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OMS | Tuberculosis http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs104/es/print.

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Nota descriptiva N°104


Mayo de 2010

Tuberculosis

Infección y transmisión
La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa. Se transmite por vía aérea, al igual que el resfriado común. Sólo transmiten la
infección las personas que padecen tuberculosis pulmonar. Al toser, estornudar, hablar o escupir, expulsan al aire los gérmenes de la
enfermedad, conocidos como bacilos tuberculosos. Basta inhalar una pequeña cantidad de bacilos para contraer la infección.

Una persona con tuberculosis activa no tratada infecta una media de 10 a 15 personas al año. Sin embargo, no todos los sujetos
infectados por el bacilo de la tuberculosis necesariamente desarrollan la enfermedad. El sistema inmunológico “empareda” los
gérmenes que, aislados por una gruesa envoltura cérea pueden permanecer en estado latente durante años. El riesgo de enfermar
aumenta cuando el sistema inmunológico de la persona está debilitado.

Cada segundo se produce en el mundo una nueva infección por el bacilo de la tuberculosis.
Una tercera parte de la población mundial está actualmente infectada por el bacilo de la tuberculosis.
Del 5% al 10% de las personas infectadas por el bacilo de la tuberculosis (y que no están infectadas por el VIH), enferman o
son contagiosas en algún momento de sus vidas. Las personas con coinfección por el VIH y la tuberculosis tienen muchas más
probabilidades de enfermar por tuberculosis.

Incidencia mundial y regional


Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Región de Asia Sudoriental registró el mayor número de nuevos
casos de tuberculosis, correspondiéndole el 34% de la incidencia mundial. Sin embargo, la tasa de incidencia estimada en el África
subsahariana es casi el doble que en la Región de Asia Sudoriental, más de 350 casos por 100 000 habitantes.

Se calcula que 1,3 millones de personas murieron por tuberculosis en 2008. El mayor número de muertes se registró en la Región de
Asia Sudoriental, mientras que la máxima mortalidad por habitante se dio en la Región de África.

En 2008, la incidencia estimada de tuberculosis por habitante era estable o decreciente en las seis regiones de la OMS. No obstante, esa
lenta disminución está contrarrestada por el crecimiento de la población. Como consecuencia, sigue aumentando el número de nuevos
casos por año a escala mundial y en las regiones de la OMS de África, el Mediterráneo Oriental y Asia Sudoriental.

Incidencia y prevalencia de tuberculosis y mortalidad por tuberculosis, 2008 (estimaciones)

Incidencia1 Prevalencia 2 Tasas de mortalidad


Región de la número % del total por 100000 número por 100000 número por 100000
OMS (miles) mundial habitantes (miles) habitantes (miles) habitantes
África 2 828 30% 351 3 809 473 385 48
Las Américas 282 3% 31 221 24 29 3
Mediterráneo
675 7% 115 929 159 115 20
Oriental
Europa 425 5% 48 322 36 55 6
Asia Sudoriental 3 213 34% 183 3 805 216 477 27
Pacífico
1 946 21% 109 2 007 112 261 15
Occidental
Mundo 9 369 100% 139 11 093 164 1 322 20

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Incidencia1 Prevalencia 2 Tasas de mortalidad


1
Incidencia - número de nuevos casos registrados en un periodo determinado
2
Pprevalencia - número de casos en una población en un momento determinado

VIH y tuberculosis
La infección por el VIH y la tuberculosis constituyen una combinación letal, ya que se potencian mutuamente. La infección por el VIH
debilita el sistema inmunitario. Ante una infección por el bacilo de la tuberculosis, una persona VIH-positiva tiene muchas más
probabilidades de enfermar de tuberculosis que alguien VIH-negativo. La tuberculosis es una importante causa de mortalidad en la
población VIH-positiva. En África, la infección por el VIH es el factor aislado que más ha contribuido al aumento de la incidencia de
tuberculosis desde 1990.

La OMS y sus socios internacionales han creado el Grupo de Trabajo sobre Tuberculosis/VIH con el fin de desarrollar una política
mundial de control de la tuberculosis relacionada con la infección por el VIH cuyo principio se asienta en la lucha contra ambas
infecciones para combatir su combinación letal. La política interina sobre actividades de colaboración Tuberculosis/VIH describe
pautas para crear mecanismos de colaboración entre los programas de tuberculosis y VIH/SIDA y reducir las cargas de tuberculosis en
la población y de infección por VIH en pacientes tuberculosos.

Tuberculosis farmacorresistente
Hasta hace 50 años no existían fármacos que curaran la tuberculosis. Actualmente se ha documentado la existencia de cepas resistentes
a algún fármaco en todos los países estudiados y, lo que es más significativo, ya se conocen cepas del bacilo resistentes a todos los
antituberculosos principales. La tuberculosis farmacorresistente se desarrolla como consecuencia de un tratamiento parcial o anómalo,
cuando el paciente incumple el tratamiento al mejorar su sintomatología, las pautas terapéuticas dictadas por el personal sanitario son
erróneas o el suministro del fármaco no está garantizado. La tuberculosis multirresistente es una forma especialmente peligrosa de
tuberculosis farmacorresistente que se define por la resistencia del bacilo a, como mínimo, la isoniazida y la rifampicina, los dos
tuberculostáticos más potentes. Las tasas de tuberculosis multirresistente son altas en algunos países, sobre todo en la antigua Unión
Soviética, y amenazan las estrategias de control de la tuberculosis.

Aunque por lo general la tuberculosis farmacorresistente tiene tratamiento, requiere quimioterapia prolongada de hasta dos años con
fármacos antituberculosos de segunda línea, más caros que los de primera elección y con efectos secundarios más graves aunque
controlables. Los proyectos aprobados por el Comité Luz Verde se benefician de tuberculostáticos de segunda elección de calidad a
bajo precio.

La aparición de la tuberculosis extremadamente farmacorresistente, particularmente en contextos en los que muchos pacientes
tuberculosos están también infectados por el VIH, amenaza seriamente el control de la tuberculosis y confirma la necesidad urgente de
fortalecer el control básico de la tuberculosis y aplicar las nuevas directrices de la OMS para la gestión programática de la tuberculosis
farmacorresistente.

Estrategia Alto a la Tuberculosis, Plan Mundial para Detener la Tuberculosis, 2006-2015 y metas del
control de la tuberculosis
En 2006, la OMS puso en marcha la nueva estrategia Alto a la Tuberculosis. El núcleo de esa estrategia es el DOTS, la propuesta de
control de la tuberculosis iniciada por la OMS en 1995. Desde su creación, se han tratado más de 36 millones de pacientes con
principios basados en el DOTS. El éxito se fundamenta en la nueva estrategia de seis puntos, al tiempo que reconoce los principales
desafíos de la Tuberculosis/VIH y la tuberculosis multirresistente. También tiene en cuenta los obstáculos al acceso, la equidad y la
calidad, e incorpora innovaciones basadas en la evidencia en colaboración con los dispensadores de atención de salud privados,
habilitando a las personas y comunidades y reforzando los sistemas de salud, así como fomentando la investigación.

Los seis principios de la estrategia Alto a la Tuberculosis son:

1. Ampliación y perfeccionamiento del tratamiento DOTS de alta calidad. A fin de que todas las personas que los necesiten,
en particular las más pobres y más vulnerables, puedan acceder a servicios de alta calidad, es preciso ampliar el tratamiento
DOTS para llegar incluso a las zonas más remotas. En 2004, 183 países (incluidos los 22 con mayor carga de morbilidad, que
representaban el 80% de los casos de tuberculosis a nivel mundial) aplicaban el tratamiento DOTS al menos en una parte de su
territorio.
2. Abordar la tuberculosis/VIH, la tuberculosis multirresistente y las necesidades de las poblaciones pobres y vulnerables.
Para afrontar la combinación de tuberculosis y VIH, la tuberculosis multirresistente y otros retos es preciso adoptar medidas y
aportar contribuciones mucho más importantes que las que requiere la aplicación del tratamiento DOTS, y es fundamental
alcanzar las metas fijadas para 2015, incluido el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo a la tuberculosis (objetivo 6; meta

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8).).
3. Contribuir a fortalecer el sistema de salud sobre la base de la atención primaria. Los programas nacionales de lucha contra
la tuberculosis deben contribuir a las estrategias generales encaminadas a promover los sistemas de financiación, planificación,
gestión, información y suministro, así como la introducción de métodos innovadores para ampliar la prestación de servicios.
4. Colaborar con todos los dispensadores de atención. Los enfermos de tuberculosis recurren a una amplia variedad de
dispensadores de atención de salud: públicos, privados, empresariales y voluntarios. Para poder llegar a todos los pacientes y
garantizar que reciban una atención de alta calidad, es preciso que colaboren todos los tipos de dispensadores de atención
sanitaria.
5. Empoderar a las personas con tuberculosis y a las comunidades mediante fórmulas de colaboración. Los proyectos de
atención comunitaria de la tuberculosis han demostrado que las personas y las comunidades pueden realizar algunas tareas
esenciales de lucha contra la tuberculosis. Estas redes pueden movilizar a la sociedad civil, además de garantizar el apoyo
político y la sostenibilidad a largo plazo de los programas de lucha contra la tuberculosis.
6. Fomentar y promover las investigaciones. Si bien los instrumentos actuales permiten luchar contra la tuberculosis, el
perfeccionamiento de las prácticas y la ulterior eliminación de esta enfermedad dependerán de las innovaciones en materia de
métodos de diagnóstico, medicamentos y vacunas.

La estrategia se aplicará a lo largo de los próximos 10 años, según lo previsto en el Plan Mundial para Detener la Tuberculosis
2006-2015. El Plan Mundial es una evaluación integral de las medidas y los recursos necesarios para aplicar la Estrategia y alcanzar
las metas siguientes:

Objetivo de Desarrollo del Milenio 6, meta 8: Haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la incidencia de […] la
tuberculosis
Metas vinculadas con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y respaldadas por la alianza Alto a la Tuberculosis:
para 2005: haber detectado al menos el 70% de los casos con esputo positivo, y haber curado al menos al 85% de estos
casos
para 2015: haber reducido en un 50% la prevalencia y las tasas de mortalidad de la tuberculosis, en comparación con los
niveles de 1990
para 2050: haber eliminado la tuberculosis como problema de salud pública (un caso por millón de habitantes)

Progreso hacia las metas


En 2008, aproximadamente el 62% de los nuevos casos bacilíferos fueron tratados con el DOTS - justo por debajo del objetivo del
70%.

El éxito terapéutico en la cohorte tratada con DOTS de 2007 fue del 86% en general, superándose así la meta del 85% por vez
primera. Trece de los 22 países con alta carga de morbilidad alcanzaron la meta de éxito terapéutico. Sin embargo, las tasas medias de
curación en las regiones de África, América y Europa estaban por debajo del 85%.

Se estima que la incidencia mundial de tuberculosis alcanzó su nivel máximo en 2004. Así pues, globalmente el mundo está bien
encaminado para alcanzar la meta ODM de reducir la incidencia de tuberculosis. La principal excepción en ese panorama es la
subregión epidemiológica de los países africanos con baja prevalencia del VIH. Seis subregiones epidemiológicas (Europa Central,
Europa Oriental, Mediterráneo Oriental, países de ingresos altos, América Latina y Pacífico Occidental) han alcanzado ya la meta de
reducir a la mitad la prevalencia de 1990. Cuatro subregiones epidemiológicas (Europa Central, países de ingresos altos, América
Latina y Pacífico Occidental) han alcanzado ya la meta de reducir a la mitad la tasa de mortalidad de 1990.

Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre


Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

Glenn Thomas
Teléfono móvil: +41 79 509 0677
E-mail: thomasg@who.int

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