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Interculturalidad en la obra poética de José Watanabe

-Gilda Zamora Escalante
Perú es un país diverso por donde se lo mire. Así, podemos hablar de biodiversidad, diversidad lingüística, o diversidad racial. Y hablar de estas dos últimas es también, claro está, hablar de diversidad cultural. La población peruana asciende actualmente a 28 millones de habitantes, de los cuales más del 3% son de ascendencia asiática. José Watanabe Varas, de padre japonés y madre peruana, o Fernando Iwasaki Cauti, nieto de un japonés afincado en Lima, entre otros escritores, son parte de ese porcentaje. En el presente ensayo nos centraremos en el caso del poeta José Watanabe, en cuya sensibilidad estética se funden lo andino con lo nipón, pero no sin antes recalcar que la interacción de esos dos aportes culturales sólo constituye una de las piezas del entramado de componentes que conforman su universo poético. Mucho se ha comentado sobre la influencia de la literatura japonesa en la poesía de José Watanabe. Sin embargo, él nunca se reconoció como un poeta peruano con influencia de dicha literatura. Lo que sí reconoció siempre fue la influencia de su padre, quien le traducía haikus10 y poemas japoneses que llevó consigo a Perú en su viaje sin retorno desde Japón, “el país del sol naciente”:
Yo reconozco la influencia de mi padre más que de la literatura, a nivel de comportamiento, de manera de ser, a ser discreto, no hablar mucho, a contemplar la naturaleza. Yo siempre digo que los poemas están organizados fuera antes que yo los haga, y eso es lo que tiene más o menos un haijin, que es el escritor de haiku, que encuentra el poema afuera, y ésa es mi actitud. Pero que eso venga de los haikus, no necesariamente. Puede venir de Juan Ramón Jiménez o de otros poetas igualmente contemplativos, como el español Antonio Machado.11

Asimismo, José Watanabe, como dijo en una entrevista, nunca tuvo la pretensión de hacer una poesía que fusionara “lo oriental con lo occidental”:
10 Un

haiku es un poema breve de aproximadamente 17 sílabas, que se suelen organizar en tres versos (5-7-5) 11 De la entrevista de Harumi Nako y Beatriz Torres a José Watanabe realizada en 2005. (Fuente: Página web Asociación Peruano Japonesa.) No me he propuesto fusionar dos culturas. Uno escribe como escribe, porque te gusta escribir, porque tienes una vocación. Si me preguntas si lo japonés aparece en mis poemas no lo sé, me obligarías a inventar al paso algo. Los críticos, exageradamente, también dicen que tengo alguna influencia japonesa. Yo no me reconozco como poeta con influencia de la literatura japonesa. Tengo algo del haiku porque es natural, ya que lo conocí desde niño, tenía 8 o 9 años...12

Y aunque no tuviera esa pretensión, es posible advertir, en sus poemas, referencias a la tradición cultural nipona. Así pues, la voz lírica alude a personajes como, por ejemplo, Hokusai13, que aparece en “Acerca de la libertad”; Utamaro14, en “Las manos”; o Matsuo Basho15, en “Imitación de Matsuo Basho”.

dotando de trascendencia a acontecimientos triviales como podría ser el descubrimiento de un insecto. es también uno de los principales referentes del Ukiyo-e. Son especialmente reconocidos sus retratos femeninos y sus escenas eróticas. dibujante y grabador japonés. en este momento”. se le considera uno de los grandes maestros del haiku. En cualquier escenario. fue uno de los artistas más importantes del movimiento artístico conocido como Ukiyo-e (“pinturas del mundo flotante” o estampa japonesa). Es a esto a lo que se refiere Watanabe cuando dice que el poema se encuentra fuera. 15 Matsuo Basho. pintor japonés. encontramos poemas en donde el yo poético pronuncia haikus. que retrata “el aquí y el ahora”. En “Imitación de Matsuo Basho” se atreve a componer un bonsái literario con la simplicidad con la que suele caracterizarse este tipo de poemas y teniendo como referente a Matsuo Basho: En la cima del risco Retozan el cabrío y su cabra. que nace esencialmente de la contemplación de la naturaleza. trata de 12 De la entrevista de Harumi Nako y Beatriz Torres a José Watanabe en 2005. señal esta de que la naturaleza se manifestaba. En este punto. Luego me embarco. surgen también de la observación del paisaje. es decir. en cualquier objeto. en cualquier ser vivo. como si de un haijin se tratara. captar el momento. poeta del período Edo de Japón. Es célebre su serie de grabados Treinta y seis vistas del Monte Fuji (18261833) En 1814. pintor.José Watanabe miraba el universo. el encuentro con una ardilla o una piedra iluminada por un rayo de sol. Abajo el abismo. su obra llegó a Europa. 2003:29] Matsuo Basho definió el haiku de la siguiente manera: “Haiku es sencillamente lo que está sucediendo en este lugar. o el de la raíz de un árbol que brota del suelo de una sala. donde comenzó a obtener popularidad. 2003:33] En el poema “Mi ojo tiene sus razones”. el poeta podía descubrir la belleza. contemplaba detalladamente a su alrededor. Hiroshige o Sharaku. [Watanabe. acuñó el término “manga”. y de describirla de forma sencilla y concisa. y. cabe atender lo que dice respecto a qué es la poesía para él: . En efecto. (Fuente: Página web Asociación Peruano Japonesa. como los haikus.A su vez. así como los de Utamaro. el yo poético incluye otro haiku: Entre la niebla toco el esfumado bote. en cualquier situación. [Watanabe. de modo que también podemos hablar de intertextualidad en su poesía. escribía a partir de ello. ejercieron una gran influencia sobre los pintores impresionistas. Los poemas de Watanabe. 14 Kitagawa Utamaro. A mediados del siglo XIX. A mediados del siglo XIX. sus grabados. El haiku.) 13 Katsushika Hokusai.

Entonces la poesía es usar el lenguaje para intentar decir qué es eso. lo cual significa que el haijin. por ejemplo. actitud que. pero casi siempre mira. En casi todos sus poemas siempre hay un ojo que mira. etc. también se encuentra en el haiku. son evidentes. hay una influencia del haiku en su obra poética. pero que. la experiencia que le ha sido revelada: Las palabras no nos reflejan como los espejos.Para mí la poesía es algo así como que… hay momentos privilegiados en los que la naturaleza se abre y nos dice algo. En el poema “Mi ojo tiene sus razones” dice lo siguiente: “Mi ojo todo lo veía. / Obviamente hubo más paisaje alrededor. tras un recorrido por el escenario. sólo “inmortaliza” lo que es importante para él: “Creo que mi ojo tiene un arbitrario criterio de selección. El poema “Los versos que tarjo” refleja esa necesidad de intentar “reproducir en el lector”. y en el espejo que aún porfío sólo queda una figura borrosa. Pero como el lenguaje es limitado. podía pasarse horas y horas escribiendo y corrigiendo sus poemas. puede estar mirando a unos muchachos mientras se bañan. las similitudes entre la poesía breve japonesa y las composiciones de José Watanabe. el escritor de haikus. precisas. mutilada. ahí se nos está diciendo algo. Y en su “obsesión” por encontrar las palabras exactas. discreto. o puede apartarse de un grupo de estudiantes de medicina para observar un cadáver. del mismo poeta. no descartaba nada”. Watanabe. transmite desde el refrenamiento. como hemos trazado anteriormente. “Lo que debe tener la poesía es una ética —continúa José Watanabe en la misma entrevista—. transmite la suya. José Watanabe era muy observador. todo poema es una aproximación a esa verdad descubierta de modo súbito16. pero quisiera. cómo no. a una cuadrilla de obreros en plena faena.” Y su poesía. de los que se diferenciarían básicamente en su estructura. Escribo con una pregunta obsesiva en las orejas: ¿es ésta la palabra exacta o es el amague de otra que viene no más bella sino más especular? Por esta inseguridad tarjo. sólo capta lo que le interesa. Así pues. Como vemos. sobre todo. una forma de ver la vida. de modo natural e inconsciente. así como su actitud contemplativa. malograda (…) [Watanabe: 2003. extraída del bloque dedicado a su obra emitido por el programa peruano Presencia Cultural. El yo poético puede estar tendido sobre los pastos mirando el mar. según el mismo poeta. pues. que se acercaran lo más fielmente posible a la realidad. a la verdad que acababa de descubrir. con transparencia y sencillez. en cuanto a contenido se refieren. toda la noche tarjo. como los poemas de Watanabe. 39] 16 Reproducción textual. influencia que se dio. el poeta transmite una ética ante la vida. La voz lírica sabe que había más paisaje . es un ojo que lo ve todo. que “es un ejercicio de pudor frente al propio descubrimiento de la belleza”.. Dice de él. pero no podemos decir qué es. perfeccionista y sumamente detallista. De pronto estamos caminando y vemos una piedra iluminada por un rayo de sol. Ahí hay una verdad. así exactamente. / imposible que sólo fuéramos ella y yo en el rompeolas”. Sí.

demostrarle que un ojo siempre nos descubre”. 19 Es el nombre que recibió Tokio antes de la restauración Meiji. se puede decir que no se trata de un ojo perturbado que ve cosas atroces. El yo poético la ha descubierto y quiere capturar ese descubrimiento (el momento y el “objeto”): “Quise atraparla. y desentrañar lo oculto. En este sentido. como “un basurero incesante donde va a caer todo lo destruido” 18. lo ha excluido / y sólo vuelve con obsesiva precisión / a aquel bello y extremo problema de texturas: / el muslo / contra la roca”. la “mirada maniática” del Neruda de Residencia en la tierra. 18 Abelardo Castillo. entre otros. los rituales. que intuimos que podría ser “harto” conocido por éste. la fugacidad de la vida encarnada en todo lo que nos rodea. Y en cierto modo. una mirada angustiada que registra absolutamente todo. captan escenas de la cotidianidad. más paisaje que el rompeolas. con un movimiento de travelling de avance y de retroceso. .alrededor de ellos. No. porque. escritor argentino. califica así la mirada del Neruda de Residencia en la tierra en el prólogo del mismo libro. es un “ojo meditativo que sabe extraerle a los hechos más cotidianos su oculta condición de parábola universal”17. campesinos. La mirada de Watanabe no es como. / pero mi ojo. poeta y profesor de literatura. “confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco”. que. En el poema “La mantis religiosa”. De súbito algo altera la cotidianidad y la voz lírica está ahí para captar y atrapar ese instante. de la poesía japonesa”. Y como una cámara. las composiciones de Watanabe retratan paisajes norteños. el Laredo de su niñez. pues. 17 Cita textual de Eduardo Chirinos. Ese algo podría ser el muslo blanquísimo de una mujer contra una roca gris. el yo poético regresa una y otra vez a ese detalle: “Hubiera querido inscribir mi poema en todo el paisaje. su poesía es “un caso curioso porque reúne en una misma poética lo popular y lo culto. por algún motivo. arbitrariamente. que se sumerge en la cotidianidad a la espera de esos momentos prodigiosos que la naturaleza está dispuesta a regalar —esos momentos de los que hablaba el vate peruano—. el yo poético recorre con su mirada cansada un escenario. sosegada. Y si los Ukiyo-e retrataban la vida cotidiana en Edo19. que tienen que ver con sus orígenes o su formación. es una mirada serena. ha hecho que se fijara en él. Pero lo culto se vincula más con la impronta de la poesía oriental. no. en la edición de 2004 de DeBolsillo. Lo popular está reflejado en personajes de la vida común y corriente. pero arbitrariamente decide centrarse en el personaje femenino que le acompaña. podríamos seguir ahondando. por ejemplo. hasta descubrir por fin algo que le ha llamado su atención: una mantis religiosa que permanece imperturbable ante su presencia. del campo. pausada. el deslizamiento ondulante de una oruga. algo de ella ha despertado su interés: el contraste de su muslo blanco contra la roca gris. sus poemas son como los Ukiyo-e o “pinturas del mundo flotante”. recogida de la introducción del Elogio del refrenamiento. como éstos. Según Carmen Ollé20. la urbe limeña. de pronto. que recorre un escenario a la espera de descubrir algo. La mirada de Watanabe es una mirada.

elrincondelhaiku. Y para concluir.org/wiki/Ukiyo-e http://www.php http://letrasuruguay. Todo orgullo humea la noche y de las novelas ¿Por qué hacen tanto ruido?. Barcelona.htm .wikipedia. 2003. Acepta estrictamente ese sentido y declina La especulación poética.com/aaa/costa_neyra_ana/sendero_meditativo. Páginas Web: http://www. sino que describe y narra con un tono calmado escenas en donde la naturaleza irradia su belleza. Elogio del refrenamiento. Residencia en la tierra. Sevilla.20 Carmen Ollé. Y todo ello expresado a través de un lenguaje coloquial y traslúcido. Bibliografía: NERUDA. poeta. José. lectores. Y esos momentos en un principio triviales se convierten en experiencias trascendentales. donde los versos emergen atropelladamente y con violencia. DeBolsillo. recurro a las palabras de Eduardo Chirinos. Cita extraída del bloque del programa Presencia Cultural dedicado al poeta. a un año de su fallecimiento.htm http://es. sin florituras: Ese era el sentido de la risa. El yo poético no dramatiza. WATANABE. de su contención.org/wiki/Matsuo_Bash%C5%8D http://es. es una poesía que sugiere y conmueve. Renacimiento. de su silencio. La poesía de Watanabe no es una poesía confesional. Pablo. porque en ellas se resume lo que de alguna forma se ha mencionado en este ensayo sobre la poesía de José Watanabe: “La poesía de Watanabe discurre entre la visión de un ojo atento al mundo y el registro de una mano amable y censora que refrena el exceso y controla severamente cualquier desborde”. 40] Pero a pesar de su sencillez.espaciolatino. Porque es tu verso opaco Contra tu brillante alegría de muchacho [Watanabe: 2003.net/actividades/pinacoteca/p_02_03/estampa_japonesa.org/index_cont. ni desgarradora ni sensiblera.wikipedia. 2004.cossio. Ahí radica su poética y así llega José Watanabe hasta nosotros. Las dos caras del deseo. es autora de los poemarios Noches de adrenalina. sino que avanzan de forma pausada y firme. Pista falsa y Una muchacha bajo su paraguas. narradora y crítica.