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TEMA: UNIDAD 5 “TOMA DE DECISIONES CREATIVAS”

5.1 PROCESO DE TOMA DE DECISIONES

Pasos en el proceso de la toma de decisiones

* Determinar la necesidad de una decisión:

El proceso de toma de decisiones comienza con el reconocimiento de la necesidad de tomar una


decisión, el mismo lo genera un problema o una disparidad entre cierto estado deseado y la
condición real del momento.

* Identificar los criterios de decisión:

Una vez determinada la necesidad de tomar una decisión, se deben identificar los criterios que
sean importantes para la misma. Vamos a considerar un ejemplo.

* Asignar peso a los criterios:

Los criterios enumerados en el paso previo no tienen mayor importancia. Es necesario ponderar
cada uno de ellos y priorizar su importancia en la decisión.

* Desarrollar todas las alternativas:

Es la base de la toma de decisiones y no es más que desplegar las alternativas. El tomador de la


decisión tiene que confeccionar una lista de todas las alternativas posibles y que podrían utilizarse
para resolver el problema.

* Evaluar las alternativas:

Una vez identificadas las alternativas, el analista de las decisiones tiene que evaluar de manera
crítica cada una de ellas. Las ventajas y desventajas de cada alternativa resultan evidentes cuando
son comparadas.

* Seleccionar la mejor alternativa ( Toma de decisiones):

Una vez seleccionada la mejor alternativa se llega al final del proceso de la toma de decisiones, en
el proceso racional. Esta selección es bastante simple. El tomador de decisiones tiene que escoger
la alternativa que tuvo la calificación más alta en el paso número cinco. La toma de decisiones
debe ser totalmente objetiva y lógica a la hora de tomarlas, tiene que tener una meta clara y todas
las acciones en el proceso de toma de decisiones llevan de manera consistente a la selección de
aquellas alternativas que maximizarán la meta.

http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/040921171429.html

5.2 TIPOS DE DESICIONES

Las decisiones se pueden clasificar teniendo en cuenta diferentes aspectos, como lo es la


frecuencia con la que se presentan. Se clasifican en cuanto a las circunstancias que afrontan estas
decisiones sea cual sea la situación para decidir y como decidir (Lander Ramos Bazan).
* Decisiones programadas

Son aquellas que se toman frecuentemente, es decir son repetitivas y se convierte en una rutina
tomarlas; como el tipo de problemas que resuelve y se presentan con cierta regularidad ya que se
tiene un método bien establecido de solución y por lo tanto ya se conocen los pasos para abordar
este tipo de problemas, por esta razón, también se las llama decisiones estructuradas. La persona
que toma este tipo de decisión no tiene la necesidad de diseñar ninguna solución, sino que
simplemente se rige por la que se ha seguido anteriormente.

Las decisiones programadas se toman de acuerdo con políticas, procedimientos o reglas, escritas
o no escritas, que facilitan la toma de decisiones en situaciones recurrentes porque limitan o
excluyen alternativas.

Por ejemplo, los gerentes rara vez tienen que preocuparse por el ramo salarial de una empleado
recién contratado porque, por regla general, las organizaciones cuentan con una escala de sueldos
y salarios para todos los puestos. Existen procedimientos rutinarios para tratar problemas
rutinarios.

Las decisiones programadas se usan para abordar problemas recurrentes. Sean complejos o
simples. Si un problema es recurrente y si los elementos que lo componen se pueden definir,
pronosticar y analizar, entonces puede ser candidato para una decisión programada. Por ejemplo,
las decisiones en cuanto a la cantidad de un producto dado que se llevará en inventario puede
entrañar la búsqueda de muchos datos y pronósticos, pero un análisis detenido de los elementos
del problema puede producir una serie de decisiones rutinarias y programadas. En caso de Nike,
comprar tiempo de publicidad en televisión es una decisión programada.

En cierta medida, las decisiones programadas limitan nuestra libertad, porque la persona tiene
menos espacio para decidir que hacer. No obstante, el propósito real de las decisiones
programadas es liberarnos. Las políticas, las reglas o los procedimientos que usamos para tomar
decisiones programadas nos ahorran tiempo, permitiéndonos con ello dedicar atención a otras
actividades más importantes. Por ejemplo, decidir cómo manejar las quejas de los clientes en
forma individual resultaría muy caro y requeriría mucho tiempo, mientras que una política que dice
“se dará un plazo de 14 días para los cambios de cualquier compra” simplifica mucho las cosas.
Así pues, el representante de servicios a clientes tendrá más tiempo para resolver asuntos más
espinosos.

* Decisiones no programadas

También denominadas no estructuradas, son decisiones que se toman en problemas o situaciones


que se presentan con poca frecuencia, o aquellas que necesitan de un modelo o proceso
específico de solución, por ejemplo: “Lanzamiento de un nuevo producto al mercado”, en este tipo
de decisiones es necesario seguir un modelo de toma de decisión para generar una solución
específica para este problema en concreto.

Las decisiones no programadas abordan problemas poco frecuentes o excepcionales. Si un


problema no se ha presentado con la frecuencia suficiente como para que lo cubra una política o si
resulta tan importante que merece trato especial, deberá ser manejado como una decisión no
programada. Problemas como asignar los recursos de una organización, qué hacer con una línea
de producción que fracasó, cómo mejorar las relaciones con la comunidad –de hecho, los
problemas más importantes que enfrentará el gerente –, normalmente, requerirán decisiones no
programadas.

* Contexto empresarial

Organización jerárquica y departamental de una empresa.

En las organizaciones en general y en las empresas en particular suele existir una jerarquía que
determina el tipo de acciones que se realizan dentro de ella y, en consecuencia, el tipo de
decisiones que se deben tomar, la Ciencia administrativa divide a la empresa en 3 niveles
jerárquicos:

1. Nivel estratégico.- Alta dirección; planificación global de toda la empresa.

2. Nivel táctico.- Planificación de los subsistemas empresariales.

3. Nivel operativo.- Desarrollo de operaciones cotidianas (diarias/rutinarias).

Conforme se sube en la jerarquía de una organización, la capacidad para tomar decisiones no


programadas o no estructuradas adquiere más importancia, ya que son este tipo de decisiones las
que atañen a esos niveles. Por tanto, la mayor parte de los programas para el desarrollo de
gerentes pretenden mejorar sus habilidades para tomar decisiones no programadas, por regla
general enseñándoles a analizar los problemas en forma sistemática y a tomar decisiones lógicas.

A medida que se baja en esta jerarquía, las tareas que se desempeñan son cada vez más
rutinarias, por lo que las decisiones en estos niveles serán más estructuradas (programadas).

Adicionalmente, una organización también estará dividida en varias secciones funcionales, son
varias las propuestas de división que se han planteado para una empresa de forma genérica,
aunque la más aceptada es la que considera los siguientes departamentos o unidades funcionales:

1. dirección

2. marketing

3. producción

4. finanzas

5. recursos humanos

Las decisiones también serán diferentes, en función de en qué unidad funcional o departamento
tengan lugar.

5.3 ACTITUDES Y TOMA DE DECISIONES

ACTITUD.- Es la forma de actuar de cada persona, el comportamiento que emplea un individuo


para hacer las cosas.

En este sentido, puede considerarse la actitud como cierta forma de motivación social -de carácter,
por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la
acción hacia determinados objetivos y metas. Eiser[1] define la actitud de la siguiente forma:
predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social.

En la Psicología Social, las actitudes constituyen valiosos elementos para la predicción de


conductas.[2]Para el mismo autor, la actitud se refiere a un sentimiento a favor o en contra de un
objeto social, el cual puede ser una persona, un hecho social, o cualquier producto de la actividad
humana.

Basándose en diversas definiciones de actitudes, Rodríguez[2] definió la actitud como una


organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotada de una carga afectiva a favor
o en contra de un objeto definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y
afectos relativos a dicho objeto. Las actitudes son consideradas variables intercurrentes, al no ser
observables directamente pero sujetas a inferencias observables.

Además de las definiciones mencionadas, podemos agregar las siguientes:

F. H. Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la
experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo
respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”.

R. H. Fazio & D. R. Roskos-Ewoldsen: “Las actitudes son asociaciones entre objetos actitudinales
(prácticamente cualquier aspecto del mundo social) y las evaluaciones de esos objetos”.

C. M. Judd: “Las actitudes son evaluaciones duraderas de diversos aspectos del mundo social,
evaluaciones que se almacenan en la memoria”.

Kimball Young: “Se puede definir una actitud como la tendencia o predisposición aprendida, más o
menos generalizada y de tono afectivo, a responder de un modo bastante persistente y
característico, por lo común positiva o negativamente (a favor o en contra), con referencia a una
situación, idea, valor, objeto o clase de objetos materiales, o a una persona o grupo de personas”.

R.Jeffress: "La actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida".

* Componentes de la actitud

Rodríguez[2] distingue tres componentes de las actitudes:

• Componente cognoscitivo: para que exista una actitud, es necesario que exista también una
representación cognoscitiva del objeto. Está formada por las percepciones y creencias hacia un
objeto, así como por la información que tenemos sobre un objeto. En este caso se habla de
modelos actitudinales de expectativa por valor, sobre todo en referencia a los estudios de Fishbein
y Ajzen. Los objetos no conocidos o sobre los que no se posee información no pueden generar
actitudes. La representación cognoscitiva puede ser vaga o errónea, en el primer caso el afecto
relacionado con el objeto tenderá a ser poco intenso; cuando sea errónea no afectará para nada a
la intensidad del afecto.

• Componente afectivo: es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social. Es el


componente más característico de las actitudes. Aquí radica la diferencia principal con las
creencias y las opiniones - que se caracterizan por su componente cognoscitivo -.
• Componente conductual: es la tendencia a reaccionar hacia los objetos de una determinada
manera. Es el componente activo de la actitud. Sobre este componente y la relación entre actitud-
conducta, y las variables que están interviniendo, girará nuestra investigación.

Para explicar la relación entre actitud y conducta, Fishbein y Ajzen, (1980, citado en Rodríguez[2] )
han desarrollado una teoría general del comportamiento, que integra un grupo de variables que se
encuentran relacionadas con la toma de decisiones a nivel conductual, ha sido llamada Teoría de
la acción razonada.

La psicología social distingue un estudio de la estructura intra- aptitudinal de la actitud, para


identificar la estructura interna, de un estudio de la estructura inter-aptitudinal, para buscar
diferencias y similitudes entre mapas donde confluyen más actitudes.

* Las funciones de las actitudes

En los procesos cognitivos, emotivos, conductuales y sociales, son múltiples. La principal función
resulta ser la cognoscitiva. Las actitudes están en la base de los procesos cognitivos-emotivos
prepuestos al conocimiento y a la orientación en el ambiente. Las actitudes pueden tener funciones
instrumentales, expresivas, de adaptación social (como en los estudios de Sherif sobre la actitud
en relación al ingroup, el propio grupo de referencia y el outgroup, el grupo externo), ego defensivo
(un ejemplo clásico es el estudio sobre la personalidad autoritaria de Adorno en los años 50).

Este concepto resulta central en toda la psicología social porque tiene una aplicación en muchos
campos distintos:

* Frente a objetos o conductas especificas con finalidad predictiva de la conducta, en los estudios
de mercado.

* Grupos o minorías étnicas, mediante el estudio de los prejuicios y de los estereotipos.

* Fines y objetivos abstractos, donde este tipo de actitud está definido como valor personal.

* La actitud en relación a sí mismo, definida como autoestima.

Actitud y sociología

El concepto de actitud, como una tendencia a responder de igual manera en iguales circunstancias,
no sólo es de interés en Psicología Social sino también en Sociología.

Desde el punto de vista afectivo, es posible encontrar algunas actitudes básicas en el hombre, que
servirán para describir su comportamiento social.

Baruch de Spinoza, en su “Ética” describe al amor como la tendencia a compartir penas y alegrías
de nuestros semejantes, mientras que al odio lo describe como la tendencia a alegrarnos del
sufrimiento ajeno y a entristecernos por su alegría.

Si a éstas actitudes les agregamos el egoísmo, como tendencia a interesarnos sólo por cada uno
de nosotros mismos y a la negligencia como tendencia a desinteresarnos por todos, tenemos
prácticamente cubierta la totalidad de las actitudes afectivas posibles.

Podemos decir que todo ser humano posee, en distintas proporciones, algo de amor, algo de odio,
de egoísmo y de negligencia, preponderando una de ellas en cada caso.
Es posible hablar de una “actitud característica” en cada persona, por lo que habrá tantas actitudes
distintas como personas existan en el mundo. Dicha actitud, precisamente, caracteriza a cada ser
humano y no es algo fijo o permanente, sino que puede cambiar debido a la educación o bien a la
influencia recibida desde el medio social.

Tanto en Psicología Social como en Sociología se buscan variables observables y cuantificables


que sirvan de soporte a descripciones que puedan encuadrarse en el marco de la ciencia
experimental, de ahí que es posible definir a la actitud característica como el cociente entre
respuesta y estímulo: A = R/E

Así, la actitud del amor implica compartir penas y alegrías (que habría de ser la respuesta),
mientras que el estímulo serían las penas y alegrías originales que luego habríamos de compartir.

Si asociamos el bien al amor, mientras que al odio, al egoísmo y la negligencia les asociamos el
mal, disponemos de una ética elemental que podrá incluirse en una descripción compatible con el
método de la ciencia.

Bibliografía

“Ética demostrada según el orden geométrico” de Baruch de Spinoza – Fondo de Cultura


Económica – ISBN 968-16-0497-0

“Psicología Social” de R. Baron y D. Byrne – Editorial Prentice Hall – ISBN 0-205-18944-X

“Psicología Social” Tomo I – Plaza & Janes Editores SA – ISBN 84-01-61264-0

“Psicología de las Actitudes” de K. Young, J.C. Flügel y otros – Editorial Paidós SA