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Revista Nursing, Noviembre de 2005, Volumen 23, Número 09, páginas 77 a 81

Artículos especiales para la edición


española

Valoración de enfermería en el niño y el adolescente

M Álvarez-Fernándeza M Bota-Jordàa S Cabrera-Robledoa G Jodar-Solàa M López-Fernándeza


a
Diplomadas en Enfermería. Área Básica de Salud Sant Boi-4, Vinyets. Sant Boi de Llobregat. Barcelona. España.

Cuidar es el núcleo de la disciplina enfermera. Es un proceso continuo que nos exige valorar al
individuo como un todo, como un ser biopsicosocial, para poder identificar sus problemas, poder dar
una solución y evaluar para volver a empezar, si es necesario1 .

Introducción

Este proceso de cuidados es el Proceso de atención de enfermería (PE) que, según Rosalinda Alfaro,
se define como "método sistemático y organizado para proporcionar cuidados de enfermería
individualizados, de acuerdo con el concepto básico de que cada persona responde de forma
diferente ante una situación real o potencial de salud". Es, por tanto, "un conjunto de acciones
intencionadas que la enfermera realiza con un orden específico y con la finalidad de asegurar que la
persona recibe atenciones de calidad"2 . La utilización del PE proporciona a las enfermeras una forma
de pensamiento que organiza el ejercicio profesional y centra la toma de decisiones clínicas. Además,
permite clarificar la aportación específica que realiza la enfermera a la población, y diferenciar la
actuación enfermera de la de otros profesionales de la atención primaria3 .

Sin embargo, pese a los beneficios que aporta la utilización del PE, hay diversos factores (escasez de
formación, falta de tiempo, etc.) que dificultan la implantación y utilización de las 5 fases del proceso:
valoración, análisis, diagnóstico, ejecución y evaluación4 . Si analizamos la utilización del PE en
diferentes grupos de población hay que destacar que la aplicación en la población infantil es todavía
menor, según un estudio realizado en una población de 2 a 5 años de edad por Duarte et al5 , y otro
estudio en Iowa con niños de 9 meses a 13 años de edad, realizado por Sieleman6 .

La infancia es la etapa de la vida en la que se produce un mayor número de cambios en el desarrollo,


y más rápidamente, tanto en el aspecto físico como en el psicológico, además de la adquisición de la
mayoría de hábitos (de higiene, alimentación, etc.). Debemos hacer especial hincapié en el
seguimiento de este desarrollo en situaciones de salud, en la detección precoz de problemas de salud
y en la prevención primaria, además de otros cuidados de enfermería que son actividades
interdependientes en colaboración con el pediatra u otro miembro del equipo de atención primaria.

Es por eso que, en un intento de conseguir una mejora de la calidad asistencial y con el objeto de
avanzar y consolidar una metodología de trabajo en nuestra Área Básica de Salud (ABS), decidimos
describir la valoración de enfermería en el niño y adolescente y así poder unificar criterios entre los
profesionales de enfermería pediátrica.

Material y método

La metodología utilizada para describir la valoración de enfermería pediátrica se ha basado


principalmente en el modelo conceptual de Virginia Henderson (14 necesidades básicas), que,
además, es el modelo que nos facilita el sistema informático que utilizamos en nuestro centro de
atención primaria, la Estación Clínica de Atención Primaria (e_CAP).

Tras una amplia revisión bibliográfica sobre las características del niño desde su primera etapa de
recién nacido hasta la adolescencia, teniendo en cuenta sus distintas necesidades, hemos elaborado
un instrumento que nos permite ser sistemáticas en nuestra tarea diaria con la intención de unificar
criterios y contenidos y, así, ofrecer una atención uniforme. Esta valoración recoge los datos más
importantes para valorar, según la edad de desarrollo, toda esta información, que hemos organizado
y clasificado en una tabla (tabla 1).
Conclusiones

Utilizar la valoración en el niño permite a la enfermera pediátrica trabajar de forma sistemática, evita
los olvidos en los registros y facilita la detección de problemas reales o potenciales.

No pretende ser un instrumento estricto ni rígido, sino más bien una pauta orientadora, ya que no
hemos de olvidar la individualidad de la persona, las circunstancias, características y necesidades en
cada período de su desarrollo. Si hacemos un análisis de todas las etapas del proceso de enfermería,
hemos de destacar que la valoración es una de las etapas más importantes, ya que sin una buena
recogida, registro y análisis de los datos difícilmente se podría llevar a cabo un plan de cuidados
adecuado a las necesidades de la persona7 .

Estamos realizando un segundo estudio con el objetivo de comprobar el grado de aplicación de dicha
valoración y los diagnósticos más prevalentes en los niños de nuestra ABS, cuyos resultados
presentaremos en un futuro.

Referencias Bibliográficas:
1. Duarte G, Montesinos N. El consenso como estrategia de implementación del diagnóstico enfermero, valoraciones
estandarizadas y selección de etiquetas diagnósticas. Enfermería. Clínica.1999;9:142-51
2. Estàndard de diagnòstics d'infermeria a l'atenció primària (NANDA). Generalitat de Catalunya. Clínica, vol 9, n.º 4.
3. Pérez F, Carrera C, López M, Auñon A, García M, Beanud M. Nuevos indicadores en la provisión de servicios: diagnósticos
enfermeros en atención primaria. Enfermería Clínica. 2004;14:70-6.
4. Martínez C, Cañadas A, Rodríguez E. Dificultades en la valoración enfermera. Enfermería Clínica. 2003;13:195-201.
5. Duarte G, et al. Diagnósticos de enfermería en niños/as de 2 a 5 años incluidos/as en el programa del niño sano. Metas de
Enfermería. 2002;4:39-44.
6. Sieleman J. Utilization of nursing diagnosis in Iowa Child Health Specialty Clinics. Nurs Nurs Diagn. 1999;10:113-20.
7. Alfaro F. El pensamiento crítico en enfermería. Un enfoque práctico. 1.ª ed. Barcelona: Masson; 1997.