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UNIDAD II: La Revolución Francesa

  • - Antecedentes

  • - Acontecimientos

  • - Consecuencias del proceso

  • - Declaración de los Derechos del Hombre y el ciudadano

  • - Napoleón Bonaparte.

UNIDAD III: La revolución industrial

  • - Paso del taller a la fábrica

  • - La agricultura

  • - Migración campo- ciudad

  • - Adam Smith y el Capitalismo

  • - Socialismo utópico

  • - Socialismo científico

UNIDAD IV: Imperialismo europeo

  • - Formas de dominio e imperios coloniales

  • - La Paz Armada

  • - La Belle époque europea.

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Época Contemporánea

  • - Se inicia con la Revolución Francesa en 1789 en Europa.

  • - Se caracteriza por las profundas transformaciones

políticas y sociales que permitieron la conformación del mundo actual.

  • - Surgió a su vez gracias a la Revolución Industrial.

Revolución: Cambio profundo que ocurren en un lapso corto de tiempo, y que sucede en el ámbito político, económico, social o cultural.

La doblé revolución –Industrial y Francesa- transformó todos los ámbitos de la sociedad.

Características del mundo Contemporáneo:

  • - Enorme desarrollo económico

  • - Las sociedades rurales, dieron paso a sociedades urbanizadas con dedicación preferentemente a la

Industria.

  • - Se impuso el capitalismo.

  • - La economía alcanzó niveles crecientes de integración e interdependencia.

  • - Medios de comunicación y transporte acortaron las distancias y facilitaron el desplazamiento de

productos, personas e información.

  • - Aumentó el conocimiento sobre la naturaleza y el ser

humano.

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  • - La sociedad aumentó y se masificó, lo que ayudó al desarrollo tecnológico y el desarrollo de la

educación.

  • - Las mujeres tenían acceso a la elección de

autoridades.

  • - Marcado por violentos episodios, como son las

guerras mundiales o la violación sistemática de los derechos de las persones por razones étnicas, políticas o religiosas.

  • - Complicaciones: contaminación ambiental,

desigualdades económicas y tecnológicas.

La Revolución Industrial

  • - Proceso iniciado en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XVIII.

  • - Se caracterizó por el uso de nuevas tecnologías, fuentes de energía y formas de organización del

trabajo, que provocaron un notorio incremento de la producción.

  • - La producción se trasladó a las fábricas, donde se masificó la producción de bienes para ser

comercializados.

¿Por qué Inglaterra?

-Agricultura revolucionada Mejoramiento de las herramientas de cultivo. Se inició un proceso de cercados de tierras, que permitió que cada propietario explotara su tierra

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según su criterio y de acuerdo a las normas comunitarias.

  • - Capacidad de innovación técnica

Gracias al desarrollo científico y tecnológico se generaron innovaciones que se aplicaron a la producción y el transporte: maquinas de hilar (producción textil), máquina de vapor (obtención de energía), ferrocarril (transporte de personas y bienes).

  • - Aumento de población

Con las mejoras agrícolas se incrementó la población de alimentos, lo que provocó el aumento de la población. Las mejoras sanitarias y avances en la medicina permitieron la baja de la mortalidad.

  • - Amplio Mercado interior y exterior

La hegemonía inglesa del comercio mundial le permitía disponer de un mercado externo de sus colonias y en los países con los que comerciaba. Mercado interno abundante.

  • - Disponibilidad de recursos

Las colonias proveían materias primas abundantes y

baratas, como el algodón. Inglaterra disponía de carbón para mover sus

máquinas de vapor. Gracias al aumento de población, les permitió contar con mano de obra.

  • - Una burguesía emprendedora y capital disponible

Inglaterra: Burguesía dinámica y consolidada, con abundante capital acumulado y con un sistema financiero en expansión.

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Etapas de la Revolución Industrial

Mediados del siglo XVIII: despegue. Con la introducción de innovaciones en la industria textil. Finales del siglo XVIII: primera Revolución Industrial. Vapor y carbón como energía. 1870: segunda Revolución Industrial. Petróleo y la electricidad como fuentes de energía. Siglo XX: tercera Revolución Industrial. Proceso que continúa hasta la actualidad. Desarrollo y utilización de la energía nuclear, la informática, robótica, biotecnología, las telecomunicaciones y las ciencias del espacio.

 

Primera Revolución

Segunda

 

Industrial

Revolución

Industrial

Fuentes de

Carbón, vapor de

 

Electricidad,

 

energía

agua

petróleo

Sectores

Algodón, metalurgia

Acero, industria

 

punteros

y transportes

química

Áreas de

Inglaterra

 

-

Principales

expansión

Europa

potencias

 
 
F industriales:

F

industriales:

uera de Europa (EEUU y Japón)

Alemania, EEUU, Inglaterra.

 

-

Mundialización

- Mundialización

del mercado Imperios coloniales

La primera Revolución Industrial

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  • - Avances espectaculares en la industria textil, la industria del hierro y los transportes.

  • - Industria del algodón. Principalmente para el mercado externo.

  • - Industrial del hierro. Nuevo proceso de fundición que utilizaba carbón mineral.

  • - Transporte. Máquina de vapor que permitió

revolucionar el transporte de cargas y pasajeros: se inaugura la primera línea comercial de barcos a vapor, aunque impactó más el ferrocarril.

El ferrocarril fue uno de los hitos de la primera Revolución Industrial.

La segunda Revolución Industrial

  • - Se estancó la industrial textil.

  • - Se desarrollaron nuevas industrias: la química

(productos farmacéuticos, abonos, explosivos, nailon), la eléctrica (alumbrado, telecomunicaciones (telégrafo, teléfono, radio), industria (motor eléctrico reemplazó la máquina a vapor)), la siderúrgica

(reemplazó el hierro por el acero en la construcción de medios de transporte, maquinaria e incluso bienes de consumo) y la automotriz (desarrollo en la invención del motor y la utilización del petróleo).

  • - Nueva forma de organización del trabajo y el capital:

taylorismo y fordismo.

  • - Creación de trusts: empresas que buscaban

dominar el mercado en forma de monopolio, evitando

la existencia de la competencia.

  • - Y de holdings: empresas que poseen o controlan a

otras compañías, al ser propietarias del total o parte de sus acciones.

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Consecuencias de la Revolución Industrial

Cambios en el sistema económico mundial

  • - Se inicia el capitalismo Industrial, que puso énfasis en la producción de bienes manufacturados en

industrias de propiedades de una burguesía industrial.

  • - Las empresas crecieron en tamaño, lo que hacia

necesario disponer de más capital. Se produjeron sociedades anónimas.

  • - Nacieron las bolsas de comercio modernas: se

vendían y compraban acciones de las empresas. Y los

bancos modernos: destinados al ahorro y al préstamo de dinero con interés.

  • - Creación de bancos, entidades financieras y compañías de comercio.

  • - Mayor importancia a las actividades secundarias y terciarias.

  • - Dio paso a la ideología capitalista.

Cambios sociales

  • - Desarrollo de una sociedad de clases. Nuevas clases sociales: la burguesía industrial (dueños de las

fábricas) y el proletariado (los obreros). La “cuestión obrera” o “cuestión social”

Precarias condiciones en que vivían y trabajaban los obreros industriales.

  • - 12 a 16 horas diarias, en lugares que carecían de condiciones higiénicas y de seguridad.

  • - salarios muy bajos que apenas alcanzaban para sobrevivir

  • - no tenían protección en cado de accidentes o enfermedades laborales.

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  • - los obreros industriales no disponían de viviendas con las condiciones necesarias para descansar del

arduo trabajo.

  • - alimentación insuficiente.

Las migraciones

  • - La revolución de los medios de transporte permitió que el mundo comenzara a integrarse

económicamente y que se multiplicaran los movimientos migratorios del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de vida.

Entre otras consecuencias se encuentran:

Crecimiento de las ciudades Impacto en el entorno La lucha por la independencia La organización de los Estados Unidos

Adam Smith y el capitalismo

Capitalismo

Sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados. Aunque tiene sus orígenes en la antigüedad, el desarrollo del capitalismo es un

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fenómeno europeo; fue evolucionando en distintas etapas, hasta considerarse establecido en la segunda mitad del siglo XIX. Desde Europa, y en concreto desde Inglaterra, el sistema capitalista se fue extendiendo a todo el mundo, siendo el sistema socioeconómico casi exclusivo en el ámbito mundial hasta el estallido de la I Guerra Mundial, tras la cual se estableció un nuevo sistema socioeconómico, el comunismo, que se convirtió en el opuesto al capitalista.

El término kapitalism fue acuñado a mediados del siglo XIX por el economista alemán Karl Marx. Otras expresiones sinónimas de capitalismo son sistema de libre empresa y economía de mercado, que se utilizan para referirse a aquellos sistemas socioeconómicos no comunistas. Algunas veces se utiliza el término economía mixta para describir el sistema capitalista con intervención del sector público que predomina en casi todas las economías de los países industrializados.

Se puede decir que, de existir un fundador del sistema capitalista, éste es el filósofo escocés Adam Smith, que fue el primero en describir los principios económicos básicos que definen al capitalismo. En su obra clásica Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776), Smith intentó demostrar que era posible buscar la ganancia personal de forma que no sólo se pudiera alcanzar el objetivo individual sino también la mejora de la sociedad. Los intereses sociales radican en lograr el máximo nivel de producción de los bienes que la gente desea poseer. Con una frase que se ha hecho famosa, Smith decía que la combinación del interés

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personal, la propiedad y la competencia entre vendedores en el mercado llevaría a los productores, "gracias a una mano invisible", a alcanzar un objetivo que no habían buscado de manera consciente: el bienestar de la sociedad.

Características del capitalismo

A lo largo de su historia, pero sobre todo durante su auge en la segunda mitad del siglo XIX, el capitalismo tuvo una serie de características básicas. En primer lugar, los medios de producción —tierra y capital— son de propiedad privada. En este contexto el capital se refiere a los edificios, la maquinaria y otras herramientas utilizadas para producir bienes y servicios destinados al consumo. En segundo lugar, la actividad económica aparece organizada y coordinada por la interacción entre compradores y vendedores (o productores) que se produce en los mercados. En tercer lugar, tanto los propietarios de la tierra y el capital como los trabajadores, son libres y buscan maximizar su bienestar, por lo que intentan sacar el mayor partido posible de sus recursos y del trabajo que utilizan para producir; los consumidores pueden gastar como y cuando quieran sus ingresos para obtener la mayor satisfacción posible. Este principio, que se denomina soberanía del consumidor, refleja que, en un sistema capitalista, los productores se verán obligados, debido a la competencia, a utilizar sus recursos de forma que puedan satisfacer la demanda de los consumidores; el interés personal y la búsqueda de beneficios les lleva a seguir esta estrategia. En cuarto lugar, bajo el sistema capitalista el control del sector privado por parte del sector público debe ser mínimo; se considera que si existe

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competencia, la actividad económica se controlará a sí misma; la actividad del gobierno sólo es necesaria para gestionar la defensa nacional, hacer respetar la propiedad privada y garantizar el cumplimiento de los contratos. Esta visión decimonónica del papel del Estado en el sistema capitalista ha cambiado mucho durante el siglo XX.

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Socialismo Utópico

El socialismo utópico constituye la primera manifestación doctrinaria del movimiento socialista y tuvo origen en Francia.

Las duras condiciones de la revolución industrial y la gran injusticia social que generó estimularon la formación de un pensamiento igualitario: el socialismo utópico, llamado así por su romanticismo e idealismo.

Sus representantes se preocupaban más por abolir las injustas diferencias sociales, que por sentar las bases de nuevos principios económicos. El socialismo utópico tuvo así un marcado carácter moralista y ético.

El término "socialismo utópico" fue introducido por Karl Marx para distinguir tal corriente utópica del socialismo científico, basado en un análisis científico de la realidad social.

Características

Las características fundamentales del Socialismo utópico son:

Sociedad idealizada: creación de una sociedad ideal y perfecta, en la que el ser humano se relacionase en paz, armonía e igualdad. Bases voluntarias: sus ideales habrían de llevarse a la práctica mediante la simple voluntad de los hombres, pacíficamente.

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Crítica al capitalismo: condenaron los efectos del capitalismo, pero no investigaron sus causas profundas. Acciones sociales: con el fin de paliar las injusticias y desigualdades acometieron diferentes planes, en los que primaron la solidaridad, el cooperativismo, la filantropía y el amor fraternal.

Socialismo utópico

El término socialismo utópico fue acuñado en 1839 por Louis Blanqui, aunque alcanzó notoriedad tras el empleo que de él hicieron Marx y Engels en su "Manifiesto Comunista". Éstos consideraban que los pensadores utópicos, aunque bienintencionados, pecaban de idealismo e ingenuidad. Para impedir ser confundidos con ellos, etiquetaron su propia teoría con el calificativo de "científico".

Tomás Moro La expresión "utopía" significa plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable ya desde el mismo momento de su formulación. Proviene de "Utopía", obra escrita por Tomás Moro, intelectual, político y humanista inglés (S. XV-XVI). En ella teorizaba acerca de una isla de ese nombre que era ideal y perfecta. Cronológicamente las ideas del socialismo utópico alcanzaron su madurez en el período comprendido

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entre 1815 y 1848 (fecha de publicación del Manifiesto Comunista).

Los socialistas utópicos formaron un grupo de pensadores heterogéno. Sin embargo tuvieron en común una serie rasgos, en gran medida influidos por las ideas de Rousseau.

La importancia de la naturaleza estaba muy presente en sus ideales, aunque ello no fue obstáculo para que fuesen favorables a la industrialización y el maquinismo. Dedicaron sus esfuerzos a la creación de una sociedad ideal y perfecta, en la que el ser humano se relacionase en paz, armonía e igualdad. Sus metas habrían de alcanzarse mediante la simple voluntad de los hombres, es decir, pacíficamente, de ahí que sus seguidores se opusieran a las revoluciones y a acciones como la huelga. Pusieron al descubierto y denunciaron los perniciosos efectos del capitalismo, pero no investigaron sobre sus causas profundas. Con el fin de paliar las injusticias y desigualdades emprendieron diversos planes, en los que primaron la solidaridad, la filantropía y el amor fraternal.

Socialismo científico o marxismo

Partiendo del estudio histórico sobre la transición de unas sociedades a otras, Carlos Marx y su colaborador

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y amigo Federico Engels realizaron un análisis de la sociedad capitalista, indagando en sus contradicciones y planteando los medios para su destrucción. El marxismo se alejaba de los postulados teóricos, reformistas, idealistas y supuestamente irrealizables del socialismo utópico. La Revolución de 1848 constituyó un momento clave en el desarrollo de esta nueva corriente socialista pues, una vez frustrada, el marxismo reemplazó al socialismo utópico como corriente ideológica obrerista dominante, erigiéndose en motor y referente de buena parte de los movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XIX y XX. Fue precisamente en 1848 cuando se publicó el "Manifiesto comunista”, la obra más conocida del marxismo.

Las ideas marxistas no conforman un bloque unitario, pues los escritos de Marx han ido completándose con el tiempo y han sido objeto de notables revisiones.

El socialismo científico o marxismo presenta influencias de corrientes anteriores, destacando las que proceden de la filosofía alemana hegeliana (materialismo dialéctico), la del ideario de revolucionarios como Babeuf y la de activistas obreros como Blanqui.

En sus escritos "Tesis sobre Feuerbach" (1845), "Miseria de la Filosofía" (1847), el ya aludido "Manifiesto Comunista" y sobre todo "El Capital", Marx y Engels desarrollaron una teoría en la que destacan los siguientes aspectos:

El materialismo histórico

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La ley de acumulación del capital La plusvalía La lucha de clases La dictadura del proletariado La sociedad sin clases

Socialismo Científico

El socialismo científico es el nombre con el que se buscó distinguir al marxismo de Karl Marx y Friedrich Engels del resto de las corrientes socialistas existentes a mediados del siglo XIX, y que por no incluir sus premisas teóricas son calificadas de forma opuesta como socialismo utópico.

Las construcciones teóricas de Robert Owen, Saint- Simon, Louis Blanc, Pierre-Joseph Proudhon o Charles Fourier, por ejemplo, se consideran dentro del socialismo utópico ya que las mismas, aun no compartiendo ideología, sí resultaban de la respuesta a un mismo contexto económico y social: la Revolución Industrial, el triunfo de la burguesía, la condición del proletariado y el surgimiento del movimiento obrero, fenómenos que aparecen originalmente en la Inglaterra de finales del siglo XVIII y se difunden por Europa durante el siglo XIX.

La división entre socialismo marxista y anarquista se produce posteriormente, a finales del siglo XIX, con la escisión de la Primera Internacional en la que ambos movimientos estaban presentes. La Segunda Internacional (1889) pretendió recoger el monopolio del concepto de socialismo científico identificándolo

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con el marxismo, condenando como «utópico» el resto del movimiento obrero, estuviera inspirado por otros tipos de socialismo o por el anarquismo.

Las premisas teóricas del socialismo científico conciben éste como el análisis científico de la sociedad, que a través del materialismo histórico extrae las leyes de su evolución, con una perspectiva determinista. Aunque el mismo concepto de socialismo no sea original del marxismo (como movimiento político se le encuentran precedentes fundamentalmente en los ciclos revolucionarios franceses desde 1789 hasta la Revolución de 1848), sí es completamente original su aplicación del método dialéctico (filosofía idealista alemana de Hegel) a la ciencia económica clásica (sobre todo inglesa: Adam Smith y David Ricardo). Con la conjunción de estas tres tradiciones europeas se llega fundamentalmente al concepto de plusvalía y la interpretación marxista de la lucha de clases, con la conclusión de que por necesidad histórica se ha de terminar imponiendo una dictadura del proletariado que llevaría en el futuro a una sociedad sin clases o sociedad comunista. Karl Marx no se consideraba de ningún modo el fundador del socialismo ni despreciaba a los pensadores anteriores, como puede comprobarse en la siguiente cita: «En cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni en su lucha entre sí». Karl Marx ofrece un esbozo de su pensamiento y explica el proceso intelectual que siguió para llegar al socialismo científico en el prólogo a la "Crítica de la Economía Política" de 1859.

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La Revolución Agrícola inglesa

A mediados del siglo XVIII Inglaterra contaba con la agricultura más productiva de Europa, debido a que sus estructuras habían sido objeto de una serie de transformaciones favorecidas por una serie de circunstancias:

Cambios en la estructura de la propiedad agraria. Los "open fields" (campos abiertos) son sustituidos por las "Enclosures" (cercamientos).

La puesta en práctica de innovaciones agrarias que posibilitaron el gradual abandono del barbecho a raíz de la aplicación del "Sistema Norfolk", la estabulación del ganado, la introducción de nuevos cultivos (maíz, patata, plantas forrajeras, etc.) y el empleo hacia 1870 de los primeros modelos de maquinaria agrícola (sembradoras, trilladoras). Debido a estas medidas, entre 1700 y 1800 los rendimientos agrícolas se incrementaron en un 90%.

Consecuencias de la Revolución agrícola

Destacan las siguientes:

El crecimiento de sobrantes alimentarios necesarios para satisfacer la fuerte demanda de una población en alza. La disponibilidad de excedentes de mano de obra sobrante del agro, fundamental para satisfacer las crecientes necesidades de una industria urbana en desarrollo.

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El incremento de los beneficios de los propietarios de tierras, parte de los cuales se invirtieron en las primeras fábricas modernas.

Revolución Francesa

Se conoce como Revolución francesa al proceso social y político ocurrido en Francia entre 1789 y 1799, cuyas principales consecuencias fueron:

— El derrocamiento de Luis XVI, perteneciente a la Casa real de los Borbones — La abolición de la monarquía en Francia — La proclamación de la Iª República

El mismo año de 1789, cuando los colonos norteamericanos publicaban su Constitución, estallaba la Revolución en Francia. Esta tuvo una repercusión tal, que se la considera como el inicio de la época Contemporánea.

Causas

Las ácidas críticas de los escritores de la Ilustración al sistema político imperante; el descontento general ante el fracaso de la política exterior que obligó a entregar el Canadá a Inglaterra, y las aspiraciones de la alta burguesía a intervenir en el gobierno de la nación, prepararon un clima propicio a la revolución. Ella estalló al agudizarse la crisis económica que venía sufriendo el país desde el final de 1763.

Causas de la Revolución Francesa

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La revolución fue provocada por la incapacidad de las clases gobernantes —nobleza, clero y burguesía— para hacer frente a los problemas de Estado, la indecisión de la monarquía, los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado, el empobrecimiento de los trabajadores, la agitación intelectual alentada por el Siglo de las Luces, los abusos del sistema monárquico absolutista, por propaganda de las Nuevas Ideas, por el ejemplo de la revolución norteamericana, por la agudización de la crisis económica nacional y la incapacidad del rey Luis XVI.

Las causas más influyentes fueron:

— La incapacidad de las clases gobernantes (nobleza, clero y burguesía) para hacer frente a los problemas de Estado — La indecisión de la monarquía — Los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado — El empobrecimiento de los trabajadores — La agitación intelectual alentada por el Siglo de las Luces — El ejemplo de la guerra de la Independencia estadounidense

Más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera al trono (1774), el Estado francés había sufrido periódicas crisis económicas motivadas por:

— Largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV — Mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV

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— Las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa e India (1754-1763) — El aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense

(1775-1783).

No tardaron en constituirse en toda Francia gobiernos provisionales locales y unidades de la milicia. El mando de la Guardia Nacional se le entregó al marqués de La Fayette, héroe de la guerra de la Independencia estadounidense. Luis XVI, incapaz de contener la corriente revolucionaria, ordenó a las tropas leales retirarse. Volvió a solicitar los servicios de Necker y legalizó oficialmente las medidas adoptadas por la Asamblea y los diversos gobiernos provisionales de las provincias.

En agosto de 1774, el rey nombró controlador general de Finanzas a Anne Robert Jacques Turgot, un hombre de ideas liberales que instituyó una política rigurosa en lo referente a los gastos del Estado. Sin embargo, la mayor parte de su política restrictiva fue abandonada al cabo de dos años y Turgot se vio obligado a dimitir por las presiones de la nobleza y el clero, apoyados por la reina, María Antonieta de Austria. Su sucesor, el financiero y político Jacques Necker, tampoco consiguió realizar grandes cambios antes de abandonar su cargo en 1781, debido asimismo a la oposición de los mismos grupos.

La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Necker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor

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general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.

A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789.

Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados.

Las clases sociales que carecían de propiedades deseaban acceder al voto y liberarse de la miseria económica y social, y no tardaron en adoptar posiciones radicales. Este proceso, que se extendió rápidamente por toda Francia gracias a los clubes de los jacobinos, y de los cordeliers, adquirió gran impulso cuando se supo que María Antonieta estaba en constante comunicación con su hermano Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

La precipitación de los acontecimientos

Para solucionar los problemas económicos, el débil monarca Luis XVI convocó a los Estados Generales del Reino (una asamblea consultiva) que no se reunían desde 1614.

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Esta convocatoria fue exigida por los "privilegiados" (clero y nobleza) quienes se negaban a pagar los tributos indispensables para conjurar la crisis económica. Los burgueses se aprovecharon de estas circunstancias y, ante la amenaza de la nobleza armada que pretendió mantener sus privilegios, movilizaron a toda la nación.

El pueblo salió a las calles de París y el 14 de julio de 1789, se apoderaron de la Bastilla. Esta prisión era el símbolo del absolutismo político y del régimen que se deseaba cambiar. En esta jornada, una muchedumbre de artesanos, obreros, tenderos, estudiantes y funcionarios se impusieron a las tropas reales.

Durante el transcurso de los diez años siguientes a estos acontecimientos, los ideales revolucionarios demostraron su fuerza. Se obtuvo la libertad política, la dictación de una Constitución que dividía los poderes del Estado para garantizar la libertad individual, para asegurar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y para permitir la expresión de la soberanía popular mediante el sufragio.

A fin de defender sus conquistas ante la reacción de la nobleza que se alió con los monarcas extranjeros, los burgueses revolucionarios exaltaron el principio de la nacionalidad identificando a la Nación con el Estado. Al comienzo, nadie pensó que la conquista de la libertad desataría la violencia y la destrucción, pero así sucedió. No solamente el Rey fue guillotinado, también muchos protagonistas del proceso revolucionario se transformaron en sus víctimas.

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En la Revolución francesa podemos distinguir cuatro etapas:

1.- La Asamblea Constituyente (1789-1791):

formada por decisión de los miembros de la burguesía en el seno de la Asamblea de los Estados Generales

convocados por el Rey; abolió los privilegios, sometió al clero al poder civil y secularizó sus bienes, ordenó la redacción de la "Declaración de los derechos del hombre", y estableció el imperio de la Constitución de

1791.

El rey se vio obligado a ceder ante la continua oposición a los decretos reales y la predisposición al amotinamiento del propio Ejército real. El 27 de junio ordenó a la nobleza y al clero que se unieran a la autoproclamada Asamblea Nacional Constituyente. Luis XVI cedió a las presiones de la reina María Antonieta y del conde de Artois (futuro rey de Francia con el nombre de Carlos X) y dio instrucciones para que varios regimientos extranjeros leales se concentraran en París y Versalles. Al mismo tiempo, Necker fue nuevamente destituido.

La Asamblea Nacional Constituyente comenzó su actividad movida por los desórdenes y disturbios que estaban produciéndose en las provincias (el periodo del "Gran Miedo"). El clero y la nobleza hubieron de renunciar a sus privilegios en la sesión celebrada durante la noche del 4 de agosto de 1789; la Asamblea aprobó una legislación por la que quedaba abolido el régimen feudal y señorial y se suprimía el diezmo, aunque se otorgaban compensaciones en ciertos casos. En otras leyes se prohibía la venta de

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cargos públicos y la exención tributaria de los estamentos privilegiados.

La burguesía en París, temerosa de que la muchedumbre de la ciudad aprovechara el derrumbamiento del antiguo sistema de gobierno y recurriera a la acción directa, se apresuró a establecer un gobierno provisional local y organizó una milicia popular, denominada oficialmente Guardia Nacional. El estandarte de los Borbones fue sustituido por la escarapela tricolor (azul, blanca y roja), símbolo de los revolucionarios que pasó a ser la bandera nacional.

Junto con la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, los delegados formularon los ideales de la Revolución, sintetizados más tarde en tres principios, "Liberté, Égalité, Fraternité" ("Libertad, Igualdad, Fraternidad").

El 5 y el 6 de octubre, la población parisina, especialmente sus mujeres, marchó hacia Versalles y sitió el palacio real. Luis XVI y su familia fueron rescatados por La Fayette, quien les escoltó hasta París a petición del pueblo. Tras este suceso, algunos miembros conservadores de la Asamblea Constituyente, que acompañaron al rey a París, presentaron su dimisión.

2.- La Asamblea Legislativa (1791-1792): elegida por sufragio censitario y donde se impuso la tendencia republicana de los moderados girondinos y los extremistas jacobinos sobre los defensores de la monarquía; creó el ejército nacional para defender el proceso revolucionario contra los demás monarcas europeos, ya que los nobles que habían emigrado

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trataban de conseguir la ayuda de Prusia y Austria para restablecer el "Antiguo Régimen".

El 17 de julio de 1791 los sans-culottes (miembros de una tendencia revolucionaria radical que exigía la proclamación de la república) se reunieron en el Campo de Marte y exigieron que se depusiera al monarca. La Guardia Nacional abrió fuego contra los manifestantes y los dispersó siguiendo las órdenes de La Fayette, vinculado políticamente a los feuillants, un grupo formado por monárquicos moderados.

El rey fue privado de sus poderes durante un breve periodo, pero la mayoría moderada de la Asamblea Constituyente, que temía que se incrementaran los disturbios, restituyó a Luis XVI con la esperanza de frenar el ascenso del radicalismo y evitar una intervención de las potencias extranjeras.

El 14 de septiembre, el rey juró respetar la Constitución modificada. Dos semanas después, se disolvió la Asamblea Constituyente para dar paso a las elecciones sancionadas por la Constitución. Durante este tiempo, Leopoldo II y Federico Guillermo II, rey de Prusia, emitieron el 27 de agosto una declaración conjunta referente a Francia en la que se amenazaba veladamente con una intervención armada.

La Asamblea Legislativa, que comenzó sus sesiones el 1 de octubre de 1791, estaba formada por 750 miembros que no tenían experiencia alguna en la vida política, debido a que los propios integrantes de la Asamblea Constituyente habían votado en contra de su elegibilidad como diputados de la nueva cámara. Ésta se hallaba dividida en facciones divergentes.

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El centro de la cámara acogía al grupo mayoritario, conocido como el Llano, que carecía de opiniones políticas definidas pero que se oponía unánimemente al sector radical que se sentaba en el ala izquierda, compuesto principalmente por los girondinos, que defendían la transformación de la monarquía constitucional en una república federal, un proyecto similar al de los montagnards (grupo que por ocupar la parte superior de la cámara, recibió el apelativo de La Montaña) integrados por los jacobinos y los cordeliers, que abogaban por la implantación de una república centralizada.

Antes de que estas disensiones abrieran una profunda brecha en las relaciones entre los girondinos y los montagnards, el sector republicano de la Asamblea consiguió la aprobación de varios proyectos de ley importantes, entre los que se incluían severas medidas contra los miembros del clero que se negaran a jurar lealtad al nuevo régimen. Sin embargo, Luis XVI ejerció su derecho a veto sobre estos decretos, provocando así una crisis parlamentaria que llevó al poder a los girondinos.

A pesar de la oposición de los más destacados montagnards, el gabinete girondino, presidido por Jean Marie Roland de la Platière, adoptó una actitud beligerante hacia Federico Guillermo II y Francisco II, el nuevo emperador del Sacro Imperio Romano, que había sucedido a su padre, Leopoldo II, el 1 de marzo de 1792.

El deseo de entablar una guerra se extendió rápidamente entre los monárquicos, que confiaban en

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la derrota del gobierno revolucionario y en la restauración del Antiguo Régimen, y entre los girondinos, que anhelaban un triunfo definitivo sobre los sectores reaccionarios tanto en el interior como en el exterior. El 20 de abril de 1792 la Asamblea Legislativa declaró la guerra al Sacro Imperio Romano.

3.- La Convención (1792-1795): que reclamó la República, dio muerte al monarca e impuso un régimen de terror tal, que nadie se sentía seguro después del asesinato de Marat y la ejecución de Dantón, dos líderes revolucionarios. La Convención pretendió borrar todo vestigio del pasado, cambiando el calendario e introduciendo el culto a la diosa Razón; mas, la posición extremista de Robespierre unió a todas las fuerzas contra él y se le ajustició, junto a sus colaboradores que habían llevado la violencia al paroxismo mediante la implantación de ese régimen de terror.

Se impusieron importantes restricciones al poder de la Iglesia católica mediante una serie de artículos denominados Constitución civil del Clero:

— Confiscación de los bienes eclesiásticos — Se permitió al Estado emitir un nuevo tipo de papel moneda, los asignados, garantizado por las tierras confiscadas — Que los sacerdotes y obispos fueran elegidos por los votantes — Recibieran una remuneración del Estado — Prestaran un juramento de lealtad al Estado — Que las órdenes monásticas fueran disueltas.

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4.- El Directorio (1795-99): que fue un gobierno moderado y que, ante el peligro de un retorno de la reacción o de un rebrote del terror, acabó por ceder el poder a un joven general que se había distinguido por sus victorias contra los austríacos en Italia: Napoleón Bonaparte

Obra de Bonaparte

Este general dirigió y condujo la política francesa durante quince años. Las campañas militares de sus ejércitos difundieron los principios de la Revolución por todo el continente europeo.

Gracias al prestigio que le dieron sus campañas de Italia y de Egipto, pudo dar un exitoso golpe de Estado que le permitió derrocar al Directorio y crear el Consulado, en el cual asumió el cargo de Primer Cónsul. Tres años más tarde, se declaró cónsul único y vitalicio, y un decreto senatorial de 1804, ratificado por un plebiscito, lo proclamó "Emperador de los franceses".

La política internacional de Bonaparte estuvo dominada por sus ambiciones imperialistas que lo llevaron a intentar el dominio de Europa. Inglaterra organizó coaliciones para impedir el auge de un rival tan poderoso. El emperador impuso a los países sometidos "el bloqueo continental" para perjudicar los intereses económicos de los ingleses: nadie podría importar ni exportar mercaderías de Inglaterra. Para hacer respetar estas medidas, debió invadir Portugal, hecho que lo llevó a intervenir en España. El pueblo español se levantó contra el "usurpador", organizó

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guerrillas e infligió las primeras derrotas al ejército imperial (1808).

Para impedir la alianza anglo-rusa, Bonaparte emprendió personalmente la campaña contra el zar. A pesar de sus triunfos, tuvo que retirarse de Moscú. El invierno diezmó sus fuerzas y no le permitió sofocar los nuevos levantamientos de los pueblos sojuzgados. Sus enemigos lo derrotaron en Leipzig y lo enviaron a la isla Elba. Logró escapar y gobernar a Francia durante cien días. Derrotado en Waterloo, fue desterrado a la isla Santa Elena donde murió en 1821.

Bonaparte fue, a la vez, un héroe romántico, un hombre de acción y de rápidas decisiones y un revolucionario que consolidó los cambios exigidos por la burguesía al comienzo de la Revolución. Organizó el Estado creando un modelo que fue imitado por muchos países durante todo el siglo XIX. Entre otras medidas, ordenó la redacción del Código Civil, modernizó la administración pública, uniformó el sistema de pesos y medidas aplicando el sistema decimal, organizó la enseñanza fiscal (los liceos, dependientes del Estado, reemplazaron a los colegios de la iglesia) y adecuó la Universidad a las necesidades profesionales del país.

Revolución Francesa

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La Revolución Francesa transcurrió a fines del siglo XVII (1789-1799) y constituyó un intento para terminar con las arbitrariedades del antiguo régimen.

Causas de la Revolución Francesa

La revolución fue provocada por la incapacidad de las clases gobernantes —nobleza, clero y burguesía— para hacer frente a los problemas de Estado, la indecisión de la monarquía, los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado, el empobrecimiento de los trabajadores, la agitación intelectual alentada por el Siglo de las Luces, los abusos del sistema monárquico absolutista, por propaganda de las Nuevas Ideas, por el ejemplo de la revolución norteamericana, por la agudización de la crisis económica nacional y la incapacidad del rey Luis XVI.

Los Antecedentes (Situación de Francia antes de la revolución)

1)_ El gobierno de Luis XVI (1774-1792)

Cuando murió Luis XV en el año 1774 le sucedió en el poder su nieto Luis XVI.

El nuevo rey no había sido educado para el gobierno, la muerte de su padre y de su hermano mayor lo llevaron al trono. Era un hombre sencillo y de buenas intenciones pero si talento político y carecía de energía. Estaba casado con la archiduquesa María Antonieta de Austria, una mujer hermosa, pero frívola

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y obstinada la que nunca fue aceptada por el pueblo francés.

El problema principal que preocupaba al gobierno de Francia era el financiero: los gastos excesivos provocaban una deuda molesta para seguir adelante y no se veía la posibilidad de conseguir nuevos ingresos. Para buscar una solución, Luis XVI constituyó un ministerio con elementos partidarios de las Nuevas Ideas y confió la Inspección de Hacienda al economista Roberto Turgot.

Turgot planteó el saneamiento de la economía nacional mediante un cambio total de la política financiera: la deuda debía reducirse por medio de una disminución en los gastos y no por nuevos impuestos o préstamos. Además, debía fomentarse la agricultura, la industria y el comercio, anulándose las trabas aduaneras, los gremios y la corvea real que obligaban a los campesinos a prestar servicios en obras del gobierno durante cierto período del año. El mantenimiento de las obras públicas se haría por medio de la “subvención territorial” que debería ser pagada por todos los habitantes, aún los privilegiados.

El plan de Turgot molestó a la Corte por sus economías y preocupó a los privilegiados que podían ser afectados en sus intereses. El Parlamento de París no registró los edictos del ministro y el rey, presionado por los opositores, aceptó destituirlo (1776) con lo que las reformas quedaron sin efecto y el problema económico sin solución.

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2)_ La agudización de la crisis financiera. (1777-

1788)

Para sustituir a Turgot, Luis XVI designó como ministro de hacienda a Jacobo Nécker, banquero ginebrino de reputación internacional, quien trató de ordenar las finanzas del reino y alivió en forma pasajera la situación económica por medio de varios préstamos.

En el año 1777 Francia reconoció la independencia de los Estados Unidos y comprometió su ayuda militar en la guerra contra Inglaterra. Los gastos que provocó la nueva lucha en América, los gastos que provocó la lucha en América, los derroches de la Corte y la oposición de la clase privilegiada obligaron a Nécker a continuar su política de pequeñas reformas y grandes empréstitos hasta su destitución en 1781.

Los ministros de hacienda que le sucedieron continuaron sin mayores variantes la política de los préstamos a pesar de que era evidente la necesidad de una reforma a fondo del régimen económico. Ante los repetidos fracasos, Luis XVI resolvió llamar nuevamente a Necker al ministerio (1788); éste comprendió lo crítico de la situación, el estado de agitación de la población, la impopularidad de la Corte y aconsejó de inmediato al rey a convocar los Estados Generales como único procedimiento para lograr recursos económicos.

3)_ La reunión de los Estados Generales (1789)

Los Estados Generales eran unas asambleas integradas con representantes de tres clases sociales

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(estados): el clero, la nobleza y la burguesía; se convocaban por orden del rey para hacerles conocer su voluntad en materia impositiva, pero admitían las opiniones de los vasallos y permitían presentar solicitudes en circunstancias importantes. Fueron creados en el siglo XVI pero no se convocaban desde el año 1614.

Luis XVI aceptó convocar a los Estados Generales; fijó el numero de diputados en 300 para el clero, 300 para la nobleza y 600 para el estado llano y autorizó a los electores a expresar en “cuadernos” las solicitudes que quisieran presentar. Los representantes del clero y de la nobleza fueron elegidos por los componentes de esas clases; los del estado llano solamente por aquellos que pagaban impuestos directos (la burguesía en general).

La iniciativa del rey fue bien recibida por la población y los cuadernos de peticiones solicitaban en forma respetuosa distintas reformas liberales, como la redacción de una Constitución, la cancelación de los privilegios, la igualdad ante los impuestos y la anulación de las prisiones arbitrarias.

Los Estados generales empezaron sus secciones el 5 de mayo de 1789 en el palacio de Versalles; en esa reunión, el entusiasmo general se transformó en indiferencia cuando el rey declaró que la misión esencial de la asamblea debía constituir en el arreglo de las cuestiones financieras y que no se permitirían innovaciones que afectaran los principios de la monarquía. El discurso evidenció que las solicitudes de la población no serían atendidas y que los buenos

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propósitos del rey y que su ministro Nécker habían cambiado ante la influencia de las clases privilegiadas.

Frente a esta situación, los representantes del tercer estado decidieron invitar a los diputados del clero y la nobleza para formar con ellos una Asamblea que podría considerar todos los asuntos planteados por los cuadernos de peticiones y los resolvería mediante un sistema de votación individual (y no por clases sociales).

La asamblea nacional (1789-1791)

1)_Creación de la Asamblea Nacional (junio

1789).

La iniciativa del tercer estado fue rechazado por los diputados de la nobleza y provocó un conflicto que se prolongó durante cinco semanas. Finalmente, el 17 de junio de 1789, los diputados del tercer estado y muchos del clero resolvieron constituirse en Asamblea Nacional por entender que representaban más del noventa por ciento de la nación y declararon que actuarían con la colaboración de los demás o aún sin ella.

El rey se dispuso a anular la acción de la Asamblea y ordenó clausurar la sala de sesiones; al día siguiente la Asamblea decidió trasladarse a un pabellón vecino destinado al juego de pelota (frontón) y juró “no separarse jamás y reunirse en cualquier parte donde las circunstancias lo exigieran”(juramento de Frontón).

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Ante esta enérgica actitud, el rey resolvió que los representantes de la nobleza y del clero se incorporen a la Asamblea; poco después, ésta adoptó el nombre de Asamblea Nacional Constituyente y designó una comisión para redactar la Constitución.

La creación de la Asamblea nacional constituyó el primer acto revolucionario y proclamó en los hechos la soberanía de la nación ya que no se reconocía la autoridad del rey para disolverla.

2)_La revolución popular del 14 de julio.

La aceptación de la Asamblea Nacional fue más aparente que real. Luis XVI, aconsejado por la alta nobleza, preparó rápidamente un golpe militar:

diversos regimientos mercenarios fueron trasladados a Versalles y Nécker, considerado cómplice de los asambleístas, fue despedido.

A)_ El asalto de la Bastilla.

Estas noticias provocaron profunda agitación en el pueblo de París que se dispuso a defender la Asamblea. El 14 de julio de 1789 una multitud enardecida, con armas arrebatadas en arsenales y armerías , atacó y conquistó la fortaleza de la Bastilla utilizada por la monarquía como prisión política. De inmediato comenzó la demolición del viejo fortín mientras su comandante militar y el alcalde de París eran degollados y sus cabezas exhibidas a la multitud clavadas sobre picas.

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B)_Consecuencias de la revolución popular

Para restablecer el orden en la ciudad de parís, los revolucionarios organizaron un cuerpo municipal llamado La Comuna e integrado por burgueses. Este cuerpo creó de inmediato una milicia armada llamada la guardia Nacional que quedó encargada de respaldar la acción de la Asamblea.

El rey aceptó los hechos sin intentar ninguna resistencia; ordenó el alejamiento de las tropas de Versalle, designó nuevamente a Nécker y concurrió a París para recibir el emblema de la revolución formado con los colores rojo, blanco y azul.

La situación de subversión y el conformismo del gobierno indujeron a muchas familias nobles a alejarse de Francia y establecerse en Inglaterra u otros países vecinos.

La propagación de todas estas noticias en el resto de Francia provocaron una serie de sublevaciones campesinas contra el régimen feudal, la nobleza y el clero; en numerosas regiones, las abadías, los castillos y las residencias señoriales fueron asaltadas, saqueadas e incendiadas. La Asamblea Nacional, en conocimiento de la sublevación de los campesinos y queriendo evitar mayores desórdenes, realizó una sesión memorable en donde decretó en medio del mayor entusiasmo la abolición del régimen feudal y de los privilegios señoriales (4 de agosto).

A continuación se propuso elaborar una declaración de principios que sirviera a base del nuevo régimen en

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formación; fue llamada Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

La declaración de Derechos de 1789 es uno de los documentos de mayor trascendencia en la evolución de la humanidad y el que mejor representa el pensamiento vivo de la Revolución Francesa; atacar la declaración significaba reaccionar contra la Revolución, aplicar sus principios significó hacer la Revolución.

La Declaración de Derechos comprendía una introducción y diecisiete artículos. En la introducción se establecía la necesidad de la Declaración porque todas las desventuras públicas y la corrupción de los gobiernos provenían del olvido o el menosprecio de los derechos del hombre.

En el articulado de establecían una serie de principios fundamentales:

La soberanía reside esencialmente en la nación de quien emana toda autoridad; el rey por lo tanto no es más que un delegado de la población.

La población expresa su voluntad soberana por medio de la ley, que debe ser la misma para todos y cuya formación tiene derecho a concurrir todo los ciudadanos.

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En la organización del gobierno del Estado debe establecerse la separación de los poderes.

Todos los hombres poseen derechos anteriores a la formación del estado y el fin de este es garantizarlos.

Los derechos del hombre son: la libertad, la igualdad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Estos derechos son naturales, imprescriptibles, inalienables y sagrados.

La Declaración disponía, además, la libertad de opinión, de religión y prensa; el reparto de impuestos en proporción a la riqueza; la responsabilidad de los funcionarios, el acceso a los empleos oficiales y las garantías personales para los casos de arresto y enjuiciamiento.

El Consulado

El golpe de Estado contra el Directorio permitió a Napoleón Bonaparte organizar un nuevo gobierno en donde ssu poder personal se ejerció en forma casi absoluta. La nueva Constitución, llamada del año VIII, mantuvo la forma republicana de gobierno y la división de poderes. Fue promulgada en el mes de diciembre de 1799 y aprobada mediante un plebiscito que dio tres millones de votos a su favor.

El Poder Ejecutivo pasó a ser ejercido por tres cónsules que duraban diez años en sus funciones. El

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primer cónsul (Napoleón) concentraba todo el poder, sus colegas eran todos miembros consultivos.

El poder legislativo comprendía cuatro cámaras: el Consejo de Estado, presidido por el primer cónsul, preparaba los proyectos de ley; el Tribunado, los discutía sin votar; el Cuerpo Legislativo, los votaba sin discusión; el Senado vigilaba el cumplimiento de la Constitución y nombraba a los cónsules, a sus propios miembros y a los de las otras cámaras. Los candidatos para estos cargos eran seleccionados de una “lista de notabilidades” elegidas indirectamente por el pueblo.

Después de instituir el nuevo gobierno, Napoleón dirigió su actividad a la compleja tarea de terminar la guerra contra la segunda coalición y reorganizar el país, intensamente conmovido por el período revolucionario.

El imperio

El primer imperio francés duró diez años (1804-1814); en ese lapso el poder de Napoleón se ejerció en forma rigurosamente absoluta pero respetó algunos principios revolucionarios sobre la división de la tierra y la igualdad de derechos.

La corte imperial

Napoleón Bonaparte fue coronado solemnemente “Emperador de los franceses” el 2 de diciembre de 1804 en la iglesia de Nuestra Señora de París. La ceremonia de la consagración se cumplió con un lujoso ceremonial y contó con la intervención del Papa

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Pío VII. Pero Napoleón, , que no quería supeditar su poder al de la iglesia, no aceptó recibir de manos del Sumo Pontífice la corona imperial y en un gesto imprevisto, se la ciñó él personalmente. A continuación hizo lo mismo con su esposa.

A semejanza de los antiguos reyes de Francia, Napoleón quiso rodearse de una corte de príncipes condes y duques. Para ello creó grandes feudos hereditarios que otorgó a sus familiares y principales oficiales en las campañas de Italia y Alemania. Sus hermanos constituyeron la familia imperial y recibieron el título de Altezas imperiales; la mayor parte de los mariscales y de los grandes dignatarios civiles recibieron títulos de duques y príncipes; los arzobispos fueron condes y los obispos barones, etc. A cada uno de estos títulos el Emperador añadía con frecuencia donaciones considerables.

La corte imperial se estableció en las Tullerías, donde renació la vida palaciega y protocolar. Los nobles, los oficiales y las tropas, todos llevaban trajes costosos y llamativos; solo el Emperador vestía con sencillez. Su traje habitual era el uniforme verde y blanco de los cazadores de la guardia, recubierto de una levita gris que lo caracterizaba.

No solo creó la corte más lujosa de Europa sino que, además, intentó hacer de París la ciudad más bella y el principal centro político del continente europeo. Para ello construyó avenidas, plazas y puentes, grandes monumentos y enriqueció sus museos con gran número de obras maestras.

La actividad nacional

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Napoleón además de ser un extraordinario jefe militar, se manifestó como un hábil político, administrador y diplomático. Gozó de una enorme autoridad en el gobierno y en el ejército.

Las guerras imperiales

La época imperial fue, desde el punto de vista militar, un período de guerras casi constantes en el que se destacó el genio estratégico de Napoleón pero donde se redujeron las posibilidades productivas de país y se resquebrajó la obra de reorganización nacional.

Las luchas se realizaron contra una serie de coaliciones europeas y fueron provocadas principalmente por:

a)_ el antagonismo franco-inglés en materia

económica; fue generado por el desarrollo de la industria francesa y los impuestos aduaneros que impuso Napoleón a las mercancías extranjeras, cerrando así los puertos de Francia y los de sus aliados a los productos ingleses.

b)_ la ingerencia francesa en los países vecinos:

Suiza, Alemania, Italia y España.

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Imperialismo Europeo

CONCEPTO

El término imperialismo hace referencia a la actitud, doctrina o acción que conduce al dominio de un estado sobre otro u otros mediante el empleo de la fuerza militar, económica o política. Durante el último tercio del siglo XIX las potencias europeas y algunas extraeuropeas (USA y más tarde Japón) desarrollaron una política de expansión colonial acelerada que ya venía gestándose desde comienzos de siglo. Esta nueva fase del colonialismo, que recibe la denominación de imperialismo, tendía a la formación de grandes imperios y constituyó una constante fuente de conflictos que desembocaron en la 1ª Guerra Mundial.

Colonialismo e imperialismo

Para algunos autores ambos términos son sinónimos, otros aprecian diferencias entre ellos:

El colonialismo

Suele aludir a las primeras fases de la expansión europea, durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Las metrópolis controlaron una serie de territorios, explotados económicamente, que alentaron relaciones de subordinación con los pueblos autóctonos de la zona, a los que impusieron sus estructuras y formas de vida. Se impulsó el control de rutas, lugares estratégicos y la creación de zonas de influencia, pero no quedó claramente establecida una conducta de conquista continua y sistematizada.

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El imperialismo

A diferencia del anterior, tiene fuertes connotaciones nacionalistas: los estados que lo practicaron pretendían la conquista sistemática de la mayor cantidad posible de territorios con el objetivo de alcanzar el rango de potencias mundiales. No buscaban tanto la transformación cultural de estas zonas como su control político, económico y militar. Este proceso adquirió nitidez en el último tercio del siglo XIX.

El tránsito del colonialismo tradicional al imperialismo

Se produjo en la 1ª mitad del siglo XIX y estuvo marcado por la crisis del antiguo colonialismo expresada en la pérdida de las colonias americanas de Gran Bretaña y España, la desaparición de las doctrinas económicas mercantilistas y la lucha por la abolición de la esclavitud. La expansión continuó durante la 2ª mitad del siglo, fruto de la pretensión de ganar nuevas áreas de influencia, alentada por la industrialización europea -ávida de nuevos mercados- y el desarrollo técnico y militar. Otros factores que contribuyeron a dicha expansión fueron las exploraciones geográficas y misioneras en busca de la extensión de la ciencia y el cristianismo respectivamente. En 1885, en la Conferencia de Berlín, las potencias acordaron el reparto sistemático del continente africano.

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El Imperialismo, nuevo fenómeno

Entre los siglos XVI y XVIII fue la época de los Grandes Imperios Coloniales (España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda).

Hacia 1870 aparecieron:

Nuevos imperios coloniales europeos (Bélgica, Alemania, Italia) Otros dos fuera de Europa (U.S.A. y Japón) Inglaterra y Francia ampliaron sus imperios Portugal y Holanda los mantuvieron España perdió sus colonias en América y el Oceáno Pacífico

Conquistaron la mayor parte del mundo:

Factores de la expansión imperialista

Económicos

El Imperialismo es consecuencia de la industrialización. Los países europeos buscan lugares donde invertir sus capitales, conseguir materias primas baratas y mercados para sus productos.

Políticos

Las colonias cubrían las necesidades estratégicas de las grandes potencias. En otros casos querían reforzar el prestigio internacional y los sentimientos nacionalistas.

Ideológicos

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Sentimientos de superioridad e ideales de civilización. Evangelización.

Formas de dominio

Colonias

Estaban bajo la soberanía y la administración de la potencia. Control político por parte de la metrópoli.

Concesiones

Algunos países independientes conceden a las potencias puertos y ventajas comerciales

Protectorado

La potencia protectora controlaba las riquezas y la política exterior y los nativos se ocupaban de la política interior.

¿Cuáles fueron los principales imperios?

El Imperio Británico

El mayor imperio colonial de la época. Tenía colonias en todos los continentes, en lugares estratégicos (Gibraltar, Suez, Singapur, Hong Kong), de forma que controlaba las rutas marítimas del mundo. India era su principal colonia. En África avanzó desde el sur (Ciudad del Cabo) hacia el norte (Egipto). También tenía Canadá y una buena parte de Oceanía.

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El Imperio Francés

El segundo imperio por importancia y tamaño. Empezó a extenderse por la costa africana del Mediterráneo (Argelia, Túnez y protectorado de Marruecos) y consiguió importantes territorios en el centro y el oeste de este continente. En Asia, Indochina

Otros imperios europeos

Alemania e Italia empezaron tarde su expansión imperialista. Ambos países consiguieron colonias en África. El rey de Bélgica consiguió el Congo. Rusia conquistó territorios junto a sus fronteras (Siberia, se extendió hasta China e India)

Cuáles fueron los principales imperios? (2)

Imperios extraeuropeos

Estados Unidos de América

Tras derrotar a España consiguieron su imperio dominando Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Además empezaron su expansión económica, imperialismo del dólar y el resto de los países de América quedaron bajo su dominio

Japón

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Se extendió por Asia haciendo frente a Rusia y China. Conquistó Corea y Formosa y estableció un protectorado en Manchuria.

La paz armada

Al encontrarse Europa dividida en dos sistemas de alianzas hostiles, cualquier alteración de la situación política o militar en Europa, África o en cualquier otro lugar provocaría un incidente internacional. Lo que provocó un ambiente de inseguridad en Europa, por lo que las potencias comenzaron a armarse y a realizar construcciones navales a gran escala.

En Europa se sabía que en cualquier momento podía estallar la guerra. Dentro de este ambiente hostil se produjeron varios conflictos desde 1905 hasta 1914 que estuvieron a punto de desencadenar una guerra general en Europa.

Belle Époque

Belle Époque (del francés: «Época Bella», con un matiz, además de estético, de pujanza económica y satisfacción social) es una expresión nacida tras la Primera Guerra Mundial para designar el periodo de la historia de Europa comprendido entre la última década del siglo XIX y el estallido de la Gran Guerra de 1914. Esta designación respondía en parte a una realidad recién descubierta que imponía nuevos valores a las sociedades europeas (expansión del imperialismo, fomento del capitalismo, enorme fe en la ciencia y el progreso como benefactores de la humanidad); también describe una

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época en que las transformaciones económicas y culturales que generaba la tecnología influían en todas las capas de la población (desde la aristocracia hasta el proletariado), y también este nombre responde en parte a una visión nostálgica que tendía a embellecer el pasado europeo anterior a 1914 como un paraíso perdido tras el salvaje trauma de la Primera Guerra Mundial.

Belle Époque es una expresión nacida tras la IGM para designar el periodo de la historia de Europa comprendido entre la última década del siglo XIX y el estallido de la Gran Guerra de 1914. Nueva realidad con nuevos valores influyentes en TODA la población. Expansión del Imperialismo Fomento del capitalismo Fe en la ciencia y progreso

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