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LOS PROYECTOS Y SUS IMPLICACIONES

EN LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

Por: Jaime Romero (Junio de 2011)

Périssé (2001) define a un proyecto como un “conjunto


de actividades interrelacionadas, con un inicio y una finalización definida, que
utiliza recursos limitados para lograr un objetivo deseado” (p. 16), a lo cual Cleland
y King (2009) añaden que en el proyecto se utilizan “una combinación de recursos
humanos y no humanos reunidos en una organización temporal para conseguir un
propósito determinado” (p. 23); de esta manera, se tienen que un proyecto es una
colección lógicamente organizada de acciones interrelacionadas que utilizan recursos
materiales y humanos en un proceso temporalmente definido, para alcanzar un
objetivo determinado.
Paralelamente a la definición anterior puramente académica de lo que un
proyecto es, se encuentra lo expresado por Deutsch (2008) quien afirma que “la vida
es un proyecto de construcción: cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o
edificamos un techo” (p. 1). Esta filosofía proyectista de la vida nos enfrenta a una
realidad donde diariamente realizamos un conjunto de actividades, utilizando tanto
recursos materiales como personas, teniendo estas actividades fecha de inicio y de
finalización; todo ello para alcanzar algo deseado y/o necesitado. Así, toda la vida
del ser humano es un eterno proyecto, compuesto por miles, o millones de micro-
proyectos que conforman el día a día. Esto se refleja en todas las actividades que el
ser humano realiza, no sólo en lo personal, sino en lo gubernamental, lo económico,
lo sentimental y emotivo, lo científico y tecnológico, lo literario, y en cualquier
actividad abordada. Esta diversidad para la aplicabilidad de proyectos permite
catalogarlos de diversas formas; entre ellas se encuentra la utilidad generada por el
proyecto, lo cual los divide en dos tipos: proyectos de utilidad privada y proyectos de
utilidad pública.
Los proyectos de utilidad privada son aquellos que buscan maximizar el capital
de los inversionistas a través de un desembolso capitalizable, donde se asignan
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recursos económicos y/o financieros, destinados a la creación de un bien o a la
prestación de un servicio de manera que éste retorne beneficios económicos positivos;
mientras que en contraposición los proyectos de utilidad pública o proyectos sociales
buscan maximizar el bienestar social, a través de la inversión de capital y recursos
principalmente del estado, retornando en primer lugar mejoras en el nivel de vida de
la ciudadanía, no esperando un reembolso de capital (Roggers, 2000). A pesar de esta
contraposición de los proyectos de utilidad pública y privada, ambos poseen una
estructura definida, conocida como ciclo de vida de un proyecto.
Existen diferentes visiones en lo que se refiere al ciclo de vida de un proyecto,
cada autor concibe la realidad de un proyecto desde sus propias experiencias y
filosofía, generando diversas estructuras o etapas. Una visión bastante general y
sencilla en cuanto al ciclo de vida de un proyecto es la propuesta por Facultad de
Ciencias y Matemáticas de la Universidad de Chile, la cual propone la estructura de
un proyecto en siete diferentes etapas interrelacionadas, a saber (a) la idea, (b) el
estudio preliminar o perfil, (c) el estudio de pre-factibilidad, (d) el estudio de
factibilidad, (e) la aprobación final, (f) la ejecución del proyecto y (g) la evaluación
expost. Estas etapas comunes a todo proyecto pueden presentar coincidencia o
discrepancia en cuento a la utilidad del proyecto; de hecho, los proyectos de utilidad
pública y los proyectos de utilidad privada convergen en algunas etapas de sus ciclos
de vida al mismo tiempo que divergen en otras.
La primera etapa del ciclo de vida de un proyecto propuesta en la Universidad
de Chile es la idea; en esta etapa ambos tipos de proyectos divergen. Por un lado se
tienen que la idea o germen generador de un proyecto de utilidad privada o proyecto
de inversión es la oportunidad de aprovechar un nicho o espacio en el mercado de
consumo para colocar un nuevo producto o servicio, o lanzar una mejora en lo ya
existente. En este caso puede existir o no la necesidad del bien o servicio, lo cual no
es relevante, ya que de no existir se crea, o se hace creer al cliente que dicha
necesidad existe. El indicador principal para evaluar la idea en un proyecto de este
tipo es el nivel de oferta y demanda que posee el producto. En contraposición, los
proyectos de utilidad pública tienen su génesis en una necesidad social; en este caso
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más que la oferta y demanda del bien, prevalece la demanda y necesidad del mismo.
Mientras que la idea de un proyecto de utilidad privada la fija el mercado y la
oportunidad de ganar capital, la de un proyecto de utilidad pública la fija la sociedad
y la necesidades de bienes y servicios que ésta manifieste, por lo general en el
ambiente de utilidad pública existe poca oferta y mucha demanda, caso contrario a lo
presentado en los proyectos de utilidad privada; esta relación dinámica de oferta y
demanda permite la existencia de ambos tipos de proyectos aún tratándose de un
mismo producto o servicio. Es así como por ejemplo pueden existir centros de salud,
institutos educativos y fábricas de un mismo producto carácter público y privado
coexistiendo de forma armónica.
Una vez generada la idea del proyecto se pasa al estudio preliminar o perfil, en
esta fase se investiga acerca del proyecto en sí, y se decide si aprobar o desechar el
proyecto; en esta fase convergen los tipos de proyectos aquí abordados. Tanto los
proyectos de utilidad pública como los de utilidad privada investiga acerca de la
oportunidad o necesidad -según sea el caso- del proyecto per sé dentro del mercado.
Mientras que los proyectos privados buscan determinar si el producto o servicio
tendrá calado en el mercado y será requerido por el cliente, es decir la oportunidad es
real; los proyectos sociales buscan determinar si la necesidad es real, o si por el
contrario ésta es producto de otras necesidades que pudiesen ser resueltas con menor
inversión. En el caso de los proyectos de inversión privada sí el producto es
determinado como comprable o posible generador de ganancias éste es aprobado y se
pasa a la siguiente etapa, caso contrario se desecha el proyecto por completo. Los
proyectos sociales por su parte determinan que la necesidad sea real y que sólo pueda
resolverse mediante la ejecución del proyecto, así se continúa a la siguiente fase, caso
contrario el proyecto es desechado y el proceso se detiene definitivamente.
En la fase de perfil ambos tipos de proyectos coinciden en la evaluación de
continuar o no dependiendo del índice de la relación inversión-producto, capital –
capital en el caso de los privados, y capital – bienestar en el caso de los de tipo
público. Aquí, se determinan los precios del proyecto, siendo estos el comercial y el
social. El precio comercial es aquel que resulta de la inversión de bienes y capitales,
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en relación al retorno de los mismo; mientras que el social es un precio que depende
de las mejoras de vida hechas a la población; este último precio lo plantea por lo
general el estado o grandes empresas, donde también se toma el precio social de la
mano de obra en lugares de altos índices de desempleo, lo cual se valora aún más
donde estos índices son mayores (Roggers, 2000).
La tercera fase del ciclo de vida de un proyecto es la pre-factibilidad; en esta
fase se realizan todos los estudios de las variables que puedan afectar al proyecto:
ambientales, sociales, políticas, económicas, de disponibilidad de materia prima, de
mano de obra, de continuidad del proyecto, entre otras. Se evalúan de nuevo los
resultados obtenidos en las fases anteriores y se determina de una vez por todas sí se
continua de manera definitiva con el proyecto o no. Esta fase es determinante en los
proyectos de utilidad privada, ya que establece si la inversión es rentable o no, y en
caso de determinar su no rentabilidad ahorra capital, esfuerzo y tiempo a los
inversionistas. En cuanto a los proyectos de utilidad pública en muchos países a esta
fase no se le otorga la importancia que debería. Aunque la determinación de no
utilidad en esta fase ahorraría a los inversionista (donde figura el estado como
principal) mucho capital, esfuerzo y tiempo al igual que a los privados, aquí el
detener el proyecto puede generar a muy corto plazo otras necesidades -
principalmente de empleo- que el proyecto podría subsanar. Asimismo los intereses
privados en los proyectos sociales suelen sobreponerse a los indicadores de las
investigaciones, llevando a la aprobación de proyectos no óptimos, repercutiendo en
la ejecución de éstos en lugares no adecuados, generando daños sociales, económicos
y ambientales, y en la peor de las consecuencias agrandando la necesidad que se
buscaba subsanar.
Una vez aprobada la pre-factibilidad se pasa a la fase de estudio de la
factibilidad, en ésta se ahonda en determinar la posibilidad de concretar el proyecto,
principalmente en cuatro aspectos: el legal, el comercial, el técnico y el organizativo.
El aspecto legal determina si se está permitido hacer lo que se pretende con el
proyecto, en este aspecto son más estrictas las normas para los proyectos de utilidad
privada que para los de tipo público, sobre todo en las economías de tipo socialista-
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comunistas. Los proyectistas privados tiende a llevar procesos cuesta arriba para
mantener legales sus obras, mientras que los proyectista públicos ya poseen este
trabajo hecho por parte del estado. El aspecto comercial lo determina si el producto o
servicio produce ganancias económicas (se vende) o no; mientras esto es
determinante en los proyectos de tipo privado, no tiene mucha importancia para los
de tipo público, ya que el producto que se espera es bienestar y sólo puede ser
definido una vez ejecutado el proyecto; cuando en esta etapa únicamente se establece
el posible bienestar a través de proyecciones. El aspecto técnico determina sí se puede
hacer o no, aquí existe una convergencia de criterios públicos y privados, ya que
ambos tipos de proyectos continuaran sí y sólo si el proyecto es técnicamente factible
al poseer los equipos, técnicas y suministros, así como el personal para trabajar con
ellos. La capacitad organizativa se determina si la organización puede llevar a cabo
el proyecto; esta es otro punto coincidentes de ambos tipos de proyectos, ya que si la
organización de que se dispone para concretar el proyecto no se puede hacer cargo
del mismo, se procede a la contratación y hasta subcontratación de terceros para
trabajar dentro del proyectos y en sub-proyectos del mismo, llegando estos terceros a
completar un proyecto que se le atribuye a la organización que los contrata.
El siguiente paso en el ciclo de vida de un proyecto es la aprobación final; aquí
el proyecto ya ha sido aprobado para su ejecución y se procede a buscar los medios
de financiamiento. En el caso de los proyectos de inversión privada este capital se
compone principalmente de aportaciones de los socios e inversionistas de la misma
organización, así como inversionistas foráneos, incluso de otros países. En los casos
de los proyectos de utilidad pública el principal inversionista suele ser el estado,
aunque los capitales privados también se ponen de manifiesto a través de empresas
mixtas, convenios y alianzas, y aunque estas últimas no suelen generar capital
directamente para los inversionistas privados, si generan facilidades para otros
proyectos emprendidos por los mismos. Una vez determinado cómo se obtienen el
capital y mantenimiento para el proyecto comienza la parte más definitiva del
proyecto, es decir su ejecución.

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La ejecución sin importar si es un proyecto de es de inversión pública o
privada es la etapa más definitoria del mismo, ya que una vez comenzada ésta el
proyecto debe continuar o morir. En esta etapa se ponen a prueba todos los estudios y
proyecciones realizadas en las etapas anteriores, ya que la previsión o planeación
efectuada en el proyecto es el alma del mismo; como lo expresara la personalidad de
la televisión estadounidense Larry Elder “una meta sin un plan es solamente un
deseo”, o lo dicho por Arthur Bloch - creador de las leyes de Murphy- “un proyecto
planeado descuidadamente toma tres veces más tiempo en ejecutarlo de lo esperado,
un proyecto cuidadosamente planeado toma solo dos”, en esta etapa lo ideado en las
etapas anteriores otorgará el fracaso o el éxito al proyecto. De nada serviría un
estudio de suelos excelentemente realizado si no se dispone de la maquinaria para
tratarlo, o de una maquinaria optima para el trabajo si no se dispone de mano de obra
calificada para operarla. Aunque ambos tipos de proyectos deben prestarle
primerísima importancia a la planeación para poder lograr la ejecución del mismo, en
la práctica no es así. Los proyectos de tipo privado prestan toda la atención y cuidado
necesario a la planeación y previsión de situaciones, llegando al caso de que los
proyectos toman más tiempo en la etapa de plan que en la de concreción. Por el
contrario, los proyectos de utilidad pública llevados a cabo por organizaciones
gubernamentales buscan más la concreción que el plan, la satisfacción del público
que espera la finalización del proyecto es más determinante paradójicamente que el
bienestar real que el proyecto le preste a los mismos. Por este motivo, la
improvisación, la cual es un factor indeseable en todo proyecto, es erradicada y
evitada a toda costa en los proyectos de utilidad privada; mientras que el los de tipo
publico es una característica que aunque indeseable suele aceptarse como natural.
Una vez ejecutado el proyecto se llega a la fase final, esta es presentada como la
evaluación ex post, expresión derivada del griego ex post facto que significa después
de los hechos. Se busca en los proyectos que los éstos sean terminados en una unidad
de tiempo determinado, ya que de extenderse resultaría en una mayor inversión y en
una menor ganancia; de esta forma, este tipo de proyecto sigue un plan estricto en uso
de tiempo y recursos desde su concepción hasta su finalización. Los proyectos de
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tipo público en la teoría son afines con los de tipo privado en el aspecto de ser
planeados y buscar cumplir un cronograma de actividades y uso de recursos, aunque
en la práctica dichos planes escasas veces se cumplen, al punto de generar el refrán
utilizado por el pueblo estadounidense de “la cantidad de tiempo requerido para
completar un proyecto del gobierno es precisamente igual a la longitud de tiempo ya
gastado en ella", aludiendo esta expresión a la características de que los proyectos
sociales por lo general no cumplen su planificación y se extienden en el tiempo, para
estar listo arbitrariamente cuando el ente responsable así lo decida.
La evaluación ex post es una etapa para aprender sobre lo experimentado en las
etapas anteriores, se evalúan si las previsiones y directrices planificadas fueron
suficientes para afrontar las vicisitudes presentadas en el proyectos y deben
continuarse en los futuros, o si por el contrario no fueron suficientes y deben ser
cambiadas de inmediato. Este es un proceso de experimentación del cual los
proyectos de inversión privada parecen aprender, mejorando en el tiempo, y de los
cuales los proyectos de tipo público parecen no aprender nada cometiendo los
mismos errores una y otra vez; aunque las excepciones existen en proyectos de
carácter sociales que mejoran con el tiempo, como lo es el caso de las orquestas
juveniles venezolanas, las cooperativas de mujeres en la india, los procesos de ayuda
humanitaria en el continente africanos, entre otros.

En resumen, la vida humana está llena de proyectos, los cuales varían en


comparación de uno a otros, lo cual permiten catalogarlos de diversas maneras, entre
ellas según la utilidad, lo cual establece dos tipos de proyectos, los de carácter
público y los de carácter privado. Tanto los proyectos de carácter público como su
contraparte privados siguen una estructura de vida o ciclo de vida de un proyecto en
los cuales tiende a convergen o divergen en las diferentes etapas. Este proceso de
convergencia y divergencia dinámica es lo que permite caracterizar a ambos tipos de
proyectos, generando inclusive dichos populares.

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MATERIAL REFERIDO

Cleland, D y King, W (2009). Sistemas, Organizaciones, Análisis, Gerencia: un


compendio de lecturas. Editorial McGraw Hill para Latinoamérica. Miami –
Florida. Estados Unidos de América.

Deutsch, C. (2008). La vida es un proyecto. [Documento en línea]. Disponible:


http://www.galeon.com/mundomatero/proyecto.html [Consulta: 2011, Mayo
20].

Facultad de Ciencias y Matemáticas de la Universidad de Chile. (2011). Evaluación


de proyectos. [Documento en línea]. Disponible:
http://www.google.com/url?sa=t&source=web&cd=10&ved=0CFwQFjAJ&url
=https%3A%2F%2Fwww.u-
cursos.cl%2Fieb%2F2010%2F1%2F0352%2F295901%2Fmaterial_docente%2
Fobjeto%2F32216&ei=OHTqTaCVMsHv0gGzmZmbAQ&usg=AFQjCNENC
RWhIJddhxV2q0cdtf_03TVsGA. [Consulta: 2011, Mayo 20].

Périssé, M. (2001). Proyecto informático: una metodología simplificada. [Libro en


línea]Disponible:
http://cyta.com.ar/biblioteca/bddoc/bdlibros/proyectoinformatico/libro/.
[Consulta: 2011, Mayo 15].

Roggers, E. (2000). Evaluación de proyectos privados. [Documento en línea].


Disponible:
http://www.google.com/url?sa=t&source=web&cd=3&ved=0CCcQFjAC&url=
https%3A%2F%2Fwww.u-
cursos.cl%2Fieb%2F2008%2F2%2F0352%2F246801%2Fmaterial_docente%2
Fobjeto%2F12733&ei=IpzqTdP0MrTr0QGAofjJAQ&usg=AFQjCNH4EnQLN
xnISZZmvDF2BIwretTH2Q. [Consulta: 2011, Mayo 20].

Las citas de Larry Elder y Arthur Bloch, así como el dicho estadounidense fueron
tomadas de:
Muncor, M. (2011). The Quatation Page. [Documento en línea]. Disponible:
http://www.quotationspage.com/. [Búsqueda: Proyecto] [Consulta: 2011, Mayo
20].