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Teologías del siglo XX

Una panorámica histórica, contextual, del siglo XX


Y cómo fueron irrumpiendo las distintas corrientes de pensamiento
teológico que se abren paso en ese tiempo
- Retos para la teología.
- La historia de la teología.
- Hacia una periodización histórica de la teología.
- Abordaje metodológico.
“La aparente coexistencia del pensamiento cristiano
como uno más junto a otros tipos de pensamiento parece
mirar su absoluta pretensión de unidad. La historia de la
teología nos sugiere las actitudes con que,
debemos afrontar este problema”.

«La misión del teólogo es iluminar los senderos por


donde la humanidad camina hacia el destino fijado
por el amor de Dios. La multitud de grandes sistemas
de pensamiento no cristianos, sitúa hoy al teólogo en
una peligrosa encrucijada. Debe consagrar las
Jean Daniélou riquezas que implica la multiplicidad, pero al mismo
tiempo debe unificarlas en la verdad. La teología ha
de ser la patria de la libre investigación y la
guardiana de un tesoro que se le ha confiado»
“…muchos cristianos se encuentren angustiados al
ver que algunos principios, para ellos
inconmovibles, van siendo modificados (…). Esto es
debido, en muchos casos, al desconocimiento de la
variedad de matices que hay implicados en las
afirmaciones teológicas y a la inadvertencia de que
la teología también está inmersa en las
coordenadas de la historia»

“Muchos nuevos conceptos teológicos importantes se han


alcanzado a través del tiempo. Esto es incuestionable
para el teólogo. Pero muchos creen que estos conceptos
una vez formulados, adquieren ya fijeza y se hacen Karl Rahner
definitivos, y que, por lo mismo, brillarán inmóviles e
incuestionables como estrellas fijas sobre la historia de la
teología futura. Claro es que dichos teólogos explican de
buen grado que estos conceptos se deberán aclarar
siempre, hacerse comprensibles, meditarse de nuevo, etc”
“Al esbozar la historia del pensamiento teológico es necesario
narrar sucesos y acontecimientos, precisar fechas y datos, analizar
las afirmaciones concretas de autores del pasado. Pero, si se quiere
alcanzar una verdadera comprensión de aquello que en una Historia
de la Teología se narra —es decir, de la doctrina de los diversos
autores y del tránsito de unos a otros—, la intención última debe
ser teológica. La pura sucesión de acontecimientos o la simple
descripción del parecer de unos u otros autores, aislada del
movimiento de fondo que explica y sostiene a la Teología, serían,
por sí mismas, muy poco relevantes, especialmente en el contexto
de una Facultad o Instituto teológicos”
“El análisis del proceso histórico de la Teología cristiana
Josep Ignasi Saranyana constituye, por eso, una forma excelente de educar la propia
inteligencia al empeño de pensar en la fe y desde la fe, sirviendo
así de base para ulteriores desarrollos. En este sentido la Historia
de la Teología ofrece no sólo unos puntos de referencia históricos
y documentales, sino también, y sobre todo, una verdadera
introducción a la Teología como tal”
Periodo patrístico
S. II- S.VIII

Periodo Edad Media


Teología Monástica - Escolástica
S. VIII- S. XVII

Periodo Moderno-Contemporáneo
S. XVII- Actual
En el período patrístico así iniciado, cabe distinguir tres etapas fundamentales:

— la etapa primera, de iniciación o formación de la teología patrística, que se extiende


desde fines del siglo I hasta comienzos del siglo IV: es la época de los Padres apostólicos,
de los Padres apologistas, de los primeros escritos antiheréticos y de los primeros
intentos de tratados o exposiciones teológicas ya relativamente cuajadas;

— los siglos IV y V, verdadera edad de oro de la Patrística, hecha posible por la


conjunción de dos factores: la paz de que se disfruta desde principios del siglo IV, al cesar
las persecuciones, y la maduración ya alcanzada por el pensar cristiano;

— la etapa final, que se extiende hasta el siglo VIII, en el período de transición entre la
Antigüedad tardía y la Edad Media
Durante los primeros siglos de la Edad Media, es decir, en la primera parte del período
altomedieval, y, más concretamente, entre los años 750 a 1100, domina, por lo que al
teologizar se refiere, la teología monástica: una teología nacida en el seno de las escuelas
monásticas existentes en los monasterios benedictinos, que consistió sobre todo en un
comentario a la Sagrada Escritura.

Hacia el 1100 aparecieron en los burgos o ciudades de Occidente escuelas catedralicias, es


decir, nacidas y desarrolladas en torno a las catedrales. Significó la introducción de un nuevo
estilo teológico, que dio origen a lo que, de modo preciso, designamos como teología
escolástica.

En lugar de la pura meditación sobre la Escritura apoyada en los Padres, que había
caracterizado a la teología monástica, la teología escolástica propugnó un método analítico y
discursivo que dio un amplio campo a la especulación racional iluminada por la fe.

Los desarrollos especulativos, propios del método escolástico desde sus inicios, constituyen uno
de sus mayores méritos, pero también, cuando se absolutizan, uno de sus riesgos. De hecho
fueron, con el pasar de los años, no sólo ampliándose, sino complicándose, precipitando así la
crisis que la Escolástica conoció al final del período bajomedieval. No obstante, al avanzar el
siglo XVII la Escolástica dio claras señales de haber entrado en un período de estancamiento
El siglo XVII representa, en muchos aspectos, un momento de fuertes cambios, tanto en lo político
como en lo cultural. La escena intelectual, ocupada hasta entonces sobre todo por la tradición
escolástica, empieza a ser dominada por otras líneas de pensamiento, particularmente el racionalismo
de origen francés y el empirismo de proveniencia anglosajona.

A la Teología se le planteaba, en consecuencia, un considerable reto, que reclamaba, en primer lugar,


salir de la decadencia en que, como ya hemos dicho, se encontraba en aquellos momentos, y, después,
ir a la raíz de la fe para conseguir mostrar, con fuerza nueva, su vitalidad y su verdad. De ahí una historia
aún no concluida, porque nos encontramos todavía en esa coyuntura histórica en la que cabe distinguir
las siguientes etapas:

— la continuación del proceso de decadencia del pensar teológico, que se extiende a lo largo de todo
el siglo XVIII;
— el inicio de un proceso de renovación en el siglo XIX, que procede, no sin polémicas y tensiones, a
través de tres líneas fundamentales: la vuelta a las fuentes bíblicas y patrísticas, la recuperación de la
tradición escolástica tal y como se había manifestado en su momento de esplendor —es decir, en los
grandes maestros plenomedievales—, y el diálogo con algunas corrientes del pensamiento moderno,
particularmente en su versión idealista y romántica;
— la plenitud de tal renovación. El surgimiento de las teologías del siglo XX
Muchos y de diversa índole son los retos que la Teología tuvo
que enfrentar a lo largo del siglo XX. No menos diversas han sido
las respuestas que ella ha dado desde la Primera Guerra Mundial
hasta nuestros días. De ello dan cuenta los nuevos caminos
trazados por la Teología, sus sorprendentes puntos de inflexión y
sus no menos impactantes quiebres epistémicos.

Abundante y prolífico ha sido el quehacer teológico del siglo que nos ocupa, en
un mundo por demás convulso, lleno de desafíos y de profundas interrogantes
de la humanidad, enfrentada a una constante: el cambio.

En este Curso de Teologías del siglo XX focalizaremos nuestra atención en las principales corrientes del
pensamiento teológico de dicho espacio temporal y en sus teólogos más representativos, visibilizando
no solamente la riqueza teológica en sí, sino también los grandes esfuerzos realizados por aterrizar La
Palabra en los difíciles y plurales contextos sociales, culturales, políticos, económicos y
epistemológicos del mundo contemporáneo.
En la Dimensión del CONOCER:
-Conocimiento del quehacer teológico y capacidad de respuesta de la Teología frente a los
desafíos planteados por un mundo en crisis durante el siglo XX.
-Reflexión crítica en torno a las distintas corrientes del pensamiento teológico surgidas en el
siglo XX.
-Contextualización de los planteamientos teológicos estudiados a los ámbitos personal,
eclesial y social.

En la Dimensión del SER:


-Valoración del sentido y pertinencia del quehacer teológico al servicio de la humanidad.
-Sensibilización frente a las necesidades y preocupaciones de nuestro mundo.
-Diálogo y mediación en el ejercicio del quehacer teológico.

En la Dimensión del SABER HACER:


-Competencias para investigar, analizar y transferir el conocimiento teológico de manera
lógica,, pastoral y contextual en diálogo con otras disciplinas, con la cultura y con el
pensamiento actual.
-Competencias para el diálogo ecuménico e interreligioso.
Las actividades que se plantean para la construcción colectiva del conocimiento
comienzan con la realización de las lecturas previas que se han enviado.Para las mismas,
se recomienda ampliamente utilizar las distintas técnicas de Lectura Estratégica. En ese
sentido se recomienda la consulta del documento de Ibarra, María. (2015) Estrategias
antes, durante y después de la lectura, el cual se anexa y adicionalmente puede
consultarse aquí.

En cada sesión, dentro de la Secuencia Didáctica planteada, está contemplada una


exposición del contenido conceptual propuesto en el itinerario a seguir. De igual manera,
en cada una de las sesiones se desarrollarán los cuatro momentos de la llamada
propuesta de interacción constructiva, a saber: momento individual, momento grupal,
puesta en común y momento de evaluación y planificación.

Se utilizará a lo largo del curso, el diario reflexivo como técnica e instrumento de


evaluación cualitativa, cuyas orientaciones para su elaboración, se anexan en el presente
documento, y adicionalmente están disponibles aquí. La evaluación de los aprendizajes
es continua y procesual. También cada participante del curso seleccionará una de las
teologías del siglo XX para la redacción de un artículo científico bajo las normas y
parámetros académicos de la Comunidad Teológica de México como Trabajo Final del
Curso.
Teologías del siglo XX