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A Propósito de la respuesta entregada por el ministro de educación Joaquín Lavín,

sobre el petitorio de la Confech y el estado actual de las movilizaciones estudiantiles, la


comisión política de casa central declara:

Valoramos el reconocimiento de la necesidad de un diálogo y un trabajo en


conjunto entre el Ministerio de Educación, el CRUCH y la Confech. Pero cuestionamos la
forma y el fondo de este diálogo y cuáles serán las propuestas concretas que se buscan
solucionar.

Sobre el problema del acceso a la Educación Superior, nos parece una medida
parcial la generación de una instancia complementaria a la PSU, ya que el ingreso por
ranking del estudiante y de su institución a la Universidad mantiene la estandarización y no
soluciona el problema fundamental de la discriminación en el acceso, ya que no repara ni
menciona la segmentación socio-económica de la educación escolar.

Sobre el aumento de presupuesto en Educación Superior, no existe una


propuesta programática concreta que permita confiar en las intenciones del Ministerio. Se
propone la repactación de las deudas del Fondo Solidario y de otros sistemas de
endeudamiento, pero no existe una referencia pragmática sobre la permanencia o
eliminación del Fondo Solidario como mecanismo de financiamiento de los estudios
superiores. Esto frente al problema del potenciamiento del Crédito con Aval del Estado en
perjuicio del Fondo Solidario. No es menor insistir en lo grave del distanciamiento del
Estado respecto de la Educación, que pone en manos de bancos privados el endeudamiento
de los estudiantes, justificando la distinción entre un 6% de interés en el Crédito con Aval
del Estado y de un 2% en el Fondo Solidario.

Respecto del Fondo de Revitalización para las Universidades Públicas,


sostenemos que solo evidencia el desligue de la responsabilidad permanente del Estado con
la educación pública, ya que no es más que una simple inyección de dinero, no permanente,
y que se aleja mucho de resolver el problema central de la sustentabilidad financiera de la
Universidad pública.

Manifestamos la necesidad de aunar los discursos en torno a la “acreditación 2.0” y


el Nuevo Trato, a modo de presentar un programa claro y transparente que permita evaluar
de forma justa y objetiva el estado actual de estos problemas y las definiciones posibles.

Sobre el problema del lucro en la educación, concordamos con la necesidad de


transparentar los fondos que son entregados a las Universidades, a la vez que exigimos la
participación directa de los otros estamentos en la fiscalización y distribución de estos
dineros. En consecuencia, el problema del financiamiento pasa, necesariamente, por la
democratización de la Universidad, concepto ausente en la carta del ministro.

Finalmente, en cuanto a la mesa de diálogo propuesta por MINEDUC, rechazamos


categóricamente que el debate se cierne a solo 4 representantes de la Confech, ya que la
convocatoria debiera ampliarse a niveles regionales, dando cuenta de las desigualdades
existentes en nuestros país. Lo central es ampliar la representación de las demandas, ya que
la distribución de fondos no es equitativa, por tanto, tampoco los son los problemas que
afectan a los distintos planteles académicos a través de la larga y angosta franja de nuestro
país.