sea de interés para la comunidad escolar y para el
centro. Una vez seleccionado el tema, deben existir fichas de trabajo que permitan
investigar sobre los procesos ambientales elegidos de manera que:

Obtengamos una información válida, y en la medida de lo posible cuantitativa, de los


procesos estudiados

Permitan su desarrollo, de forma participada, por el alumnado

Permitan establecer conclusiones válidas sobre la salud ambiental del proceso o


procesos estudiados.

DIAGNÓSTICO

El primer paso es investigar el estado ambiental del centro en los temas (agua,
residuos y/ o energía) que nos hemos propuesto trabajar. Para ello se desarrollará un
diagnóstico, es decir, una serie de actividades de investigación y de recogida de
información que nos permitan conocer y medir los procesos ambientales del centro.

Para su desarrollo se utilizan fichas de diagnóstico que, mediante diferentes técnicas,-


encuestas de opinión, fichas de observación de hábitos, fichas de toma de datos,
experimentos, mediciones, etc. – los participantes obtienen información y datos, tanto
cualitativos, como sobre todo, cuantitativos, sobre el tema a tratar: sobre su uso, sobre
los problemas ambientales que genera, sobre su gestión...

De esta manera, tras un diagnóstico obtenemos por ejemplo información como el gasto
anual de agua, medida de las perdidas de agua en la grifería, hábitos en el uso de agua,
consumo de agua por alumno, uso de la energía eléctrica en el centro, hábitos en el uso
de las luces, gasto en combustible para calefacción, producción y tipos de residuos que
se generan, hábitos en el uso de los contenedores de reciclado, tipo de aislamiento
térmico de ventanas, etc.

Toda la información obtenida debe ser puesta en común en el aula, y aunque la


realización de las actividades de investigación se haya hecho en pequeños grupos para
facilitar su desarrollo, todos los alumnos deben conocer los resultados mediante una
puesta en común que permita a los participantes interiorizar y hacer suyas las
conclusiones del diagnóstico.

Como resultado del diagnóstico obtendremos pues información cualitativa, y


cuantitativa en la medida de lo posible, que nos permitirá hacer una valoración de los
procesos ambientales estudiados y detectar los diferentes problemas (uso inadecuado
del agua, escapes en grifería, escasez de papeleras, uso de papel no reciclado, gasto
innecesario de energía eléctrica, hábitos de no apagar la luz en salas vacías...) que
existen en el centro y, por tanto, conocer también sus causas y sus consecuencias
ambientales.

Esta primera fase permite una primera incursión del alumnado en los problemas
ambientales cercanos y también globales de una manera activa y participada, tal como
propone la educación ambiental.

PROPUESTA DE ACCIONES DE MEJORA

Una vez realizado el diagnóstico, se tiene bastante información sobre los


procesos ambientales estudiados y sobre los problemas que existen. Es el momento de
ordenar estos problemas, de dar prioridad a unos sobre otros y de planificar e idear las
soluciones que nos permitan atajarlos.

Los pasos a dar, expuestos de una forma ordenada, pueden ser los siguientes:

En primer lugar hay que plantear una serie de objetivos a alcanzar. Estos objetivos son
consecuencia directa de los problemas detectados – por ejemplo, ante el descubrimiento
de un gasto excesivo de agua, el objetivo será reducir este gasto,- y deben ser muy
generales pero sobre todo asumibles. Plantear estos objetivos debe ser tarea del
alumnado, orientados por el docente, y tiene que ser la consecuencia lógica de los
descubrimientos realizados por ellos mismos.

El segundo paso será establecer que medidas se pueden establecer para alcanzar esos
objetivos y planificar prioridades. Para ello, debemos tener en cuenta que se pueden
proponer dos tipos de medidas de mejora:

Aquellas que afectan a la gestión del centro (cambio de grifería por otra de ahorro de
agua, uso de papel reciclado en los departamentos, establecimiento de contenedores de
reciclado, instalación de luces de bajo consumo, etc.) y que por tanto dependen o bien
de la dirección del centro educativo ( se pueden asumir con un bajo coste dentro de su
gestión normal, como o ejemplo, utilizar papel reciclado, bombillas de bajo consumo...),
o bien del Ayuntamiento, Dirección Provincial de Educación....( más difíciles de llevar
a cabo, como por ejemplo, cambiar el combustible de la calefacción o poner ventanas
nuevas...)
Y medidas que dependen, total o parcialmente del uso de los recursos e infraestructuras
del centro y de los hábitos de la comunidad escolar (cerrar bien el grifo tras su uso,
reutilización del papel, apagar las luces tras salir de una sala, uso de papeleras y
contenedores, uso de luz natural en la medida de lo posible, etc.

Por supuesto, la misión del profesorado es promover que este segundo tipo de medidas,
las que dependen del comportamiento y del compromiso del alumnado, sean las que
tengan una mayor relevancia a la hora de ser puestas en práctica. Para ello existe una
justificación clara: son las más fácilmente asumibles, dependen de “nosotros” los
alumnos y profesores, son consecuencia de nuestra actividad cotidiana y por tanto
pueden realizarse.

PUESTA EN MARCHA DE ACTUACIONES Y SEGUIMIENTO

Es el momento de poner en marcha las medidas de mejora ambiental propuestas


en la anterior fase. Para ello el primer paso será planificar su puesta en marcha y asignar
responsabilidades a diferentes integrantes del grupo para realizar el seguimiento de las
mismas.

Para su desarrollo se pueden establecer comisiones de alumnos que se responsabilicen


de la puesta en marcha de las diferentes acciones de mejora y del seguimiento de estas
acciones. También es importante establecer un calendario que nos permita medir el
alcance de las actuaciones y si, realmente, se alcanzan los objetivos de mejora
planteados. Un calendario de objetivos, puede permitirnos medir el éxito de las
iniciativas llevadas a cabo.

Otro aspecto a tener en cuenta es si las propuestas de mejora desarrolladas redundan en


un ahorro económico (las derivadas del ahorro en el uso de papel, y en el consumo de
energía y agua por ejemplo). Si realmente al final de un ciclo se puede hacer patente el
ahorro económico es interesante que el dinero ahorrado en los gastos corrientes del
centro o del departamento, redunde en mejoras para los alumnos a través de materiales
o actividades lúdicas.

Por último, no debemos olvidar que la correcta puesta en marcha de medidas de mejora,
exige que haya un seguimiento de las mismas y una evaluación constante de logros
como una de las mejores formas de incentivar la tarea del alumnado.

DIFUSIÓN Y CONTINUACIÓN

Una vez puestas en marcha las medidas de mejora, e incluso antes, es importante que el
alumnado participante de a conocer al resto de la comunidad escolar lo que allí se esta
desarrollando. Para ello todos los medios son buenos: cartas al periódico, una
exposición de los resultados del diagnóstico y de las propuestas realizadas para mejorar
los problemas ambientales, desarrollo de unas jornadas ambientales en el centro,
charlas, concursos, elaboración de lemas...

Dar a conocer a todos que se está mejorando el centro servirá para incentivar y
retroalimentar la actividad de los chicos y chicas, lo aprendido, los nuevos hábitos, los
objetivos a alcanzar…
También es importante dar a conocer entre la comunidad escolar el éxito y el estado de
las acciones emprendidas. En la medida de lo posible, cuantificar los logros alcanzados
y dárseles a conocer nos permitirá saber a todos, sobre todo a los alumnos, que su
trabajo ha obtenido resultados.

La ecoauditoría escolar no tiene que ser un proceso puntual sino, más bien al contrario,
un proceso de trabajo aplicable curso tras curso. El desarrollo de actuaciones de
investigación sobre los procesos ambientales del centro, la implicación de los alumnos
en la mejora de la calidad del mismo y el valor educativo y de gestión de este proceso
aconseja que una ecoauditoría escolar no sea un hecho aislado, sino que forme parte de
la propuesta educativa del centro como la mejor manera de hacer educación ambiental
con nuestros alumnos.

Financiación de una ecoescuela

Como es lógico pensar, el desarrollo de una actividad de este tipo trae consigo
una serie de gastos. En la propia filosofía medioambiental está implícito el trabajar con
los recursos materiales necesarios, sin derrochar y tratando de reciclar, reutilizar,
recuperar y reducir. No obstante tendremos una serie de necesidades ineludibles:
material de reprografía, desplazamientos y excursiones, conferencias, cursos,
acondicionamiento del Centro, exposiciones, revista, etc.
Cuanto más se desarrolla cualquier proyecto, mayor es su coste. Pero tampoco hay que
ser extremista, lo que se puede gastar no es nada comparado con lo que se paga en un
Centro de luz o teléfono a lo largo del curso. Las vías de financiación son y deben ser
variadas. No podemos esperar que el Centro asuma todos los gastos con su limitado
presupuesto. Si hubiéramos comenzado así, no habríamos podido franquear la primera
dificultad que señalaba anteriormente, la del Equipo Directivo. El Secretario siempre
sabrá como decirnos que no se puede llevar a efecto nada porque "no hay ni un euro", y
tendrán todos la coartada perfecta para permanecer, como siempre, con la inercia que da
la profesión. Por lo tanto hay que ser cautos y previsores.
Podemos contar con un presupuesto, limitado al principio, y creciente con el tiempo.
De la AMPA se puede contar con algún dinero, al igual que del Ayuntamiento, previa
presentación del informe correspondiente. También existen ayudas para actividades
extraescolares, que salen publicadas en el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de
Andalucía), previa elaboración de un proyecto. Los CEP (Centros del Profesorado)
ofertan la posibilidad de Grupos de Trabajo de profesores, que cuentan con su
presupuesto y certifican horas de autoperfeccionamiento. También están los Proyectos
de Investigación, que son difíciles de conseguir, pero no imposibles, y que están muy
bien dotados económicamente.
El problema radica en que cada ayuda que se pida debe ser respaldada por un proyecto
concreto que puede no corresponder exactamente con lo que estamos haciendo. Esto
quiere decir más papeleo y más trabajo aún. Para afrontarlo hay que repartirse bien las
tareas y utilizar aquello que ya se tiene, es decir, si para conseguir una subvención de la
Consejería se pide una tipo de actividad concreta, procuraremos adaptar una de las que
ya existen al modelo que se nos exige. De igual manera ocurre con los Proyectos de
Investigación o los del Programa Comenius.
De lo contrario podemos encontrarnos con un elevado número de actividades a las que
no podremos atender económicamente. El crecimiento de la Ecoescuela en el Centro ha
supuesto una mayor capacidad para adaptarse a las posibilidades que ofrecen los
organismos oficiales, pues muchas de sus iniciativas han sido asumidas por aquella, lo
que implica un mayor acercamiento a los presupuestos y directrices que éstos marcan en
sus respectivos planes de funcionamiento.
En nuestra Ecoescuela contamos con proyectos financiados en parte por
administraciones tan dispares como el Ayuntamiento, la Delegación Provincial de
Medio Ambiente o la Consejería de Educación y aún hay otras vías no del todo
explotadas como la Diputación Provincial. Tampoco hemos abordado el Programa
Comenius por la dificultad burocrática que supone, aunque estamos convencidos que
podría ser muy positivo llevarlo a cabo uno de estos cursos.
Todo este conjunto de medios hay que trabajarlo concienzudamente, y con la
colaboración de cada parte otro podremos contar con cierta independencia económica.
Por supuesto que el Centro debe poner algo y ser incluso el primero
en hacerlo, pero nunca asumir la totalidad. Además es bueno no depender
exclusivamente de ninguna instancia.
También podemos contar con la aportación de las empresas privadas de índole local que
quieran colaborar con una causa como ésta. En la elaboración de la revista puede ir
alguna publicidad, pero en nuestro caso hemos estimado que ésta debía ser limitada y
restringida al ámbito de la propia población. Otra vez la propia filosofía del proyecto
nos compromete a no abusar de un medio como éste, con el cual se estimula un
consumo desmesurado y se consigue una globalización real del planeta.
Al igual que con el Plan de Acción, debemos procurar la inclusión de los presupuestos
de la Ecoescuela en los presupuesto generales del Centro para el curso.
Nuestras cuentas tienen que estar claras para evitar malentendidos. Debe aparecer
nítidamente cuáles son nuestras fuentes de financiación y qué gastos esperamos tener
con nuestras actividades, indicándose de una forma específica cuál es la aportación real
del Centro. Para ello es conveniente reunirse con la responsable de la contabilidad y
explicarle nuestra propuesta para que pueda ser expuesta en el Claustro y el Consejo
Escolar. Esta documentación aporta seriedad a nuestro proyecto y, como el Plan de
Centro, también llega a otras instancias superiores donde se puede valorar
convenientemente su ejecución.

Evaluación del Centro.

Esta es una cuestión que se puede ver desde muchos puntos de vista. En la
pedagogía moderna se habla de "evaluar para mejorar". En el caso, que nos ocupa es
lo mismo. Cualquier aspecto de la enseñanza es evaluable y dicha evaluación será más
razonable si se hace de forma continua. Esto quiere decir que no podemos contentarnos
con hacer una gran memoria final, que se mande a la organización, un poco para
rellenar el expediente y quedar bien, con las prisas propias del mes de junio.
Con esta forma de proceder estaremos al día de papeleos, pero probablemente nos
estemos engañando a nosotros mismos. No sirve de nada tenerlo todo preparado por si
viene el jurado de ADEAC a visitar el Centro y su Ecoescuela, si durante el curso no
hemos ido autoevaluando cada una de las actividades que se han hecho.
El proceso de aprendizaje es continuo y evolutivo, por lo que es imprescindible que el
Comité Ambiental estudie su marcha en cada paso, dedicando una parte de su tiempo a
revisar y mejorar la realidad de lo que se está haciendo. Otro
mecanismo de evaluación es el propio profesorado que pone en práctica las actividades.
Desde el departamento de Orientación y las reuniones de Ciclo con los tutores se puede
valorar el resultado obtenido así como las posibilidades de mejora. No sería en sí una
estimación global de la labor de la Ecoescuela, sino sólo de las mencionadas
actividades, pero puede significar un dato de elevado interés para el Comité Ambiental
El programa de Ecoescuelas tiene un aliciente que estimo importante: la concesión de
una bandera verde al Centro, como premio a la actividad desarrollada.
En nuestro caso no le hicimos demasiado caso a este aspecto, pues veíamos bastante
lejana la posibilidad de ver ondear dicha bandera en el IES Poeta García Gutiérrez
(podemos decir, como se le conoce en Chiclana, "el Poeta").
Pero lo cierto es que llegó el momento de la evaluación que hacía ADEAC y al parecer
no salimos mal parados, pues al cabo de varios días nos llegó una circular
comunicándonos la concesión de la bandera verde. Dicha evaluación consistió, en su
momento, en una visita a nuestras instalaciones y un estudio del programa en el centro a
través de una reunión con el Comité Ambiental.
Actualmente hay que enviar una amplia memoria a la Consejería, desde donde se
informa exhaustivamente a la organización. En el momento presente, cumplidos los tres
años de la bandera verde en el mástil del Centro, hemos solicitado la renovación de la
misma y estamos a la espera de la visita del jurado para ser evaluados. Como vemos han
cambiado algunas cosas en la dinámica del programa ya que ahora se solicita la
posibilidad de acceder al galardón, si así lo cree oportuno el propio Comité Ambiental.
En cualquier caso hay que destacar la labor de la Consejería de Educación a través de la
empresa Argos S.A., que en Andalucía supervisa el estado de cada Ecoescuela
regularmente. Ellos realizan un seguimiento y proporcionan los materiales necesarios
para desarrollar la infraestructura y llevar a cabo las actividades.
Conviene indicar que ADEAC es la misma organización que concede las banderas
azules a las playas limpias, y que esto motiva de alguna manera a los municipios
costeros. Por esta misma razón, cuando nos concedieron el galardón, todo se nos puso a
favor. En primer lugar el Ayuntamiento, que descubrió un pequeño filón, el Centro de
Profesores, la prensa comarcal, diferentes asociaciones de la localidad, y sobre todo la
Comunidad Escolar, que hasta ese momento sólo había dejado hacer, a unos cuantos
locos que se reunían sin levantar acta.
Se puede imaginar que a todo esto de la bandera se le puede sacar mucho partido.
Así lo vimos y desde entonces hemos procurado institucionalizar determinados
acontecimientos de la Ecoescuela, como la celebración del Día Mundial de los
Humedales, trinchera que hemos hecho nuestra en estos años, y la presentación de la
revista al final, así como procurar la presencia de la misma en todos los actos
medioambientales de la localidad, la comarca y la provincia.
Con todo ello se pretende dar una amplia difusión a lo que se está haciendo en el
Centro, lo que supone sin duda otra retroalimentación positiva para el trabajo que se
quiere llevar a cabo. La Ecoescuela debe ser por tanto una infraestructura creada en un
centro educativo, pero con una proyección en el exterior que consiga de verdad ese
objetivo general de todos los Proyectos de Centro: integrarlo y encarnarlo en la sociedad
que lo rodea.
También hay que decir que con la bandera se entrega el certificado oficial de que el
Centro se ha constituido por fin en Ecoescuela, el cual se enmarca y se cuelga en un
lugar importante del Instituto. Debemos reseñar, igualmente, que estos galardones se
pueden perder, igual que las banderas azules de las playas, si la evaluación posterior de
ADEAC, a los tres años, así lo considera. Lo difícil de estos proyectos no es ponerlos en
funcionamiento sino mantenerlos en el tiempo. En un principio pueden existir alicientes
que animen a la Comunidad Educativa a seguir adelante, pero no debe olvidarse que una
Ecoescuela requiere un esfuerzo importante por parte de todos y no siempre se
encuentran las condiciones idóneas para su desarrollo.

Y después del galardón… ¿qué?


No sería muy lógico pensar que una vez conseguido el galardón es el momento
de mirarse el ombligo. En primer lugar está la obligación de defender la bandera con
uñas y dientes, y en segundo lugar el deber moral de ir creciendo en todo lo referente a
la educación ambiental. Ya se ha creado la infraestructura, se tienen las bendiciones del
Centro, de la municipalidad y de la Comunidad Educativa en general, entonces ¡a
trabajar!
Creo que en nuestro caso, la bandera fue un estímulo. Se integraron más profesores, se
recibió más ayuda económica y en los Claustros, Consejos Escolares y reuniones de
Departamento iba sonando habitualmente la palabra Ecoescuela. He de decir que al
principio resultaba un término incomprensible y extraño, que no casaba con el lenguaje
habitual de los diseños curriculares, pero ahora es una palabra de uso común.
Lo cierto es que la profundidad de un tema como la educación ambiental es bastante
grande, tanta como para desarrollarlo a lo largo de mucho tiempo y con la
interdisciplinariedad que se quiera. A medida que hemos ido avanzado en su puesta en
marcha, hemos descubierto que se nos abrían nuevos caminos y se nos ofrecían diversas
posibilidades. Por esta razón, podría decirse que la bandera verde es casi un punto de
partida hacia la globalidad, término que explicaré un poco más adelante, cuando hable
de todo lo que actualmente hay organizado en el IES Poeta García Gutiérrez.
Por otra parte está la responsabilidad que se adquiere cuando un Centro es galardonado
con la bandera verde. Desde ese momento se abre un camino nuevo por el que hay que
andar con un mayor cuidado que antes porque se debe hacer corresponder la teoría con
la práctica en todo momento. Si nos han premiado por la labor realizada, no podemos
tirar por la borda ese esfuerzo descuidando determinados puntos de atención. Si
cualquier otro centro no tiene un sistema de recogida selectiva de basura, por ejemplo,
no pasa absolutamente nada, pero nosotros, al presumir de tener un premio
medioambiental, debemos esforzarnos en afianzar bien éste y otros aspectos
relacionados con la ecología. De esta forma podríamos incluir aquí todo lo referente a
instalaciones de agua y luz, política de compras, gasto de papel y un largo etcétera.
En definitiva, el premio está muy bien y es una alegría inmensa para todos en un primer
momento, pero, bien pensado, también un mayor grado de responsabilidad para el
Centro, no sólo para los que forman el Comité Ambiental. Éste es un punto en el que
conviene insistir en el Claustro y el Consejo Escolar. Tal y como se dijo anteriormente,
el proyecto de Ecoescuelas es del Centro y corresponde a éste asumir su mantenimiento
con los medios humanos y materiales que necesite.
Dar marcha atrás puede acarrear unas consecuencias fatales para la Comunidad
Educativa y para el alumnado en particular, quien tendría motivos para no creerse nada
de lo que, como educadores, tenemos la obligación de transmitirles: constancia en el
trabajo, espíritu de colaboración, responsabilidad y otros muchos valores que, en
numerosas ocasiones, se quedan sólo en palabras.

El Programa Ecoescuelas en el mundo.


El enfoque simple, pero completo de la gestión, certificación y educación ambiental
desde el comienzo de la Campaña Ecoescuelas en 1994, le ha permitido crecer
rápidamente tanto dentro de los países participantes como en términos de su red
internacional, con la incorporación de nuevos miembros.

Fue iniciada como una Campaña europea, pero en la actualidad, Ecoescuelas tiene una
dimensión más internacional, gracias a que la FEE desarrolla acuerdos con ONGs en
otras regiones del globo. Sudáfrica es el primer país no europeo que es miembro de la
FEE y el trabajo allí va encaminado a construir lazos entre Campañas de educación
ambiental ya existentes y la Red de Ecoescuelas.

A principios de 2002, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente


(PNUMA-UNEP) está realizando los últimos retoques al Acuerdo Oficial con la
Fundación de Educación Ambiental (FEE), de la cual ADEAC es la organización
responsable para el desarrollo de sus campañas en España, para el apoyo y extensión de
Ecoescuelas a nivel mundial, con especial atención a los Países en Vías de Desarrollo.
Ello supone un reconocimiento valiosísimo y un estímulo adicional a este esfuerzo
colectivo, al que ahora Vds. pueden sumarse.

El siguiente gráfico muestra el crecimiento de la Campaña Ecoescuelas en todos los


países, con el número de centros escolares inscritos y las Banderas Verdes concedidas.
Al final del año escolar 2000-2001, había cerca de 5.500 centros escolares tomando
parte en la Campaña, lo que se estima que implicó a 800.000 alumn@s y 40.000
profesores en 23 países. Al final del pasado curso escolar 2001-2002, había
aproximadamente unas 7.000 Ecoescuelas, y según las proyecciones realizadas por la
Coordinación Internacional, para el final de este curso escolar ya serán 9.000 las
Ecoescuelas pertenecientes a la Red internacional.

La Campaña Ecoescuelas se desarrollada en el curso escolar 2002-2003 en los 25 países


que se describen a continuación: Alemania, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia,
Dinamarca, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia,
Italia, Lituania, Noruega, Portugal, Reino Unido, Rumanía, Rusia, Sudáfrica, Suecia y
Turquía, a parte de España.
Agrupa ya aproximadamente a 7.000 centros escolares inscritos en la Red. A
continuación se detalla el número de centros escolares inscritos en cada país, en el curso
escolar 2000-2001:

Nº centros Nº centros
Países Países
inscritos inscritos
participantes participantes
en Ecoescuelas en Ecoescuelas

ALEMANIA 419 GRECIA 148

BÉLGICA 5 ITALIA 54

BULGARIA 59 IRLANDA 856

CHIPRE 53 LETONIA ----

CROACIA 150 NORUEGA 25

DINAMARCA 151 PORTUGAL 305

ESLOVENIA 86 REINO UNIDO 2100

ESPAÑA 160 RUMANIA 45

ESTONIA ---- SUECIA 738

FINLANDIA 100 TURQUIA 65

FRANCIA 7

DATOS ACTUALIZADOS A FECHA DE DICIEMBRE 2001

Al finalizar el curso escolar 2001-2002 aproximadamente un 18% de los centros


escolares registrados en el programa Ecoescuelas, había recibido el galardón Bandera
Verde.

El desarrollo práctico de la Campaña es coordinado por los Operadores Nacionales.


Cada año se realizan Encuentros de Operadores Nacionales de los distintos países
participantes de la Campaña, donde se intercambian experiencias y materiales, se crean
grupos de trabajo donde se reflexiona sobre la evolución, expansión y desarrollo de la
Campaña a nivel internacional y se consensúan los criterios y las pautas de acción.

En la actualidad existen dos proyectos internacionales los que se está trabajando y que
en un corto plazo de tiempo estarán a disposición de la Red internacional de
Ecoescuelas:

– Linking Project: Se trata de una gran base de datos, donde figurarán todas las
Ecoescuelas que están inscritas en la Red internacional y quieran que su perfil esté
disponible para el resto de Ecoescuelas de la Red, para establecer relaciones por las que
podrán intercambiar información, cultura, estudiantes y profesores, etc. ¡Ya está en
marcha!

– Sistema de Indicadores Ambientales: Pretende poder evaluar la actuación del centro


escolar en materia de medio ambiente, y puede ser usado como una herramienta en la
estrategia de evaluación de Ecoescuelas, tanto a nivel del propio centro escolar como a
nivel de la Campaña. En principio, está basado en internet, de modo que permitiría a los
centros escolares, en una primera fase, remitir los datos de consumo de agua y
electricidad y ver los resultados de evolución en dichos consumos en posteriores fases.

12. EJEMPLOS.

Ecoauditorías en campamentos y colonias


1. RESUMEN

El proyecto de ecoauditorías es una experiencia que se viene realizando desde el año


2001 durante el período estival en campamentos y colonias de Aragón.
La ecoauditoría, previa solicitud voluntaria por las entidades que organizan
campamentos y colonias en el territorio de la Comunidad Autónoma, se inscribe en el
marco del programa de sensibilización ambiental Aragón Limpio del Departamento de
Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, y puesto en práctica por PRAMES, S.A.
El objetivo de las ecoauditorías es conocer los impactos ambientales de campamentos y
colonias, con el objeto de fomentar actitudes positivas y resolver o reducir los
problemas ambientales que generan estas instalaciones. El cumplimiento de tal objetivo
no culmina al finalizar la ecoauditoría sino que revierte en la mejora de la calidad
ambiental de futuros proyectos. En los tres años de actividad, se han realizado 126
ecoauditorías con un aumento anual de las instalaciones auditadas.

2. SITUACIÓN DE PARTIDA

Se estima que alrededor de 20.000 personas participan anualmente en actividades como


campamentos, colonias, campos de trabajo, colonias urbanas, y otras que se realizan en
el tiempo libre con diferentes objetivos y en distintos lugares del territorio aragonés. En
general, los campamentos se localizan en espacios naturales (por ejemplo en cabeceras
de valles de montaña) y sus participantes pernoctan en tiendas de campaña, y las
colonias se ubican en un núcleo urbano, donde los participantes pernoctan en un
edificio. En este contexto, como se ponía de manifiesto en otras campañas
institucionales precedentes, existe un claro desconocimiento sobre algunos temas
ambientales, lo que desemboca en situaciones muy variadas en relación con el uso de
los recursos naturales y el consumo de energía o de agua, por ejemplo, y con la
utilización de materiales de uso cotidiano (como productos de limpieza).
La realización de una ecoauditoría es una excelente práctica ambiental, que ayuda a
detectar problemas y buscar medidas correctoras. El efecto multiplicador de la actividad
permite, por un lado, sensibilizar a los educadores de campamentos y colonias, y por
otro, de forma directa en algunos casos, y en otros de forma indirecta, a los participantes
(que suelen ser personas jóvenes).
En definitiva, con esta experiencia se ha querido mejorar la gestión ambiental de
campamentos y colonias, evitando el impacto ambiental de las actividades que se
desarrollan en estas instalaciones (teniendo en cuenta, además, el territorio en el que se
encuentran). Pero además, el proyecto permite, al mismo tiempo, utilizar estos espacios
de ocio como lugares de reflexión, de información y de formación en relación con la
protección del medio ambiente.

LOCALIDAD:
Comunidad Autónoma de Aragón
PROVINCIA:
Huesca, Teruel, Zaragoza
SECTOR DE ACTUACIÓN:
Industria y servicios
ÁMBITOS DE INCIDENCIA:
Gestión ambiental,
Educación ambiental
Actividad de sensibilización ambiental en un campamento.

3. OBJETIVOS

El objetivo general de las ecoauditorías ha sido el de conocer los impactos ambientales


de campamentos y colonias, con la idea de fomentar actitudes positivas y resolver o
reducir los problemas ambientales generados por estas actividades.
Por otra parte, el proyecto tiene varios objetivos específicos:

1. Conocer la situación actual con respecto al medio ambiente en los


campamentos y colonias de Aragón a través de la realización de
ecoauditorías.
2. Informar y formar a los educadores en el tiempo libre sobre los impactos que
genera en el entorno un campamento o colonia.
3. Realizar actividades de sensibilización para fomentar los hábitos respetuosos
con el medio ambiente en las actividades de tiempo libre.
4. Aportar los materiales necesarios para modificar los hábitos no respetuosos
con el medio ambiente.

4. DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA

Las ecoauditorías se han presentado como una herramienta de educación ambiental


básica para la sensibilización de los equipos de educadores de campamentos y colonias.
Hay dos aspectos innovadores en relación con el proceso de ecoauditoría que se lleva a
cabo: por un lado, el hecho de que se utilice una metodología novedosa y unificada para
todos los grupos de trabajo con una vocación de llegar a todas las actividades
desarrolladas y, por otro, el utilizar la ecoauditoría como herramienta de educación y
sensibilización ambiental.
El proyecto se inscribe en el marco del programa de sensibilización ambiental Aragón
Limpio del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón. Con el objeto
de facilitar el proceso de ecoauditoría de las instalaciones, se ha diseñado y editado un
Manual de Gestión Ambiental en Campamentos y Colonias. PRAMES, S.A., es la
entidad encargada de la dinamización de la actividad en las instalaciones, basando el
proceso de ecoauditoría en el método descrito en el manual, y siguiendo tres fases:

1) Visita del equipo Aragón Limpio con el objeto de involucrar y motivar a los
educadores (monitores y directores de tiempo libre) en la puesta en marcha de la
ecoauditoría. Para ello se facilita el Manual de Gestión Ambiental en
Campamentos y Colonias.
2) Realización del cuestionario específico de la ecoauditoría. Éste permite
reconocer los impactos ambientales del campamento o colonia, así como las
necesidades formativas demandadas por los propios educadores.
3) Aplicación de las medidas correctoras recogidas en el manual y evaluación de la
ecoauditoría, proporcionando las medidas correctoras para evitar los impactos
ambientales y motivando a los educadores para buscar soluciones a los
problemas encontrados, durante y después de la propia ecoauditoría.

Aunque los responsables de las instalaciones se apoyen para la realización de la


ecoauditoría en el Manual de Gestión Ambiental en Campamentos y Colonias, se hace
imprescindible la visita del equipo de educadores de Aragón Limpio, que realiza la
toma de datos, la revisión pormenorizada de los posibles impactos, y propone medidas
correctoras, si éstas son posibles.

Las acciones desarrolladas en la ejecución del proyecto, teniendo en cuenta la


descripción realizada del proceso de ecoauditoría seguido, se han llevado a cabo durante
tres años con el siguiente calendario:

II CATÁLOGO ARAGONÉS DE BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES

1. Año 2001
• Elaboración del Manual de Gestión Ambiental en Campamentos.
• Elaboración de las primeras ecoauditorías en visitas a campamentos y colonias
durante los meses de julio y agosto.
• Evaluación continua y final de los procesos.

2. Año 2002
• Elaboración del Manual de Gestión Ambiental en Colonias.
• Organización de los Cursos de Gestión Ambiental para educadores de tiempo
libre.
• Elaboración de ecoauditorías en campamentos y colonias durante los meses de
julio y agosto.
• Evaluación continua y final de los procesos.

3. Año 2003
• Organización y realización de la jornada de trabajo sobre borradores de gestión
ambiental con educadores de tiempo libre.
• Edición del Manual de Gestión Ambiental en Campamentos y Colonias, que
realiza una revisión y mejora los documentos anteriores.
• Elaboración de ecoauditorías en campamentos y colonias durante los meses de
julio y agosto.
• Evaluación continua y final de los procesos.

Independientemente de los resultados en cuanto a cambios en la gestión ambiental de


los campamentos y colonias, el desarrollo de las ecoauditorías permite generar procesos
de reflexión que facilitan la toma en consideración de los impactos ambientales que
ocasionan las actitudes de gestión, favoreciendo la búsqueda de soluciones para evitar o
minimizar ese impacto.

II CATÁLOGO ARAGONÉS DE BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES

Debemos subrayar que, a partir de las ecoauditorías realizadas, de la observación del


equipo que realiza las visitas, y de las opiniones de las personas que gestionan los
campamentos y colonias, se han detectado diferentes problemas ambientales que, en la
mayoría de los casos, son comunes a todas las instalaciones.

Por ejemplo:

1) Contaminación acústica.
2) Realización de edificaciones en el medio natural, por ejemplo letrinas.
3) Vertidos a los cauces debido al lavado de utensilios en cauces fluviales.
4) Dificultades en la gestión de los residuos y, en general, abandono de los mismos.

5. RESULTADOS OBTENIDOS

1. Grupos que han realizado una ecoauditoría en 2001.


Se han realizado ecoauditorías en 27 campamentos y colonias, por lo que se estima que
alrededor de 80 educadores y educadoras han colaborado directamente en las mismas.
El efecto multiplicador es significativo ya que el número de participantes en las
actividades supera las 1.500 personas.

2. Grupos que han realizado una ecoauditoría en 2002.


Se han realizado 49 ecoauditorías, por lo que se estima que alrededor de 148 educadores
y educadoras han colaborado directamente en las mismas. El efecto multiplicador es
significativo ya que el número de participantes en las actividades supera las 2.700
personas.

3. Grupos que han realizado una ecoauditoría en 2003.


Se han realizado 53 ecoauditorías, por lo que se estima que alrededor de 150 educadores
y educadoras han colaborado directamente en las mismas. El efecto multiplicador es
significativo ya que el número de participantes en las actividades supera las 2.750
personas.

Número de participantes auditados desde 2001.

II CATÁLOGO ARAGONÉS DE BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES

Si tenemos en cuenta las auditorías realizadas en el año 2002, un 15% de las


recomendaciones realizadas en cuanto al aprovechamiento y cuidado de los materiales
no se ha tenido en cuenta y hay un cumplimiento total en el 31% de los casos, y parcial
en el 41%. En el año 2003, se ha tenido en cuenta en el 35% de los campamentos y en el
52% de las colonias ecoauditadas. No se ha contemplado ninguna de las indicaciones en
el 4% de las colonias.
En referencia a las 50 ecoauditorías realizadas en 2002, se pueden resaltar algunos datos
interesantes. En el proceso se ha comprobado que en las instalaciones evaluadas se ha
producido un cambio positivo en la actitud ambiental de los campamentos y colonias.
En este sentido, el 7% de las colonias y el 16% de los campamentos tienen integrados
en su planificación objetivos de educación ambiental, y el 76% de las colonias y el 52%
de los campamentos recogen de manera parcial estos principios. También hay que tener
en cuenta el hecho de que, en todos los campamentos visitados, se contempla en su
programación actividades de conocimiento del entorno natural.

6. DIFICULTADES EN LA REALIZACIÓN DE LA ACTUACIÓN

A la hora implementar el proceso de ecoauditoría en los campamentos y colonias suelen


surgir diversos problemas derivados, en gran medida, de la falta de información sobre el
propio proceso de auditoría ambiental. En este sentido, algunos de los grupos que
participan tienen dudas sobre lo que es exactamente una ecoauditoría, pensando que es
una forma de control o inspección de su actividad.
En ocasiones, las personas que están al cargo de las instalaciones de los campamentos o
colonias no son los organizadores de la actividad, por lo que la Ecoauditoria no se
puede completar (sobre todo en los aspectos relativos a preparación y planificación) ya
que no tienen la capacidad o la responsabilidad para ello.
Por último, también nos encontramos con responsables que no están sensibilizados con
determinados problemas ambientales, o piensan que la resolución de éstos en la
instalación no aporta nada en favor de una mejora ambiental. En estos casos, la
sensibilización y motivación requiere un esfuerzo personal por parte del equipo
impulsor del proyecto e importantes dosis de seducción.

7. DURABILIDAD DE LA EXPERIENCIA

Las ecoauditorías en campamentos y colonias se vienen desarrollando consecutivamente


desde el verano de 2001. El mantenimiento de la iniciativa depende básicamente de dos
factores, por un lado, la financiación institucional y, por otro, la iniciativa de los
educadores en campamentos y colonias para llevar a cabo ecoauditorías en todas las
fases de sus actividades en el tiempo libre.
En cuanto a las soluciones ambientales más sencillas de aplicar, y probablemente las
más efectivas, son la formación e información adecuadas de los gestores de las
instalaciones. En este sentido, la propia ecoauditoría es la primera solución ya que, en la
mayor parte de los casos, los problemas detectados se deben a la falta de conciencia del
problema y en consecuencia no se busca ninguna solución.
En este momento, se ha realizado una difusión del Manual de Gestión Ambiental en
Campamentos y Colonias, y se espera organizar una sesión con educadores de
campamentos y colonias que hayan realizado la ecoauditoría, para valorar y evaluar el
proyecto.
Además, la transferibilidad de los resultados es muy elevada, a escala local, nacional e
internacional. La experiencia se puede transferir a responsables y gestores de
campamentos y colonias, sin perjuicio del lugar en el que realicen su actividad.